ESTRENOS DISCOGRÁFICOS: «The Golden Light» (2022, Fito Páez). Por MAXIMILIANO CURCIO

DALE LUZ AL INSTANTE

Grabado en los estudios 50/20 de la ciudad de Miami, “The Golden Light” fue compuesto y arreglado de modo paralelo a “Los Años Salvajes” y “Futurología Arlt”. De esta manera, Fito Páez cierra la trilogía denominada “Los Años Salvajes”, que inaugurara en noviembre del pasado año, con el estreno del disco homónimo. Con la asistencia del ingeniero de grabación mexicano Alan Saucedo y, más tarde, junto a Diego Olivero en Spector Studios, el rosarino dio forma a un álbum igualmente intenso y reflexivo, compuesto por un total de nueve canciones.

Quizás podamos encontrar la semilla original de este trabajo en “The Quarentine Sessions”, las piezas caseras al piano que Fito compartiera en sus redes en aquellos primeros estadios pandémicos. Casi dos años después, llega a nuestras manos un álbum que recuerda al intimismo logrado en “Dreaming Rosario” (2013). “The Golden Light” es una obra atiborrada de imágenes oníricas, poderosas, evocadoras. Danza y reza a deidades o fantasmas, desde Japón a la Torre Eiffel; desde Perú a Granada; desde Folies Bergère a las orillas del Mediterráneo. Odisea en el mar o estatua de Sal. Amazonas o Alameda, naturaleza sangre.

En “Mar de Gerardo” la marca inspiradora y eterna de Gerardo Gandini se hace presente, retornando a un formato de solo piano con el que Páez sorprendiera en “Rodolfo” (2007). La medida justa de licor acompaña la escucha de una letra con aires de tango en “Un Ángel Abrió Alas”, mientras la luz dorada de ese rayo nos atraviesa en el mundo de hoy; una trampa casi siempre. “The Moon Over Manhattan” nos sorprende con un Fito cantando a capella y en inglés, desnudando las calles de una New York que respira Sinatra, Blondie y Lou Reed. El majestuoso piano Steinway de Páez suena nostálgico y melancólico a los pies de un chiquilín, mientras surgen instantáneas en rincones de su amada Rosario (“Cervecería Gorostarzu”) y los relatos urbanos se acumulan, en trances alucinógenos, a la vera del río. Allí está ese chiquilín, de la mano de su abuela Delia y de su tía Pepa. Fotos imborrables de un tiempo pasado, escenas de bucólica postal natal.

Algo nos lleva lejos, el agua de Piscis nos guía. La máquina del tiempo se acciona en “Hogar”; los recuerdos cobran vida y emoción, cuando estar a la moda era la libertad. Existen instantes de temblor y la muerte siempre allí, amenazante. ¿Cómo puede haber infancia sin madre? El esplendor cobra extraña sensación, nada más atroz. Esta bellísima canción se erige como una contundente pincelada social. Antes una casa amarilla en el sur, hoy casa vacía bajo el sol, un alma persigue la curvatura brillante de un mundo de falsa fe, bajo la maestría de un compositor capaz de hacer convivir todo el horror y la belleza en cuatro minutos de gloria absoluta. Las cosas no cambiaron tanto…siempre habrá siete locos borrachos haciendo piruetas.

Las manos al piano de Fito logran su cometido, mientras la presencia de voces femeninas acompaña a las logradísimas “Enciende el Amor” (Abril Olivera) “Diosa del Sol” (Etta Craft). Puede que el punto más alto del álbum sea “Sus Auriculares”, el precioso homenaje que Fito realiza a Charly (estrenado con motivo del cumpleaños 70° de García, celebrado en el Teatro Colón el pasado año). Allí está el brujo aprendiz a su lado a morir, reverenciando la influencia y bendición que sobre él depositara su astro sol. Citando literalmente a “Los Dinosaurios” o a sí mismo bajo aquella enseñanza sabia dictada sobre la cima del mundo. Conmovedora verdad, esa llama sigue sangrando con luz de dolor. Sus corazones aún retumban en nuestros oídos…y las musas siempre saben indicarnos por donde continuar. Al fin, no existe nada mejor que seguir atrapados bajo sus designios.

¿Cuánto del misterio y el asombro del mundo cabe en una canción? Prueben escuchar “The Golden Light” con atención y paciencia, a lo largo de su compacta media hora de duración. La riqueza lírica y melódica exhibida nos hipnotiza, la música es de nadie y el estribillo lo cantará la gente. Delirios de estos años salvajes. Qué suerte tuvo Fito, mi vida, haber llegado hasta vos.



Categorías:Alta Fidelidad

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