Novedades Cinematográficas: Panorama actual de Hollywood. Por MAXIMILIANO CURCIO 

LA CASA OSCURA – Puntaje: 6

Encargado de revivir a la franquicia de horror “Hellraiser” en el futuro inmediato, el director David Bruckner sorprende gratamente con su más reciente exploración del horror psicológico. “La Casa Oscura” se inmiscuye en la vida de una joven atravesando una fase de duelo. Y lo hace desde la más escalofriante perspectiva.

Este drama de terror sobrenatural, producido por David S. Goyer (“Da Vinci Demons”), nos sorprende por su elaborado trabajo de cámara. Estéticamente elegante, se percibe como una reflexión posible acerca de la vida después de la muerte. ¿O acaso no es que una integra a la otra? Plano y contraplano de un plato fuerte para el susto fácil. Con sutileza y parsimonia, nos adentra en un entorno pesadillesco, mientras siembra indicios de lo que podría haber más allá de la mera realidad. ¿Qué hay detrás de la ilusión sino un miedo intransferible?

La ambigüedad onírica toma por completo el verosímil del presente relato. En absoluto predecible, nos llevará por senderos que conciben a la muerte como metáfora. Los laberintos mentales y maniobras inconscientes de su protagonista, son ahora los nuestros, intentado dilucidar el misterio. ¿Hacia donde confluye, realmente? La sorpresa que, como valor intrínseco posee lo inexplicable, prefiere evitar todo tipo de solución racional.

En el personaje interpretado por Rebecca Hall vivenciamos el disparador de una locura introspectiva e intentamos empatizar con su aterrador descubrimiento. Las convenciones genéricas de una casa embrujada suelen dar cobijo a toda una serie de lugares comunes que, afortunadamente, Bruckner decide evitar. No estamos frente a un espécimen de terror habitual. La manifestación sobrenatural oculta oscuros secretos de un detallado misterio. La reinterpretación del elemento arquitectónico puede facilitar ciertas conjeturas.

EL JUEGO DEL MIEDO – Puntaje: 4

Spin-off reinventado de modo excesivo e innecesario, se trata del noveno capítulo de la franquicia que llegara por primera vez a los cines en 2004, de la mano del malayo James Wan. Darren Lynn Bousman se coloca tras la silla de director, luego de hacer lo propio para las mejor logradas “Saw II” y “Saw III”. Un par de decisiones estéticas grotescas zanjan todo tipo de dudas respecto a que producto se no está ofreciendo. Una cabeza de cerdo que luce absurda y cierta pereza en la puesta en escena llaman poderosamente nuestra atención.

El gore y el misterio se confunden en esta nueva entrega, protagonizada por un Chris Rock  que luce extrañado en un producto que se aleja de su rol de habitual comediante. Esta nueva versión de “El Juego del Miedo” acopia clichés de películas noventeras clase B. Un copycat killer anda suelto, dispuesto a someternos a la impotente contemplación de su más truculenta cámara de torturas. Somos voyeurs en primera fila. El anzuelo de métodos para infligir dolor que nunca falla.

Se nos convidan pistas a modo de rompecabezas que deberemos resolver. Las intenciones de congeniar una decente película detectivesca no pasan más allá del planteamiento. Las emociones se verán eclipsadas por una tensión fugaz. El uso del flashback de modo irrisorio acaba por sepultar nuestras esperanzas. Ni nueve vidas felinas ni novena sinfonía, esta enésima resurrección de la saga no amerita mayor trascendencia. Un vertiginoso descenso de calidad no anuncia mejores tiempos por venir. De todas formas, el siempre cool Sam Jackson aporta un rol de reparto decorativo que acaba por pagar la entrada.

NADIE – Puntaje: 2

Bienvenidos a la vida rutinaria de un pusilánime y grisáceo individuo. “Nadie” obtiene inspiración en la popular saga “John Wick”. Un héroe impensado rumbo a desatar el caos que porta las habilidades de un sexagenario Liam Nesson. Su identidad guarda un secreto: el pasado violento de un ex sicario. Un hitman profesional.

Esta película de acción, dirigida por Ilya Naishuller (“Hardcore Henry”), exhibe los malos hábitos imposibles de cambiar para la vertiente más acomodaticia del género. La pista visual que nunca falla (un tatuaje que exhibe uno de los delincuentes). El enternecedor descubrimiento que salva a los chicos malos en el peor de los momentos. Los lugares comunes no tardan en apilarse. Buscando seguir los pasos del genial Bryan Cranston (redescubierto como actor de cine luego del suceso de culto de “Breaking Bad”), Bob Odenkirk se calza las ropas de héroe mainstream, viviendo de la fama obtenida, con total justicia, gracias al impecable spin-off “Better Call Saul”.

