Novedades en Cartelera: Qué ver en las salas durante el mes de noviembre / Primera Parte. Por MAXIMILIANO CURCIO

EL SUPLENTE / Puntaje: 7 – Dirigida por Diego Lerman y protagonizada por Juan Minujín, “El Suplente” resulta uno de los ejercicios cinematográficos más auténticos del medio nacional en el presente año. Un referente del ámbito independiente como Lerman, retorna al ecosistema educativo que indagara con la notable “La Mirada Invisible” (2012); el entorno no le es ajeno, si bien la concepción de disciplina en la relación docente/estudiantado se encuentra aquí más ligado a variables como la insolencia y la rebelión, en las antípodas respecto a aquel film anclado hacia represivas coordenadas en el final de la dictadura militar. Un ajeno a la estructura escolar llega en calidad de reemplazo y, más allá de lo estrictamente académico, las realidades sociales y educativas circundantes lo incitan a involucrarse. Exhibida con gran éxito en Biarritz y San Sebastián, nos trae la historia de un profesor que debe luchar contra sí mismo para encontrar las herramientas necesarias que produzcan un necesario cambio. Generar intercambio y reflexión acerca del sentido de la educación se convierte en el principal desafío de un film estupendamente actuado (Alfredo Castro, Bárbara Lennie, María Merlino y Rita Cortese, completan el reparto), colocando en perspectiva esta suerte de confrontación ideológica que lleva a cabo un docente frente a un aula y toda su coyuntura circundante; un entorno hostil, marginal, carente de contención y preferentemente orientada hacia otra clase de peligros. Poco ilustrada en lo poético y de escasas aspiraciones, muy distinto a lo que acostumbra lidiar. ¿Para qué sirve la literatura?, expresa el profesor, apenas comenzado el relato. ¿Para quién escribimos? ¿Quién lee poesía hoy? Una serie de inquietudes que, con perceptible escepticismo nos interpelan, intentarán responderse ante nuestra atenta mirada. Inspirándose en el estilo naturalista de “Entre los Muros” (2008), del francés Laurent Cantet, “El Suplente” fue filmada en la zona sur del conurbano bonaerense (Avellaneda, Dock Sud, Isla Maciel), aspecto que otorga identidad no solo geográfica, sino conceptual: observamos el simbolismo evidente de una fuerte incidencia en el límite que divide a estas locaciones con la Capital Federal.


HALLOWEEN ENDS / Puntaje: 3 – Este slasher de David Gordon Green anuncia el final de la trilogía que el otrora realizador de artesanales joyas del cine independiente gestara a lo largo de la última etapa de uno de los villanos más temidos de la historia del cine. Fallidas sendas últimas versiones disminuían las expectativas a priori, “Halloween Ends” intenta sumergirnos, desde sus primeros minutos de metraje, en climas de tensión supremos. Un prólogo establece base y tesis de la cinta: la oscuridad de un pueblo consumido por la violencia predispone la conducta de sus habitantes. Aquí se tratan cierta metáfora sobre la naturaleza mal que no acaba de cuajar. La presente es una historia con giros que, si bien ilusionan con ciertos hallazgos formales, el factor inesperado se esfuma sabiendo que estamos ante una franquicia que difícilmente sorprenda por su contexto o desenlace. Perturbador, sádico, provocador, Green está listo para darle al público lo que este espera: hay enfrentamientos que no se hacen esperar; la sorpresa y la incomodidad pretenderán estar a la altura del cierre de ciclo. Con guiños al film original del maestro John Carpenter (estrenado en 1978) la actual revisión avala las bases del concepto original. Presenciamos el eterno retorno al suceso de la fatídica noche de Halloween, reflexionando acerca del trauma de la mítica Laurie (Jamie Lee Curtis). Un aire pervierte la atmósfera, mientras destellos autorales en la estilización de la violencia abrevan en lo gore y visceral. Un uso de música recurrente (la partitura corre a cuenta de John Carpenter y Cody, su hijo) incrementa el desasosiego y lo terrorífico, aunque resulta lamentable que la resolución de ciertas secuencias se incline por lo risible. La impostada dinámica de rejuvenecer una mirada que no caiga en la necesidad de regurgitar fórmulas pasadas termina por convertir el ritual mortuorio elegido en una farsa de tamañas proporciones. El miedo no contagia ni por transfusión sanguínea. La calabaza estalla en nuestras manos.


