OCTUBRE / Novedades en cartelera: ¿Qué vas a ver?. Por Maximiliano Curcio

NO TE PREOCUPES, CARIÑO / Puntaje: 5 – La cartelera nos presenta este drama con tintes de thriller policial, ambientado en los años ’50. Una suerte de sci-fi feminista en donde un personaje vehicular de la trama comienza a tomar percepción de la extraña realidad que la rodea. El misterio psicológico con tintes de horror nos adentra en la cotidianeidad de un vecindario donde la rutina de amas de casa y esposos felices prolifera. Uno puede observar ese tipo de imágenes de afiche publicitario cobrando vida ante nuestros ojos. Pero, cuidado, la perfección es pura cáscara y fachada. Detrás, se esconde un secreto presto a ser desenmascarado. No se requiere eximia experiencia para poder comprobar en qué butaca nos hemos sentado: esta película la hemos visto antes. Un punto de verosímil cuestionable hace que “No te Preocupes, Cariño” pierda pronto credibilidad. Las formas audiovisuales ejecutadas a gran nivel estilístico no alcanzan. El film se hace de ideas preexistentes, cuyas referencias más notorias se rastrean en obras semejantes como: “Black Mirror”, “The Stepford Wives” y “The Handmaid’s Tale”. tales influencias comparten elementos que colocaran el énfasis sobre esta dinámica turbia que anida tras la apariencia idílica y perfecta de un grupo social. Olivia Wilde, la directora de la comedia adolescente “Booksmart” (2019), vuelve a colocarse detrás de cámaras, ofreciendo un producto dispar. El ritmo narrativo se desenvuelve de forma lenta y la fórmula repetitiva se plaga de secuencia en donde la reacción no precede a la acción. Los efectos sin causa ni congruencia no hacen más que contribuir a nuestra desconexión como audiencia. Apenas, y de a ratos, la fuerza actoral en Florence Pughls aviva la llama de una historia que se enfría pronto, víctima de su inconsistencia narrativa. Si bien la pesadilla relatada se desenvuelve de modo terrorífico, proveyendo instantes opresivos y que sofocan emocionalmente, el tedio acabará ganándole a la sorpresa. Lo primeramente insinuado acaba encapsulado en un guion falto de riesgo. No ha sido sencilla la última aventura cinematográfica para Wilde: un tropezón en plena alfombra roja, culminó un espiral de complicaciones, en derredor de la polémica que visibilizara mayúsculos escándalos de su vida privada.


MIRA CÓMO CORREN / Puntaje: 5 – Ambientada en la ciudad de Londres de los años ’50, un aspecto noir, de indudable referencia detectivesca, surca el aire de una película rodada bajo el sello estético de Wes Anderson. Debutando en materia de largometrajes, el novel realizador Tom George echa mano del mentado subgénero literario ‘whodunit’, del cual una magna referencia como Agatha Christie hiciera pionera fama. Aquí, es una obra teatral de la reina del misterio británico, la que funciona como disparador principal. Concretamente, “La Ratonera”, estrenada en 1952. El metatexto sabe bien como hacer su parte, y todo acabará complicándose en medio de los preparativos del estreno de la pieza: un muerto aparece en el escenario; y la víctima no es una cualquiera. La historia indaga en dirección de incrementar las dudas alrededor del crimen cometido, amparándose en la ductilidad de un estelar elenco, compuesto por estrellas del calibre de Saorise Ronan, Ruth Wilson, Adrien Brody y Sam Rockwell. Los elementos narrativos afines a esta clase de propuestas sabrán bien cómo dosificarse, a lo largo de una hora y media de metraje. Diálogos, como útiles instrumentos del suspenso, nos proveerán de pistas y detalles claves, en medio de un relato que abusa del uso de flashbacks, y en donde el cliché y las sorpresas se intercalan prevalencia. Promediando el film, la comedia comienza a ganar inevitable terreno, y la investigación se tornará paródica. “Mira Como Corren” no se toma demasiado en serio a sí misma, y no deberíamos nosotros hacerlo. Rota la cuarta pared, cabe preguntarnos si justifica lo suficiente nuestro tiempo de ocio invertido.



