NOVEDADES LITERARIAS / Maximiliano Curcio presenta en «Letras Encadenadas» su libro de prosa poética ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA.

ENTREVISTA RADIAL CELEBRADA EL DÍA 11 DE FEBRERO DE 2022, EN RADIO SAPIENS (GETAFE) / MODERADOR: MIGUEL ÁNGEL CÁCERES GARCÍA

.- ¿Nos podrías recordar tu biografía literaria?

Claro que sí Miguel, es un gusto estar hablando nuevamente contigo. Soy escritor, comunicador y productor de contenidos audiovisuales. Dirijo una revista digital y he realizado diversas colaboraciones radiales. He publicado más de veinte libros a la fecha, mayormente de ensayos acerca del mundo del cine y la música. Libros que, muchos de ellos, he podido presentar en este querido espacio de conversación literaria. Esta es mi primera publicación sobre prosa poética y es un placer poder estrenarla aquí contigo, que has tenido la gentileza, por otra parte y no es menor agradecerte, de prologarla.

 .- ¿De qué trata en síntesis tus hermosas y magníficas prosas poéticas «ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA. Relatos en prosa poética»?

Agradeciéndote el halago, dejame decirte que es el libro más singular de toda mi trayectoria. Es una creación que atesoro, que quiero mucho. Es una declaración de principios, mi libro más autorreferencial. Mi esencia. Tu bien lo describiste en el prólogo que me dedicaste: una examen de conciencia, las puertas de mi alma abiertas de par en par. Es un libro de relatos en prosa poética que suman casi 350 en total, de a uno cada página. El libro está compuesto por veinte series. Las primeras dieciocho son de exclusiva prosa poética, abordando temáticas más concretas como el nuevo orden social, a otras más abstractas y surrealistas en donde utilizo el lenguaje poético para construir mundos internos. La poesía y la imaginación no tienen límites, es por ello que las últimas dos series son más narrativas, describiendo fragmentos -breves escenas- de un posible relato inacabado y luego la interacción de ciertos personajes habitantes del mundo de mi pura ficción. Cada serie también posee un disparador visual (una imagen, una fotografía), en búsqueda de nuevos sentidos alegóricos. Este libro es posible en su infinito laberinto, y quiero agradecer la total confianza y libertad depositada, merced al trabajo de la editorial Servicop, de la ciudad de La Plata.

.-  ¿Cómo surgió el mismo?

Fue un terremoto emocional. Un fluir vertiginoso. Los escribí de a uno por día a cada ejercicio poético, durante el primer año de encierro pandémico. Comenzó como un disparador creativo y acabó convirtiéndose en una marea de emociones, a través de las cuales revisar que ocurría no solo en mi mundo alrededor sino en mi alma, mi cuerpo y mi corazón. Un viaje profundo hacia mi interior. Reviso mis vínculos, hago las paces con mi pasado, me comprometo con aquello que requiere, desde mi condición de artista, mi pronunciamiento al respecto. El libro está atravesado por cuestiones muy a flor de piel que me ha tocado vivir durante su escritura y ello se hace evidente. En ese sentido, ha sido terapéutico llevarlo a cabo, superando la partida de seres queridos, procesando la transformación de vínculos afectivos, indagando en mi propia condición de escritor. También es un trabajo de campo en donde reconozco mi propio territorio, adonde pertenezco. A veces siento que estoy hablando conmigo mismo, otras veces no puedo creer haber escrito yo determinadas líneas. Ahuyentamos o tentamos a nuestros propios fantasmas. Es mi declaración de intenciones, así veo el mundo, el amor, las dificultades y las mieles de la vida y el oficio, a mis 38 años. Como bien elegiste el título para nuestro conversatorio de hoy, “el arma humeante que simula a nuestra imaginación” no solo homenajea a aquella gema beatle, sino que nuestra capacidad de soñar mundos posibles no tiene límites.

​.– ¿Consciente o inconscientemente los seres humanos poseemos mecanismos que nos permiten ser maquinas narrativas?

