Estrenos de Cine: Lo más destacado de las pantallas nacionales. Por MAXIMILIANO CURCIO

NOCTURNA – Puntaje: 7

Una historia hecha de trizas. Su director, Gonzalo Calzada, ensaya puntos de conexión para su propio viaje sensorial. En “Nocturna” existe algo maravillosamente inasible. Fantasmas mentales rodean a sus protagonistas. Percibimos cierta fragmentación temporal, espacios que convergen. Nos encontramos ante una propuesta radicalmente experimental. El ejercicio audiovisual llevado a cabo por el realizador de “Resurrección” (2’15) y “Luciferina” (2018) explora el resquebrajado estado mental de un personaje (el inmenso Pepe Soriano) perdiendo su memoria. Con espíritu evocativo, reflexiona acerca de la vejez, el deterioro físico, la pérdida de la identidad y el espacio reservado a las personas adultas en las grandes ciudades. Sin embargo, el autor no expone la debacle de su criatura, sino su redención, en diálogo directo con el tejido social en donde se encuadra.

Podemos trazar cierta analogía con el malestar de la cultura, tamizado a través de la mirada de Oscar Wilde y aquello de que ‘toda vida se define en un instante’. Para ello, Lozada lleva a cabo un enfoque atractivo desde lo cinematográfico, como es apropiar los recursos literarios del narrador objetivo y el fluir de la conciencia. No obstante, en “Nocturna”, el realismo muta en fantasía circunscripta al thriller psicológico. La imagen degradada nos devuelve el reflejo espejado: la carencia de humanidad nos interpela. Allí está el dispositivo cinematográfico y el misterio atávico que encierra una imagen en celuloide. Lozada, con cierto carácter filosófico, expone cierto carácter simbólico existente entre la degradación del cuerpo en relación al cuerpo de la imagen y sus texturas proyectadas en la pantalla. El suyo es un teorema audiovisual que desnuda cierta trascendencia mitológica.

EL PRÓFUGO – Puntaje: 7

Con marcadas referencias a la potencia visual de “El Cisne Negro” (2010) y cierta inspiración en la oscuridad del cine de David Cronenberg, “El Prófugo” combina con acierto drama existencial y horror psicológico, también proliferando en experiencias auditivas inquietantes. Bajo la intención de reflexionar acerca de desórdenes mentales, como las fobias y los traumas no resueltos, Natalia Meta dirige a Érica Rivas y Daniel Hendler, en esta adaptación de la novela “El Mal Menor”, publicada en 1996 y autoría del prematuramente desaparecido escritor C.E. Feiling. Estrenada en el marco de la última edición de la Berlinale, la investigación de género llevada a cabo, mediante la transposición literaria en imágenes, prevalece el uso de la forma por parte de la cineasta, traduciendo con sutileza un estudio de complejas relaciones y escindidas realidades.

Meta, que debutara tras las cámaras con el policial “Muerte en Buenos Aires” (2014), es también productora del film “El Futuro que Viene” (2017) y socia editorial de “La Bestia Equilátera”. Aquí, su territorio preferido de exploración se construye de materia onírica; plano sobre plano que subjetiviza aquello que denominamos como real; pesadillas y fantasías operan para diagramar esta suerte de cartografía mental extrañada. Claustrofóbica, “El Prófugo” nos anima a perder el miedo a lo amenazante, interpelándolo directamente a los ojos. Jamás explícita y prefiriendo la duplicidad, se reserva para el final una jugada maestra: lo aparentemente inofensivo suele camuflarse bajo las engañosas máscaras del amor y el deseo.

EL LUGAR DE LA DESAPARICIÓN – Puntaje: 7

Una pérdida familiar desata un resquebrajamiento vincular. Recientemente estrenada, “El Lugar de la Desaparición” bucea, de modo mixto, entre el registro documental y el relato de ficción fragmentario. Generadora de suficiente interés, relata un drama personal, configurando los pormenores emotivos de un evento trágico. Evidencia un dilema de tintes melodramáticos, estallado en el seno de una familia confrontada por su propio destino. Aquí, el realizador Martin Farina utiliza el cine documental como dispositivo para interpelar su propio recuerdo. Con solvencia e indudable sesgo autorreferencial, indaga en dirimir los conflictos de dos linajes que construyen un gran paradigma familiar.