VIKINGA / Puntaje: 6 – Producida por Salamanca Cine, con guion y dirección de Silvina Szperling, responsable del Festival Videodanza de Buenos Aires, llega a nuestra cartelera el documental, sobre la vida artística de Patricia Stokoe, fundadora de la Expresión Corporal. En las pantallas del cine Gaumont pudimos disfrutar acerca de este acercamiento a la trayectoria emprendida por la bailarina y pedagoga, nacida en Buenos Aires en 1919, falleciendo en Bariloche, en 1996. Enteramente realizada en pandemia, “Vikinga” recurre a cuantioso material de archivo, consistente de fotografías personales y diversos recuerdos pertenecientes a la coreógrafa, así como a videos de archivos noticiarios que datan de la década del ’90. Allí hay recuerdos vivos. Beneficioso resulta el testimonio y retrato brindado en diversas publicaciones; pronto la figura comienza a cobrar forma, en manos de una directora de prolífico rodaje en el mundo del cortometraje, y que también complementa su labor profesional mediante tareas de investigación y docencia. Mediante el retrato logrado observaremos una personalidad femenina sumamente poderosa, dueña de una gran fortaleza interior y de una profunda vocación por la danza. Formada en el Royal Ballet de Londres, e hija de padres británicos, transitó un tiempo histórico en donde poner el cuerpo implicaba autoafirmarse corriendo riesgos. La realizadora de “Narcisa” (sobre la vida de la cineasta experimental Natasha Hirsch) sigue de cerca los pasos de su mentora, dueña de una postura política que, paulatinamente, se fue alejando de la ideología conservadora clasicista. Este aspecto la convirtió en una pionera, una vanguardista creadora del término expresión corporal: el cuerpo aparece y se desplaza hacia el campo terapéutico y educacional. “Vikinga”, como su título lo indica, se encarga de simbolizar el carácter trashumante de un ser apegado a sus tradiciones de sangre, quien atraviesa marea y obstáculos naturales en igual medida que emociones y vicisitudes quela vida le coloca por delante. La guerra, la pérdida de seres queridos, la incomprensión.


LA MUJER REY / Puntaje: 4 – En la década de 1820, en África, una unidad militar exclusivamente femenina forma una legión anti-colonizadora, liderada por una guerrera africana, de estilo amazona, con el fin de proteger al reino de Dahomey. Se preparan para luchar contra las tropas invasoras del Imperio de Oyo, al servicio de un régimen terrorífico, cuyo propósito es esclavizar a la población conquistada. Dos bandos inmersos en violento conflicto. Bien, esta es parte de la historia que intentan contarnos. Pero algo muy distinto es pretender reescribir ‘la historia’. ¿Cuál es el próximo límite ético a rebasar, con tal de validar el discurso imperante? Dana Stevens firma el guion de una historia que adapta sobre una idea original compartida con la intérprete Maria Bello. Actriz y productora, Viola Davis, intenta demostrar que una mujer de color puede liderar la taquilla mundial, sin necesidad de tratarse de mera corrección política. ¿Pero a qué precio? ¿Qué es aquello que convierte a este film en uno de los más controversiales y polémicos del año? Veamos detenidamente; “La Mujer Rey”, con realización de  Gina Prince-Bythewood, conjuga elementos del cine grande de epopeya con el efecto dramático que otorga lugar a sus personajes para lucirse, en un entorno audiovisual deslumbrante. Un enfoque que la escuela hollywoodense pretender recrear, bajo los cánones actuales de inclusión y empoderamiento que combaten la opresión patriarcal y el sueño europeo. una mujer afro feminista y anti- esclavista parece engendrar el molde perfecto de heroína. Inclusive, sirviendo de guía a personajes como Dora Milaje, en “Pantera Negra”, profundamente inspirados en estas mujeres guerreras. La épica suele tomarse licencias ficticias para darle más drama a la situación, y el presente largometraje no es la excepción. Los libros de historia aseguran que, en realidad, la Dahomey antiesclavista que nos quieren hacer creer es, en realidad, todo lo contrario. No hay nitidez al respecto de lo planteado. A fin de cuentas, los estereotipos revanchistas fuerzan demasiado el hecho real, en pos de modernizar la mirada. En el campo de batalla, el mensaje feminista choca con sus ambiciones masivas. Maquiavelismo puro. El discurso (y el fin) justifica los medios.



Categorías:Rincón Cinéfilo

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