Absolutamente, como escritores siempre buscamos escribir el mejor libro que podríamos llegar a anhelar leer. Pero no cercena la condición de escritor o creativo. Es una cualidad que nos atraviesa a todos por igual. En este caso, «ESTO LO ESTOY ESCRIBIENDO MAÑANA» está hecho de fragmentos poéticos que fueron escribiéndose en una línea de tiempo de casi dos años. Ha sido un trabajo fenomenal. Un viaje al centro de mi propio maelstrom, del cual no ha sido sencillo salir indemnes. Veo una tormenta y allí corro a atravesarla. Y allí está el ser humano, sorteando la última de las pandemias. Ejercitemos la escritura o no, creo que poseemos ese don, esa necesidad, de narrar nuestra última quijotada. Escalaremos el monte Everest si hiciera falta, nos mueve el instinto de supervivencia y superación. Nos hacemos de esas quimeras, de lo contrario este libro no tendría sentido. Tampoco mi carrera. Estas páginas condensan la sangre, el sudor y las lágrimas de haber llegado hasta aquí. Yo vivo para concebir este libro por más existencial que suene, para compartir el fruto nacido de mi propia tierra extinta.

.- ¿El hilo conductor de la conciencia es la flecha del tiempo?

Este libro es una lucha contra el tiempo. En realidad, creo que los escritores luchamos contra el paso del tiempo, pendientes de las agendas editoriales. A veces presos de ellas. Nuestra obra, al fin, sobrevive a los calendarios. Si fuera por mí, este libro habría llegado a mis manos tiempo antes. No fue sencillo armar las piezas de este rompecabezas emocional. Una tarea contrarreloj de edición antes de que las hojas se vuelvan marchitas. O sus sentencias perzcan. Sigue siendo, afortunadamente, testigo de nuestro tiempo y un interesante análisis de la condición humana. Un libro que se pronuncia acerca de las dinámicas de este mundo al borde del abismo, evaluando algunos efectos y consecuencias de esta humanidad de cara a una nueva era. Si pueda yo captar, acaso, vestigios de este tiempo, me daré por satisfecho. Siento que el libro puede hablar, a través de sus páginas al respecto, mucho mejor de lo que yo puedo llegar a defenderlo, o definirlo. El tiempo sabrá colocarlo en su justo lugar.

   ​ .- ¿La mentira remienda los diversos pliegues de la imaginación?

Vivimos los escritores inmersos en nuestro juego de pura ficción. De alguna manera se trata de comprar esa mentira y convencer a nuestras criaturas de que pueden representar aquella farsa. Que es acaso la representación, sino el amor a esa mentira, como mayor prueba de compromiso. Soy un mentiroso, decía Fellini en sus memorias. La imaginación no tiene límites, y nos abocamos a jugar el juego al menos por un rato, colocándonos bajo la piel de personajes que nos llevan a vivenciar situaciones que en nuestra vida cotidiana no atravesaríamos jamás. Por ello, el límite es casi indivisible, a la hora de crear mundos de ficción. Allí radica el encanto de la creación, aunque un mago jamás deba develar su truco.

   ​.- ¿Una emergencia es la materia de un requiém orado a lo lejos?

Me cuesta reflexionar al respecto de esta pregunta o racionalizar una respuesta fehaciente. Evidentemente, lo que escribimos poéticamente no siempre es sencillo de explicar desde otro contexto, quien sabe cuál fue aquel incentivo que guiara las exactas palabras que citas aquí. Puedo decirte, si, sin dudarlo, que escribimos desde la urgencia, por lo que vivimos, sangramos, luchamos y dejamos en el camino. Podría ser una oración, un dogma de fe…podríamos repetirlo como un mantra, a lo lejos o al oído. La materia de nuestra creación literaria son esas verdades urgentes que mejor resulta soltar, para alivianar todo el peso que ya no puede llevarse encima. Para no quebrarse a sí mismo. Dejar partir…

   ​.- ¿Los sentidos hay que colocarlos siempre al lado de la belleza?