Al salvataje de todo sedimento de memoria expulsado al olvido, el material de archivo al que recurre el autor deconstruye sucesos extraños. Con tal motivo, resulta atractiva la forma en que Farina lleva a cabo su tratamiento del discurso, como excusa para teorizar acerca de que es, finalmente, aquello que podemos denominar o circunscribir como real. “El Lugar de la Desaparición” moldea el material documentado a manera de tensar fuerzas contrarias hasta el punto de lo indescifrable. Farina fundó, en 2010, la productora Cinemilagroso, y sus películas fueron exhibidas en festivales como BFI London, BAFICI, Mar del Plata IFF, La Habana, Queer Lisboa y Moscow IFF. La presente obra, cierra una trilogía que comenzara en 2017 con “Cuentos de Chacales”.

LA CASA DE LOS CONEJOS – Puntaje: 5

Editada en 2008, por Laura Alcoba, la novela “Manèges, Petite Histoire Argentine» retrata su infancia y adolescencia. Radicada actualmente en París, es también autora de las novelas “Jardín Blanco” (2010), “Los Pasajeros del Anna C.” (2012) y “El Azul de las Abejas” (2015). Hija de militantes, Laura habitó la ‘Casa de los Conejos’, ubicada en la ciudad de La Plata. Allí funcionaba, oculta tras una fachada, la principal imprenta de Montoneros que publicaba el periódico “Evita Montonera”. Aquellos días vividos en la inocencia infantil corrompida, en donde se perpetraban actos de represión ilegal contra militantes. Un panorama de contemplaba la existencia de centros de detención y robos de recién nacidos. Esta es la cruda historia que lleva a la pantalla la realizadora Valeria Selinger, desde la mirada de una niña acostumbrada a mutar de piel para sobrevivir.

Nos encontramos en el año 1975. En Argentina, se respiraban aires opresivos. Se cernía la noche de un baño de sangre inminente, proliferaba el miedo a vivir en la clandestinidad y nuestras libertades individuales estaba a punto de ser cercenadas, del modo más cruel y perverso. Censura, persecución y muerte serían el denominador común de un nefasto lapso que se prolongaría hasta 1983. “La Casa de los Conejos” nos habla acerca de la verdad resquebrajada y un espacio físico como refugio para pensar nuestra identidad: aquellos secretos que conforman una realidad tergiversada, como mecanismo de ocultamiento. Una historia abordada previamente en el ámbito cinematográfico nacional por “Infancia Clandestina” 2012), del notable Benjamín Ávila. La represión justificada y el autoritarismo validado por el aparato represor, a las puertas de la última dictadura, desnuda la cara del poder que avalaba al sometimiento, la brutalidad y la violencia, acallando voces.  

La denuncia y delación a sospechosos de subversión alimentaba la atmósfera imperante de miedo, aspecto presente y constatable en el valiente y mejor logrado film de Benjamín Naishtat, “Rojo” (2018). La historia mil veces contada ya por nuestro cine, que se repite en la simplicidad que desprende la perspectiva de una niña. Abordando temas como la pérdida de la inocencia y las mentiras compradas como verdad, “La Casa de los Conejos” prefiere una estética minimalista. Su registro ficcional cruza la esencia con el enfoque documental que reconstruye los ecos de una Argentina oscura. Sin embargo, observamos un uso del lenguaje cinematográfico demasiado monocorde, resultante en diálogos un tanto acartonados, una implementación de planos poco favorecedora y una puesta en escena no precisamente ingeniosa.

Mediante un elenco que incluye a Paula Brasca, Mora Iramaín García, Guadalupe Docampo, Darío Grandinetti y Miguel Ángel Solá, la autora conserva la memoria viva que repudia el horror militar; la libertad siempre nos rescatará de un tiempo atrás hecho de atroz silencio. En “La Casa de los Conejos”, la denuncia adquiere ese matiz conmovedor a su cruento desenlace. Aún víctima de cierta desprolijidad en el relato y dejando entrever un vuelo creativo cercenado por cierta carencia de ideas (que no implica economía de recursos), la voz de los protagonistas otorga entidad al miedo y al peligro inminentes. Es una prosa que relata días vividos a la sombra. Una herramienta de lucha y concientización, como elemento transformador de la acuciante realidad.



Categorías:Rincón Cinéfilo

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