RESEÑAS DE LÁPIZ Y PAPEL: “Vida de un esclavo americano, escrito por él mismo”, de Frederick Douglass

Por JESICA SABRINA CANTO

“Vida de un esclavo americano, escrito por él mismo”, de Frederick Douglass, es una obra autobiográfica. Fue publicado originalmente en 1845, en la oficina de anti–esclavitud en Bastón (EE.UU.), que aborda el tema de los derechos civiles y políticos de los esclavos en esa época, presentando una dimensión activista. En la edición de 1995 se incluye un prólogo que funciona como introducción de contextualización histórica.

Habiéndose escapado de su rol de esclavo, tras publicar el libro y su activismo políticos, el autor decidió exiliarse para resguardarse de que lo vuelvan a convertir en esclavo. Concebía la idea del uso de la ley para la lucha por derechos, preferente a la fuerza. Los opositores opinaban que su obra era un fraude porque un esclavo, un negro, no podía escribir un texto de tan buena calidad literaria, narrativa, aunque en la obra misma Douglass cuenta como aprendió a leer y escribir, y a cultivarse en la literatura. La literatura de esclavos es considerada literatura recién en 1960 en EE.UU.

El autor inicia el texto indicando que no sabe la fecha en que nació, siendo esto un señalamiento de como la esclavitud quita lo propio de la autobiografía. Esto refleja una ignorancia impuesta forzosa como un instrumento del poder, de los amos de esclavos. Resulta interesante el juego con el género de la autobiografía, por el hecho de escribirla teniendo un conocimiento parcial sobre sí mismo. Se hace evidente la conciencia del autor sobre la importancia de su imagen como elemento de la lucha anti–esclavista.

Aparece como central en el libro el drama de conocimiento. La narración está construida por los vacíos de saber constitutivos de la identidad del narrador (ignorancia de su origen y fecha de nacimiento, más la pérdida de su madre como fuente de verdad). Se instaura la potencia de la lectura y la escritura como verdad transformadora, que permite encarar un camino hacia la libertad y constituirse en su propio amo (soberanía de sí), además se constituye en un arma de potencia política con su participación en el marco del movimiento abolicionista. En el momento en que Douglass escribe esta obra es un esclavo fugitivo. Dice en el texto que no cuenta como escapó para no hacerlo público y quitarles a otros la posibilidad de escapar del mismo modo, haciéndose presente la idea de la necesidad forzosa de callar como privarse de un placer (momento de unión entre él y su público). Aparece lo que se simula no saber o se elige no decir, mediante la práctica de la elipsis.

El texto no puede separarse del contexto de enunciación, producción. Es una puesta en narración de una vida (biografía) que tiene un conjunto de antecedentes orales (el autor fue previamente orador en reuniones abolicionistas). Una de las cuestiones que señala es la incomprensión de las canciones esclavas por quienes no han vivido la esclavitud, interpretándolas de manera errónea como algo alegre siendo que reflejan tristeza y sufrimiento. Hay una búsqueda con el libro de corregir esta errónea creencia estereotipada.

En referencia a lo que se decía antes de la calidad literaria del libro, cabe destacar que el momento más importante del texto es justamente cuando aprende a escribir (gracias al interés de una cuñada del amo, en la ciudad). Esa parte de su historia muestra la transformación de las personas blancas que llegan a ser esclavistas, marcada y detalladamente remarcada en relación a Sofia Fonts (mujer que ha tenido que trabajar). El modo de tratar a los esclavos es algo que ella aprende de su marido, quien la reprende cuando la ve enseñándole a leer al niño esclavo. Enseñarle implicaba que se volvería inservible como esclavo, ya que se volvería incapaz de obedecer.

El libro se instaura en el género de testimonio (con dimensión historiográfica), pero los fragmentos son donde se evidencia que el testimonio de los esclavos (victimas) no tiene validez jurídica. Al final el autor señala que uno de los objetivos del texto es informar (dar datos) sobre el sistema esclavista, siendo los primeros nueve capítulos la descripción del funcionamiento de este sistema. Aparece la descripción de los distintos amos posibles (comportamientos y matices) y el autor se posiciona como espectador de la crueldad (ej. azotes).

La primera parte está marcada por la pasividad del personaje. Se presentan las ideas de “no hogar” y “no familia”, un nomadismo y desarraigo señalado al inicio que se conforma lentamente. También está presente en la obra la denuncia de la hipocresía religiosa mediante recursos de retratista y fina ironía. Posee una dimensión expositiva y ejemplar (adelanto del día de la liberación), mostrando las experiencias corporales de sufrimiento, a causa del dolor y el hambre, que llevan a la par un cambio de conciencia.

Aparecen trabajados los campos semánticos de la animalidad y lo naval. En cuanto a la animalidad, esta está en referencia al personaje principal, narrado de forma directa y cruda, presentando la idea de la esclavitud como forma de animalidad que convierte a los hombres en presas de cazadores y víctimas de procesos de domesticación. En cuando a lo naval, se utiliza de manera simbólica a los barcos y ríos, en referencia a la figura del náufrago como aquel que ha perdido el rumbo y no tiene a donde volver, siendo el barco un símbolo de libertad deseada y anhelada, como posibilidad de escape.

En el texto “Las obras del amo: sobre la formación del canon y la tradición afroamericana” (1990), Henry Gates plantea que al mismo tiempo que se evaluaba la obra de esclavos como literatura, se produce una suerte de divorcio entre las teorías literarias y lo que ocurre afuera de las universidades (en la calle). La crítica literaria puede formular enormes victorias simbólicas de las narrativas de esclavos y afroamericanas en general, pero estas no tienen una relación directa con el proceso de opresión y sujeción de la población negra en EE.UU.

Henry Gates elabora la reconsideración sobre cuál es la tarea del crítico. Por un lado, sostener el trabajo híper formalista en relación a los textos literarios para producir victorias menores, simbólicas y efímeras de la teoría literaria. Por otro, hacer un trabajo de crítica cultural vinculada a la posibilidad de formar un canon de literatura afroamericana. En el texto este autor hace una suerte de historia de los debates en relación a la formación de un canon afroamericano (que denomina un canon negro), donde hay recurrencia de un conjunto de dilemas que no tienen una solución necesaria, una tendencia de integrarla al canon nacional norteamericano.

El elemento afro permite pensar en un centro canon que no se limita a los elementos locales y nacionales, sino que apunta a pensar en lo afro como un elemento transicional. La literatura afroamericana estaría en relación con un conjunto de literaturas que se radican en el continente africano, pero que también se pueden rastrear en la diáspora africana (denominado así en 1960), luego del proceso de colonización en 1920, a partir de la conformación del mercado esclavista. La propuesta de defensa del canon que intenta separarse de las críticas de la derecha cultural conservadora en EE.UU. (que propone que la literatura afroamericana no está calificada para acceder al canon, no cuenta con los créditos estéticos y culturales necesarios para poder integrarlo) y separarse también de la crítica por izquierda (que plantea que no debería haber canon de literatura afroamericana, ya que el canon es constitutivo e inherentemente un dispositivo de opresión).

Por su parte, Henry Gates sostiene la propuesta de un canon negro como un mecanismo de supervivencia cultural, como un dispositivo capaz de generar continuidad en términos de una memoria colectiva.

En el texto “Las almas de la gente negra”, DuBois aborda una sociología de la subjetividad afroamericana en línea con la posición política panafricanismo. Formula las bases de lo que después se conoce como el movimiento de la negritud. Refiere al momento autobiográfico, que no se puede pensar la problemática del sujeto negro sin que sea de manera subjetiva. Plantea que el carácter problemático de la identidad atada a lo afroamericano, es lo que marca el proceso de constitución de una identidad que fue históricamente despreciada y humillada, que requiere la recuperación mediante la resistencia (lucha común).

En el texto “Rememory”, en “La fuente de la autoestima”, Toni Morrison plantea el dilema del escritor afrodescendiente, que está entre la posibilidad de trascender o diluir su identidad con el imaginario norteamericano (o raza). Propone una tercera de encarar el problema subjetivamente. Recurre a las narrativas de esclavos como una fuente poderosa para encarar este dilema de manera subjetiva y crear narraciones impregnadas de rasgos culturales, legítimas y auténticas. Hay una tensión entre la necesidad de recordar y la imposibilidad de volver al pasado.



Categorías:Reseñas de Lápiz y Papel

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