Siempre al servicio, y podemos remontarnos a las relaciones que tramaban la noción de «belleza» con el acto creativo desde el ideal clásico antiguo. La historia del arte occidental lleva dos milenios ligada a tal condición. En lo personal, escribo buscando rastros de aquella belleza que pueda resonar en un lector, depositando interrogantes. No acabo por descifrarlo en su totalidad, es un camino sin línea de llegada. Sigo siendo un aprendiz. Los sentidos plenos, la mente atenta, sensible y receptiva. Sigo alerta, intentado ser ese médium que capta, esa antena que transmite. Es nuestro oficio de artistas, de creadores, en medio de un mundo que desarrolla destreza para destrozar, diría tu coterráneo Enrique Bunbury. Del dolor y del caos, también se extrae la belleza. Y es virtud, como diría un poeta argentino. Belleza y creación conviven en el acto literario que humildemente intento emprender aquí.

    ​.- ¿Existe una zona oscura que esconde la insignificancia de toda falsa imaginación?

Como creadores habitamos esas zonas, indefectiblemente. A veces nos toca calzarnos la ropa de héroes, a veces de villanos. A veces tenemos que ser esa bestia que se hace cargo de los horrores del mundo, y debemos ser fuertes para llorar esa pena en silencio. Parte del pacto espiritual del acto creativo. A tanta sombra, ponemos tanto de nuestra luz para poder seguir sus pasos. Son dos polos opuestos que se atraen, evidentemente. El arquetipo jungiano puede explicarlo mejor que yo. Puede resultar un tanto abstracto en lo que puedo contestarte, pero prefiero que sea tarea del lector descubrir algunos de los velos de la cita poética sobre la que me consultas. La insignificancia sería, en todo caso, reducirlo meramente al plano racional. Solo se nos es brindado conocer una porción de esa verdad. El resto corre por cuenta de la imaginación. Nuestra mirada, tan singular e irrepetible inventa el resto de la silueta desdibujada.

   ​.- ¿La verdad lleva implícita una quimera?

Podemos como creadores, osar acercarnos a la verdad, que siempre será nuestra noción de realidad, desde nuestras coordenadas. Ya decía el poeta Aristóteles, la única verdad es la realidad. Soñamos con arañar esa superficie, corroer cierto paradigma. Buscar los modos estéticos y conceptuales de, artísticamente, representar cierta noción de realidad, cierto microcosmos. Es hacerse cargo del lugar que nos toca ocupar en el mundo, sobre cada artista recaen las propias miserias y los horrores de los que somos testigos. Es nuestra condición y materia creativa. Nuestro mundo hecho de obsesiones, influencias, filias y fobias. Es el peso de los sueños. Pensemos en las peripecias, acrobacias y demencias que necesitó un “Fitzcarraldo” para convertirse en una obra monumental. Es una especie de continuidad, una obra en construcción que se hace más grande que nuestra vida misma a medida que transitamos el camino. Capas y capas de profundidad. Parte de la quimera de torcer las agujas del reloj, que te comentaba en un comienzo. Es el sentido que nos impulsa.

.- ¿Las palabras eran un intento por arrinconar su ego?

Aquello parte de un dialogo ficticio, perteneciente a la última de las series del libro, Memoria de Elefante. Si mi memoria hablara Miguel…Sin querer develar los pormenores de aquel diálogo ficticio porque arruinaría la sorpresa, el diálogo trata de un propio escritor (que viene a ser mi alter ego) confrontado por sus musas. Las palabras, filosas, hirientes, necesarias, urgentes, radicales, incorrectas. Un cierto lugar de comodidad, de confort, del cual el escritor debía ser removido. Materia creativa para todo escritor, confrontar sus propios traumas. La herramienta, las palabras. Flechas dirigidas hacia el centro de la conciencia de quien lee y resuena en ellas. Las palabras no tienen piedad y no deberían tenerla. Si están allí es que no hay página en blanco. El writer’s block, definitivamente, es la máxima expresión de nuestro ego acorralado. Caso contrario, deberíamos internarnos en lo profundo del bosque, como JD Salinger. En última instancia, como creativos lo sabemos: las palabras sin acción no significan nada.

​  .- ¿Realmente el resto de la Humanidad es un muerto de un mundo sepultado bajo directrices delirantes?