La venganza mafiosa (en extremo estereotipada) no tardará en llegar. La actitud forzada que desencadena la carnicería tampoco se hace esperar. Y allí vemos, a este eterno infravalorado, haciendo lo que mejor sabe para proteger a su familia. Escenas de lucha coreografiadas con genuino ritmo dispersan nuestra atención, mientras el héroe de turno escapa de su vida de bucle sin atractivo, al menos por un par de horas.

Es el ‘one man show’ de Odenkirk que no resiste mayor capacidad de análisis. La virulencia del justiciero por mano propia traza la silueta del Charles Bronson siglo XXI. Pero no le llega a los talones. Bob es una bomba a punto de explotar. No todo está perdido: ¿recuerdan a Michael Ironside? Es grato verlo de regreso; tanto como al el eterno ‘Doc’ Christopher Lloyd.

REMINISCENCIA – Puntaje: 3

Reminiscencia: memoria imprecisa de un hecho o una imagen del pasado. Leitmotiv de un film y premisa prometedora llevada a la pantalla de forma poco convincente. Allí está el atribulado Hugh Jackman, al comando de una máquina del tiempo capaz de traer al presente recuerdos de aquellos que buscamos atesorar. Atraída por el invento, a él acude una misteriosa femme fatale (Rebecca Ferguson), con una excusa francamente ridícula. Todo sea por que “Reminiscencia”, finalmente, pueda existir y no ser una mera ilusión.

La responsable de semejante cóctel es Lisa Joy, la creadora de la serie “Westworld” (2016-2018). Aquí, apuesta a una estética neo noir, que bebe de las fuentes de anteriores incursiones genéricas como “Minority Report” (2002) o “Blade Runner” (1982). Un plato atractivo…¿pero digerible? Veamos…el artefacto como elemento salvador no termine de explorarse. La obsesión del protagonista masculino no acaba por cuajar. Somos espectadores de un film poco ambicioso.  La unidimensionalidad narrativa no conducirá a un buen destino.

Las proyecciones holográficas siempre suelen tener su atractivo en este tipo de micromundos antes imaginados por genios como Julio Verne o H.G. Wells, pero, aquí, tres valores imprescindibles como inteligencia, intriga y originalidad brillan por su ausencia. Fallidos hologramas de un potencial dilapidado. La idea de ambientar una trama en un futuro cercano, a través de cierta concepción distópica, a causa del cambio climático, promete mucho más de lo que está dispuesta a complacer. La evasión de la realidad no nos permite perdonar todo.

HALLOWEEN KILLS – Puntaje: 3

Una franquicia que no agota su capacidad de reinventarse. Mejor no intentemos racionalizar acerca de la supervivencia permanente del villano más temido. Milagroso escape mediante, un incendio brutal no cumplirá con su amenaza de acabar con la bestia diabólica. Hechizos del cine comercial. Aperitivo para “Halloween Ends”, refrito de próxima factura.

Acorde a la fecha calendario en donde fija su estreno(¿trick-or-treat?), entrega cuerpos masacrados por doquier; todo sea por prolongar el legado del trauma que revive la mitología de Michael Myers. El retorno a la fatídica noche concebida por la madre original, autoría de John Carpenter, en 1978, fue el mecanismo de ignición para la producción estrenada en 2018, un sorprendente producto autoría de David Gordon Green. El autor (¿dónde ha quedado aquel cineasta independiente emergente para el nuevo cine americano?) se coloca nuevamente tras de cámaras, dando vida a la pesadilla ignorando múltiples secuelas desechables.

En “Halloween Kills” abunda la violencia que no genera miedo, en tanta proporción como la nostalgia hacia aquellos personajes que convirtieron a este ejercicio del cine de terror en un clásico atemporal. Más de cuarenta años y doce películas compendian una historia profusa. Una franquicia que no se queda a morir. Un eterno reboot insuflado de sangre vieja. Solo hay algo que hace llamativamente bien: la maldad contrastada de la esencia humana (la histeria colectiva) con las motivaciones asesinas de un desequilibrado mental otorga cierto específico a una trama superficial de principio a fin. Puede la crítica norteamericana pronunciarse sobre las barbáricas masas enfurecidas que hicieran tambalear su régimen democrático en pleno brote pandémico.

Serias fallas narrativas quitan todo tipo de propósito y complejidad a la más reciente producción. Atisbos quedan de la noche alborotada de fines de los años ’70. Poca dignidad traduce el impávido rostro de Jamie Lee Curtis. ¿Realmente era necesario un enésimo regreso? “Halloween Kills” da rienda suelta al apetito asesino de Meyers. El recuento de cadáveres que se apilan nos hace perder la cuenta. Un serial killer que bate su propio récord de matanzas estimula nuestra más inconfesable perversión. Existen formas creativas de asesinar que siempre atraerán al espectador. Tras los rastros de sangre, pervive la inutilidad de una secuela que atenta contra la leyenda en buena ley ganada. Artilugios para desvirtuar al mito.



Categorías:Rincón Cinéfilo

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