ARTE INMERSIVO: Paraísos artificiales, siglo XXI. Por MAXIMILIANO CURCIO

Cuarenta y cinco años pasaron desde que, en 1977, el artista visual Albert Plécy inauguró la primera exposición de arte inmersivo. Fusionando influencias y con gran sentido precursor, una antigua cantera subterránea francesa se transformó en una galería de imágenes danzantes. La emergente técnica disparó proyecciones de cuadros bautizada como “Catedral de las Imágenes”. Debieron pasar más de dos décadas para que Annabelle Mauger, ya en el nuevo milenio, presentara la primera exposición inmersiva con la obra de Vincent Van Gogh como objeto de estudio y revisión. Aquel intento comenzó a desplazar las fronteras del arte, llegando a conocerse posteriores exposiciones en proyecciones laser audiovisuales, en dos y tres dimensiones, sobre obras de Gustav Klmit y Édouard Manet.

Arte y tecnología confluyen en un vértice imaginario, compuestas de piezas de arte vivas en un recorrido fruto de la ambición y la proeza. ¿Busca el rupturista concepto artístico liberarse de las limitaciones físicas? El gusto por la observación de la pintura desde una concepción tradicional encuentra, en un cruce de caminos al concepto de entretenimiento como forma más banal del arte. La superficie se proyecta delante de nuestro como si de un parque de atracciones se tratara. Un escenario futurista para el incauto turista artístico. Resulta imperiosa tarea de la crítica en intentar decodificar los posibles sentidos de la experiencia inmersiva. Evidentemente, el pasaje de soportes a la hora de reproducir la obra transforma tangencialmente, no solo la experiencia de observar, contemplar y apreciar, sino la naturaleza misma de aquel objeto artístico, sujeto a la consabida pérdida de la autenticidad bajo su nuevo modo de reproductibilidad. Acaso, un vehículo contemporáneo redituable para acercar la obra al espectador dispuesto a prestarse formar parte. Un culto a la interacción y sobre estimulación en la era de las pantallas ¿Qué pensaría Walter Benjamin al respecto? ¿Cómo se adaptaría en el presente su visión acerca de la conversión de la obra de arte en mero objeto de mercancía?.

Desde Les Baux-de-Provence al mundo entero, la muestra desembarcó durante el presente 2022 en Buenos Aires -desde el pasado mes de febrero exhibida en el predio de La Rural- y, utilizando la técnica de ‘Image Total’, la multi proyección y el audio inmersivo de avanzada (una banda sonora de música clásica como inmejorable compañía), elevó la apuesta conquistando mercados antes no transitados. De esta forma, «Imagine Van Gogh» transmite la energía creativa de uno de los artistas más provocativos, vanguardistas y esenciales de la historia del arte en sus últimos doscientos años. Un puente hacia Vincent Van Gogh, sumersión directa hacia la nueva experiencia.

Las doscientas pinturas proyectadas acercan a nosotros la tradición de colecciones de museos como el Musée d’Orsay de París, la Galería Nacional de Arte de Londres, el Museo Van Gogh de Ámsterdam, el Museo de Arte Moderno y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Obras del pintor son traídas a la vida recorriendo las citadas importantes ciudades, ofreciendo un recorrido sensorial que atraviesa paredes, columnas y pisos. Pionera de su clase para nuestro país, nos recuerda la misteriosa permanencia en el tiempo del holandés Van Gogh: nos aproximamos a su febril existencia. Sobre sus cuadros, los curadores de la muestra realizaron una cuidadosa selección. Además, cuenta la muestra con una plataforma educativa; la sala pedagógica que nos recibe al ingresar ofrece, en paneles que reproducen textos, una exhaustiva mirada hacia la evocadora y vibrante naturaleza de la paleta de Van Gogh, haciendo accesible la información con miras a familiarizarnos con la vida y obra del genio postimpresionista.

Desde su inspiración temprana en los grabados japoneses, para motivos, figuras y ornamentaciones exóticas a su vanguardismo pleno de luz, prestando especial interés en el nostálgico idilio que representara Auvers-sur-Oise, un paraíso colorido retratado con belleza, apremio y gran expresión. Acaso, el desenlace de su trágica vida estuvo precedido por una etapa creativa sumamente prolífica, durante su estancia en el citado pueblo rural. Este período testimonia el traumático aislamiento de un ser creativo que siente la segregación social y percibe la extrañeza del mundo que lo rodea. Su fascinada alteración produjo, en esta etapa de su vida -contenida en apenas diez años-, una cuantiosa obra que habla, a las claras, de un talento prolífico y de una llama creativa incombustible. Un genio relegado, díscolo e incomprendido, que no pudo gozar del reconocimiento ni de la aceptación social de su tiempo.

Tal postergación llevó a Van Gogh a la marginación permanente, a ser ignorado por los circuitos académicos del arte y a verse sometido bajo rigurosos tratamientos médicos de rehabilitación, traumática escena que nos arroja evidentes síntomas del conservadurismo y la crueldad que caracterizaban a una sociedad hipócrita. Al ser criticado por la dudosa moral imperante y las buenas costumbres aristocráticas (incomodadas ante el agresivo estilo de un visionario), el autor de obras cumbres como “La Noche Estrellada” y “Trigal con Cuervos”, sufrió un enorme grado de incomprensión. Derrumbado, su arte llora la muerte de aquellos ideales. Su ojo mira al centro del misterio. Su pensamiento se expande, su pintura contrarresta la exasperación con la que lo juzga su entorno. La propia segregación, puede intuirse, genera en Van Gogh un estado alternativo de locura, sellando un destino fatalista.

La historia del arte se encargaría de rescatar, haciendo justicia en el tiempo, la importancia de un artista prolífico, dueño de una obra enigmática y plagada de simbolismos. Autor de más de novecientos cuadros (entre autorretratos y acuarelas) y más de mil seiscientos dibujos, a través de sus lienzos y sus misteriosos sentidos se puede concebir la fulgurante cosmovisión de un ser atormentado que, acaso, predijo a través de pinceladas maestras su propia muerte. Atrapado bajo los designios de una sociedad que lo sometía, Van Gogh encarnó la transgresión de todo genio que no pertenece a los encorsetados moldes sociales de su tiempo cronológico. Su fulgurante creatividad nos persuade a adentrarnos en el fascinante viaje mental de un adelantado, cuya obra aún nos sigue asombrando. La universalidad creativa de Vincent Van Gogh sobrevuela las calles de una de las capitales culturales del mundo. Apreciemos la reproducción ampliada de sus cuadros con cada uno de nuestros sentidos en completa alerta.

Podés escuchar la banda sonora de la muestra en el siguiente link:



Categorías:Arte de Vanguardia

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: