PENSAMIENTOS ENCONTRADOS: Único e irrepetible: nuestro profesor de literatura. Por María Leticia Morelli

Por medio del Decreto N° 25 del 31 de mayo de 2006, se declaró Vecino Destacado de la ciudad de La Plata a Enrique Francisco Lonné, por su actividad como educador.  Su elevada cultura e investigación se reflejan en diversos estudios publicados: desarrolló investigaciones sobre el Modernismo, en especial la poesía de Rubén Darío, sobre el costumbrismo, al centrarse en «El Matadero» de Echeverría para la Revista «Cultura» y sobre lo nocturnal, en la poesía de Manuel Gutiérrez Nájera. 

Mis recuerdos casi se parecen al día de ayer.

 Aún lo veo, con su formalidad única, su delgadez, su traje marrón.

Antes de ingresar al instituto del Profesorado para estudiar literatura tuve la suerte de que fuera mi profesor en la secundaria, el gran profesor…

Le temíamos, sabíamos de la intensidad de sus frases, tanto para explicarnos los temas como para retarnos, todo en él provocaba una mezcla perfecta entre miedo y respeto, en mi caso, la balanza se inclinaba hacia el respeto, el ingrediente que abundaba. Más aún, con el paso de los años, al madurar, se revalorizan situaciones y personas.

Puedo recordar varias clases, muchas, ya pocas, algunas, mi memoria está jugando conmigo, partecitas pequeñas de varias clases, la exactitud no va a estar presente aquí.

  Dichos, enojos, silencios prolongados, ternura, risas eran producidos por en profesor y quedaron grabados en mí.

Una mañana, explicándonos con pasión “Fahrenheit 451” y “La Odisea” nos formuló  al aire esta pregunta: “¿Para qué sirve el arte? Y seguidamente dijo que la utilidad práctica, cotidiana no nos da el Arte, esa era su explicación, no son su palabras literalmente, imposibles memorizarlas, pero sí luego concluyó con la respuesta: “el arte forma, las enaltece, las hace mejores seres humanos”. En su momento me quedé pensando y hoy lo comprendo mejor, entendí esa función formadora del arte de la que el profesor hablaba. Las artes (música, literatura, pintura…) no sólo las disfrutamos sino que nos moldean hacia lo sublime, lo exquisito, nos mejora… El Arte no es el resultado de dos más dos, pero es el gran condimento de la vida, uno de los tantos y tan importante.

Me atrevo a decir, sin comparar con muchos profesores, y sin dudarlo, de que era único, tengo esa certeza.

Fui su alumna, y no tenía su favoritismo para nada, yo rendía, tenía buenas notas en su materia, ni él sabía que yo saboreaba esas clases.

Algunas veces, con una modalidad antigua, jerárquica, nuestro profesor comenzaba a mencionar las calificaciones, los 10, los 9, los 8…, y nos sonreía con alivio, nos lo transmitía; no sé qué sentirían aquellos en los que ya un 5, un 6, un 4 y así en descenso que él iba señalando como un buen actor frunciendo el ceño, serio, preocupado.

Así era nuestro profesor, recordado por varias generaciones… Tardó en jubilarse, muchos años desde su juventud en el ejercicio de su tarea.

Sabíamos de su gusto por la música clásica, la ópera en especial, nos lo comentaba siempre.

 La gran anécdota, el regalo que le hicimos para alguna ocasión, no sé si era para despedirnos de sus clases las cuales eran hasta tercer año, el obsequio fue un moderno equipo con compactera, los que empezaban a crearse en esos años. Lo emocionamos, nos agradeció, nos dijo qué cómo nos habíamos puesto en semejante gasto. Sus ojos estaban colmados de lágrimas, hasta ahí, porque ni en esos momentos creo que sus modales se transformaban, era algo impensado para su persona. Se le reflejaba su alegría. No sé si algunos recordarán cuando lo vimos en la parada del micro, esa imagen para mí fue inolvidable: sosteniendo la caja con su brazo, al costado, no hacía más que mirarla cada tanto como si quisiera saber si ese sueño tan caro era una realidad en sus manos, y lo era.

  Fue una satisfacción saber que lo iba a disfrutar, lo imaginé subiendo el volumen de su música.

  Es difícil describir a una persona, no es nada simple, y sobre todo con era personalidad.

  Soy una agradecida, porque comprendí con el tiempo, a qué se refería con que “el arte nos formaba”.

  Hace poco expliqué, expuse “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury a un tercer año, y, salvando las grades distancias, me ví transmitiendo con pasión, con intensidad, no lo hubiese logrado si él no nos hubiera analizado con tanta profundidad aquel libro…

  Entendí que únicamente se puede transmitir algo si realmente apasiona y se siente.

    Gracias, querido Profesor.



Categorías:Pensamientos Encontrados

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