Esa frase cita directamente una prosa poética que incluyo en el libro. Recuerdo varios disparadores. Pertenece a una de las series, si mal no recuerdo Manifiesto Insurrecto, más políticamente incorrectas. Yo estaba muy conmovido por las revueltas violentas en Estados Unidos, un atentado al régimen democrático. Lleno de dolor por las muertas de indefensos civiles afroamericanos, a causa de la brutalidad policial y el abuso de poder. En otro orden, este mundo en llamas nos enfrentaba a una coyuntura desconocida. El horror sacó a relucir la peor cara. Un mundo de ciencia ficción. La distopía delante de nuestros ojos. La pandemia agravó ciertos síntomas y las grandes potencias que hacen girar a la rueda del poder se encontraban lideradas por individuos de dudosa moral. Directrices delirantes mediante, aquí las idénticas víctimas del mismo aparato opresivo contemplamos el panorama al ras del suelo; cotejamos los restos de lo que alguna vez fue una ciudad, entre antídotos que auguren nuestra salvación y teorías conspirativas que agraven la paranoia. Ese desolador panorama es el que se reveló ante mi incredulidad, allá por marzo de 2020. El mundo ha cambiado desde allí hasta hoy. Vivimos la vida a través de una pantalla, saturados de estímulos, programados para aceptar sin disentir, vigilados por algoritmos de red social.

.- ¿Buscando lo bello, esto puede llegar a destrozar toda capacidad de equilibrio?

Lo bello, y su búsqueda denodada, no agota nuestra capacidad de asombro, ni la virtud curiosa de filtrarnos bajo sus designios. Nadamos contra la corriente, somos buenos navegantes en alta mar. Y allí vibramos, buscando dejar ese rastro, acaso un grano de arena en este mundo tan extraño y complicado, reiterado en la búsqueda anodina, superflua y vacua de formas de belleza más fugaces. No es el equilibrio lo que mejor nos caracteriza. La búsqueda de la belleza implica sus riesgos, si pretendemos perdurar. Quienes creamos sabemos de qué se trata, surcando esos territorios de profunda incertidumbre; es nuestro ritual, nuestra ceremonia. Hay que saber cuán profundo introducirse y también conocer las fórmulas y los mecanismos para salir ileso, emocionalmente. Quizás sea, paradójicamente, la pérdida del equilibrio la condición necesaria para lograr el acto alquímico. El caos es el orden bien interpretado, dice una de mis canciones de referencia.

 .- ¿Pesimismo y melancolía son territorios en los que el creador literario crece a gusto?

Han sido dos mecanismos de ignición creativa vitales. Profundizar en tales cuestiones autorreferenciales creo que podrían aburrir a más de uno, pero me permito la confesión. En realidad, es la obra la que habla más allá de las circunstancias que la producen. Pero sí, es parte de mi ánimo, de mi constitución, puede formar parte de cierta construcción emocional y cierto modo de ver la vida a través de un prisma, de un tamiz, muy personal. Y uno se inclina por determinadas atmósferas, crea ciertas escenas, repite ciertos patrones, tendencias, modos. Sucumbo ante sendas sensaciones sin remedio, y extrañamente me sirven de guía. No es el estado de ánimo lo que interesa, sino lo que haces con él. Igual tengo mis defensas, mi antídoto para la incomprensión, casi nunca con los pies en el suelo, como geminiano de pura cepa. Sin embargo, no se trata de la figura del artista torturado…aunque caemos en el lugar común de la cual el arte ha trazado su historia paralela: los artistas malditos que tanto adoramos.

.- ¿Tu próxima creación literaria hacia dónde se dirigirá?

​Estimado Miguel, mi próxima búsqueda literaria se dirigirá hacia el terreno ensayístico. He recopilado medio centenar de crónicas deportivas, atravesadas por el fenómeno social. Intentando responder inquietudes acerca del significado de ser y trascender como un deportista afroamericano en los Estados Unidos del siglo XX, rescatando valores disciplinares, espirituales y de resiliente lucha. Vertebrando historias de ascenso, gloría, estrépito y caída, es que he realizado este abordaje histórico, deportivo, cultural y social, a través de figuras magnas de la alta competencia. El libro se llamará HOMBRES, MITOS Y LEYENDAS y estará disponible en librerías a partir del próximo mes de abril, gracias nuevamente al trabajo de la editorial Servicop. Será un gusto presentarlo aquí contigo, sé muy bien que tenemos pautado dicho conversatorio y debo agradecértelo, por anticipado. Me haces sentir en casa, como siempre.



Categorías:Conversaciones Siete Artes

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