RINCÓN CINÉFILO: Novedades en streaming y en la cartelera cinematográfica de marzo. Por Maximiliano Curcio

THE BATMAN / Puntaje: 6

Sed de venganza, búsqueda de justicia…¿es este Batman la cura que Ciudad Gótica necesita o simplemente su enfermedad? Se abre una nueva perspectiva sobre un enorme personaje de la historia del cine. Se trata de uno de los superhéroes más veces adaptado (desde “Batman”, dirigido por Leslie H. Martinson en 1966 a “Batman v Superman: El Origen de la Justicia”, de Zack Snyder, en 2016). A lo largo de un arco que abraza seis décadas, la capa más codiciada ha pasado de un actor a otro, de modo incesante. Es hoy el debutante Robert Pattinson quien ofrece el gesto más oscuro y lleno de ira. El film se emplaza en una urbe corrupta y decadente, donde la esperanza no parece tener intenciones de regresar. Valiéndose de un reparto variopinto (Zoe Kravitz, John Turturro, Colin Farrell, Paul Dano), en excesivo metraje de tres horas, ofrece retazos de neo noir, que nos ilustran acerca de la querencia que tiene Reeves por el cine negro contemporáneo. En los pliegues del traje de Bruce Wayne se filtra la auténtica raíz del misterio: ‘Batman año dos’ abre la puerta a un personaje tratando de convertirse en el héroe que se requiere. Coescrita por el propio Reeves (“Cloverfield”, “Let me In”) y Peter Craig (“The Town” y “Blood Father”), se denota cierta influencia de la ambientación lúgubre más característica de David Fincher, para una sucesión de infinitas noches en donde no deja de llover. La brillante fotografía de Greg Fraser (“Dune”, Mátalos Suavemente”) captura el halo de omnipresente fatalidad. “The Batman” está lejos de las maravillas narrativas góticas de Tim Burton (de 1989 y 1992, respectivamente), pero ofrece momentos de sinfonía visual para puro deleite esteta. Suena Nirvana y el superhéroe favorito surca la gran pantalla. Es un regalo para los sentidos.


UNCHARTED / Puntaje: 4

Adaptar un videojuego a la gran pantalla puede ser una trampa mortal para cinéfilos de buen paladar…o la excusa perfecta para la rentabilidad a bajísimo costo artístico. El proyecto “Uncharted” parte de una serie gamer de playstation, lanzada al mercado por primera vez en 2007. Nos trae a la gran pantalla la palpitante fascinación por las historias de cazadores de tesoros, sin importar los obstáculos a atravesar para alcanzar tan esquiva recompensa. La leyenda cobra vida en películas como “Indiana Jones”, “La Momia” y “National Treasure”. Cine de manufactura comercial para el Hollywood del nuevo milenio, enfrascado en la anodina repetición de la fórmula exitosa. Tras las cámaras se encuentra Ruben Fleisher, contratado por encargo para esta aventura gráfica de presupuesto demencial, presta a sacrificar las pocas buenas intenciones que exhibiera en anteriores abordajes el realizador de “Gánster Squad”. Finalmente, nos encontramos frente a un producto final conformista pero homogéneo. Efectos especiales y humor en apreciables dosis. Fleischer resiente la propuesta, quedando a deber en ciertos requisitos indispensables para la ligereza con la que se consume este tipo de cine. Si Tom Holland da vida a un héroe carismático pero vulnerable a la vez, es nula trascendencia de un Mark Whalberg, en plan de valiente mentor, algo rezagado y contenido. El film tampoco aprovecha los quilates interpretativos de Antonio Banderas, quien suma una enésima encarnación de villano pésimamente guionado. Exóticos escenarios fotografiados con afán turístico, poco y nada aportan a tan previsible narrativa. “Uncharted” encarna el cine de algoritmo que privilegia la ejecución de una acción ultra planificada. Sacrificada la verosimilitud argumental, un leit motiv recurrente divide en idénticas secuencias al relato, prólogo a un final abierto que presagie una inevitable secuela.

Trailer: www.youtube.com/watch?v=kVgsnqAp0Kk


EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU PIEL / Puntaje: 7

Nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera, el film tunecino abre la polémica: el cuerpo se convierte en una obra de arte para indagar acerca de la propia identidad. El factor humano considerado un elemento de mercancía, y previamente teorizado por artistas como Santiago Sierra (Madrid, 1966), Oscar Bony (Buenos Aires, 1941) y Tanja Ostojić (Serbia, 1972). De modo poderoso, la realizadora Kaouther Ben Hania plantea el tema de los refugiados como telón de fondo a un mundillo del arte sofisticado, esteticista y conceptual. La paradoja acerca de la explotación (de indocumentados y desempleados) como puerta de salida para ‘ciudadanos de segunda’ en busca de una oportunidad funciona como el disparador argumental perfecto. Un inmigrante se abre paso más allá de las fronteras y en su decisión gravita el conflicto existencial: implica la coyuntura la carencia de libertad que, en un principio, el joven sirio anhelaba. Critica “El Hombre que Vendió su Piel” el tráfico de personas alrededor del mundo, la miseria y la desidia describen a nuestra condición. Un mundo que levanta muros y vigila la circulación de los ciudadanos. La metáfora funciona como sátira si pensamos las circunstancias relatadas como la instrumentalización que transmuta una capacidad en un precio. Un asunto de valores e inconfundible indicador de globalización. Una banda sonora excelsa (Vivaldi y Pucini, destacan entre otros) y rubros técnicos impecables redondean los valores de una propuesta provocativa y mordaz.


TERREMOTO 8.5 / Puntaje: 3

Extraña producción coreana, insertada en el género de catástrofe, su título original refiere a la montaña de Paektu, también conocido como montaña Changbai, y ubicada en la frontera entre Corea del Norte y China. La erupción de un volcán causará estragos y una serie de réplicas tendrían consecuencias letales. Una misión a priori imposible busca concretar la hazaña. La premisa suena disparada y la persecución del impacto visual olvida la emergencia ambiental. Preferible es centrarse en las hazañas militares de un film que privilegia la estética de videojuego. Efectos digitales a la orden de un carrusel de escenas de acción de lo más burdas y repetitivas, el cliché ejercita su número más repetitivo: personajes en grave peligro se salvan con llamativa fortuna. Alrededor de ellos, abundan explosiones, derrumbes y colapsos. Todo capturado con suma pericia técnica, pero ausencia de criterio narrativo. “Terremoto 8.5” es una aventura ilógica, banal y exagerada. Un entretenimiento precario que utiliza el montaje alterno arbitrariamente, tergiversando reglas de manual. El modelo hollywoodense mal copiado ha llegado hasta el corazón industrial del cine de oriente.



Categorías:Rincón Cinéfilo

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