BLACK ADAM / Puntaje: 4 – Jaume Collet-Serra, relacionado con impactantes films de terror en la primera etapa de su carrera (“La Huérfana” / “La Casa de Cera”), y luego virando al cine de acción más comercial y vertiginoso (“Non Stop” / “Sin Identidad), es el responsable de colocarse detrás de cámaras en una de las apuestas fuertes de Hollywood para el presente año. Acción vibrante es la principal característica que da aspecto a la forma audiovisual de “Black Adam”. A primera vista, parece un film de Zack S,yder y la comparación es elogio. DC films ofrece un producto estético típicamente diseñado como crowd pleaser; una meritoria carta de presentación para el personaje principal, encarnado por el carismático Dwayne Johnson. Pero, ¿actor? La Roca no tiene vida y no sonríe…simplemente hace ni más ni menos que aquello para lo que fue convocado. El héroe exuda la rudeza de un elegido que tiene la oportunidad de hacer el mal…pero la historia de redención gana la pulseada a la avidez por perversión, con amplia ventaja. Tenemos aquí al personaje sobrenatural más poderoso del multiverso: su primera aparición fue en Marvel Family, publicado hacia 1945. Brutal y electrizante, este estreno en la gran pantalla nos sorprende, entre otros motivos por un rostro sumamente familiar: Pierce Brosnan funge como actor de reparto. Salpicada por humor y presta a contar gruesos billetes en taquilla, no sería de extrañar pensar en futuras secuelas, de inmediato a fabricarse casi por generación espontánea. La necesidad de héroes en tiempos sombríos abre futuro de exploración a infinitas nuevas encarnaciones.


LA SEÑORITA HARRIS VA A PARÍS / Puntaje: 5 – Una historia optimista, emotiva y medianamente atrapante, plagada de personajes exuberantes. Enésima mirada de la condición humana en donde la gentileza es recompensada por el universo. Encantadora fábula donde lo bueno luce bonito, inmaculado y ordenado. Tres definiciones posibles para un film hecho para agradar. El vestuario a la moda cautiva la fascinación de la protagonista, sus sueños de alta costura marchan rumbo a la ciudad de la luz. Christian Dior los tallará a medida. También, podemos entender a “La Señora Harris va a París” como una carta de amor a la urbe gala. Las laureadas divas Leslie Manville e Isabelle Huppert, en menor medida, son nombres propios de peso que otorgan sustento a este largometraje de múltiples subtramas. Paul Gallico (autor de “La aventura del Poseidón”), es el responsable de una obra llevada a la gran pantalla y ambientada en la Inglaterra de la posguerra, en donde la fantasía se reconstruye con trazos snob. Un cuento de hadas para mujeres maduras, que nos entrega suficientes motivos para sonreír, prefiriendo dejar de lado cierta reflexión crítica clasista levemente sugerida. Tenemos aquí un pintoresco retrato de la aristocracia de la época, técnicamente estilizado. Su escenografía elegante traduce los preceptos de un producto edulcorado y suavizado, igualando la versión estrenada en 1992 (dir. Anthony Pullen Shaw), y protagonizada por Diana Rigg, Omar Shariff y la inolvidable Angela Lansbury.



Categorías:Rincón Cinéfilo

3 respuestas

  1. Hola, Maxi!!!
    Qué se evalúa en las películas de superhéroes para determinar si son buenas o malas?
    Black Adam me pareció un derroche de personajes y de efectos especiales. Demasiado compleja la genealogía del protagonista.
    Existe la receta de cómo aplicar estos ingredientes en su justa medida?
    Gracias 😁

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    • Sonia, gracias por leer! Se evalúan una serie de valores que hacen al conjunto de la utilización del lenguaje fílmico. Principalmente, de este tipo de películas esperamos originalidad. El cine de superhéroes ha abundado en los últimos años, y mayormente reiterando fórmulas y recetas facilistas, para nada superadoras. Entiendo lo que decís del derroche de efectos especiales y entiendo que el público busca solo entretenerse, pero prefiero ver a la tecnología como un soporte de la historia que me van a contar y no como el atractivo principal de un envase vacío…la justa medida de aplicarlos es algo que la mayoría de los cineastas que se dedican a este género suele perder en el camino. Y la razón, es que lo que vende, suele mandar. Un abrazo!

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