RESEÑA DE DISCOS: «Nunca Encontraré una Casa Como la que Hay en Mí» (Litto Nebbia, 2021). Por MAXIMILIANO CURCIO

MI TEMPLO, MI CUERPO, MI TIEMPO

Litto Nebbia es, entre varios atributos que lo describen, un infatigable compositor, un ser sensible dispuesto a emocionarnos con sus canciones y, muchos concordarán, el padre del rock en nuestro idioma. El rótulo no es caprichoso en lo más mínimo y se debe a que el líder y compositor de la icónica banda Los Gatos sentó un precedente fundacional, grabando por primera vez temas del género en español. Aquel fue el primer grupo en obtener difusión masiva a nivel nacional, gracias al éxito que le significara su primer lanzamiento discográfico, convertido en todo un epítome de las nuevas modas. Eran los inquietos años sesenta: se respiraba contracultura, liberación y deseos de pertenecer. Nacía «La Balsa». Esta canción, muy pronto, se convertiría en el himno de una juventud que buscaba respuestas en el incipiente fenómeno rock, animándose a desafiar cualquier arrojo a la deriva posible. Nebbia nos hizo despertar a un nuevo tiempo.

Prolífico compositor, productor y cantante, ha editado un cuantioso volumen de obra (a razón de más de un disco por año) a través de su sello independiente, Melopea, al que fundara en 1988, con el objetivo de luchar por la permanencia de una música por fuera del parámetro comercial de la industria. Generoso soñador y soberano absoluto de su obra, más de cincuenta años después de aquellos comienzos -tan idealistas y románticos-, el autor mantiene vivo aquel espíritu. Su sensible itinerario sonoro continúa con el presente “Nunca Encontraré una Casa como la que Hay en Mí” (2021), produciendo y arreglando un proyecto que congrega canciones mayormente compuestas durante el encierro pandémico, con excepción de la que da título al álbum (inédita y escrita durante la época de Huinca), “Lo Básico de Hoy (Cuando Alguien lo Sepa)” (de 1986, previamente conocida como bonus track del álbum “Demasiadas Maneras de no Saber Nada”) y “Quién es Quién para Cada Quien”, (de 1974, incluida en “Siempre en sábado”). Cabe mencionar que no es el único proyecto concretado por Nebbia durante 2021, sino que los últimos meses del calendario lo encontraron editando una serie de trabajos en simultáneo: un disco instrumental homenaje al cine de la Nouvelle Vague -“Cuadernos del Cine Francés de los ‘60”-, un libro titulado “Las Letras de Nebbia” y la reedicion en vinilo de “Bazar de los milagros” (1976).

La escucha del flamante disco nos lega músicas para proteger a nuestras almas de todo daño, mientras intentamos, en vano, predecir quién es quién para cada quien. Y acaso las hojas del tiempo se mezclen con los pensamientos, nada detiene el andar de su bella canción. Litto es un náufrago bohemio que va, cuyas letras reflejan autenticidad y simpleza a la hora de iluminar al hombre de su era. Un pájaro soñador, pájaro de la locura de enorme corazón que vuela libre, desafiando mandatos sociales y paradigmas culturales. Sorteando piedras del camino, Litto y su guitarra nos invitan a estar prevenidos sin sentir miedo, tal es el modo natural de afrontar la última de las pandemias. Suenan vientos distintos, sí, pero eso no impide que coseche el poeta su nueva siembra.

Acompañado de su piano inseparable, porta ilusiones bajo el brazo, como si fueran un inseparable talismán. Incansable, un fiel servidor dispuesto a brindarnos su canto nos lleva de travesía hacia paisajes de ensueño. Su formidable pasión por la música -llanto color pasión- nos lleva a recorrer diversos relatos que fusiona, a través de las dieciséis perlas que componen el recientemente editado trabajo. Un hacedor que inventó su propia leyenda, merced a una poesía honesta y a la espontaneidad sonora de sus melodías, sabiendo aglutinar influencias desde el bossa nova al jazz. Amalgamó estilos y otorgó su impronta a una carrera prolífica como pocas, sintetizando su ferviente llama creativa.

Se trata de la dignidad ética y estética de un fabricante incansable de canciones, cuya usina artística no deja de deslumbrarnos. Quién sabe cuánta música desconocida se encuentra resguardada allí, esperando su momento. Quien quiera oír que oiga… El presente álbum nos trae melodías que nos alejen de la muerte, y no es una quimera soñarlo. Podemos pintar un nombre en las paredes del barrio, puertas afuera consumar el hechizo de gritar un nombre en la avenida. Mientras, puertas adentro, pinturas de Brueghel y Magritte avivan la magia de un despertar. Litto habla con duendes, ensaya una tonada de amor. La intimidad y profundidad de su pluma poética trasluce un ser sensible, cuya música refleja la simpleza de un alma bondadosa y honrada. Maestro de tímbricas y ritmos marca registrada, la suya es una canción del horizonte…

Artesano gestor de su destino, el talento que derrocha es directamente proporcional al amor que se le profesa. Sabedor de que se hace camino al andar, peregrino del tiempo de una humanidad en vertiginoso cambio, prosigue su rumbo de auténtico compromiso con su arte. Hijo de padres músicos que depositaron en él su amor imperecedero por el arte y la bohemia, Litto posee una virtud inextinguible por crear historias que desafíen toda frontera, en vano es que nos quieran acorralar. El compositor no se detiene, jamás: canciones sin puñales, canciones bohemias, canciones urgentes, canciones para inocentes, canciones desde el alma, canciones para soñar y canciones del mundo. Música para las estrellas y alimento para su espíritu.



Categorías:Alta Fidelidad

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