CLÁSICO…: “¿Quién Engañó a Roger Rabbit?” (1988). Por Daniel Cozzolino

Película: “¿Quién engañó a Roger Rabbit” (Estados Unidos, 1988)

Dirección: Robert Zemeckis

Han pasado muchos años del estreno de la (en mi humilde opinión) mejor película del estudio Disney. La más colorida, ingeniosa, arriesgada y metafórica que hayan hecho; previa al estallido de la animación por computadora, alejada de los estereotipos clásicos de príncipes y princesas y con una visión realmente adulta por debajo de sus luces de neón que nos pueden distraer de lo que realmente trata la película. No sólo eso, sino que es la mejor película que incorpora actores reales con dibujos animados. Punto. Ni “Cool World”, estrenada cuatro años despues con un joven Brad Pitt, ni “Space Jam”, que ocho años después nos mostraba un Michael Jordan sin gracia jugando al basquet con Bugs Bunny. “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, además, tiene el plus de romper algo más que la barrera entre la realidad y los dibujos animados: une personajes de estudios diferentes que nunca se cruzaron antes. De esta manera, conviven Mickey Mouse con Bugs Bunny y El Pato Lucas hace un delirante show musical con El Pato Donald. Pareciera que, por una vez al menos, ambos estudios vieron el potencial de hacer algo realmente hermoso y memorable y decidieron bajar las defensas y unir sus creaciones (ganando millones de dólares en el proceso, claro está).

La película nos sitúa en un extraño Estados Unidos de la década del ´40 donde los dibujos animados realmente existen y trabajan en el mundo del espectáculo. Eddie Valiant trabaja como detective privado y guarda un resentimiento hacia los dibujos, ya que su hermano fue asesinado años atrás por uno de ellos. Muy a regañadientes, Eddie se verá en la tarea de descubrir al asesino del dueño de la compañía Acme e intentar exonerar al único sospechoso: un demente conejo gritón llamado Roger Rabbit. Esta es la línea principal de la película y puede resumir casi por entero al cine policial negro de la época, con detectives privados de dudosa moral y femmes fatale a la vuelta de la esquina. Pero hay más debajo de los lindos dibujos y chistes inocentones. Las aguas calmas son profundas.

En la realidad de este ficticio Estados Unidos, si bien los dibujos animados son trabajadores del mundo del espectáculo y son reconocidos mundialmente, son rechazados y discriminados por la sociedad. Son apartados en un barrio especial para ellos llamado “Bujolandia” y hasta en sus shows en vivo ellos no tienen el permiso de entrar. Hasta hay lugares específicos donde su entrada está prohibida. El personaje principal, Eddie Valiant, los desprecia abiertamente debido al asesinato de su hermano y siempre aclara que jamás trabajaría para un dibujo animado. Por más que sea una película con dibujos animados y los golpes estén matizados con ruidos graciosos y no se vea sangre, hay un grado de violencia palpable muy fuerte, extraño tratándose de una película familiar.

No hace falta mucho para relacionar esta situación de los dibujos animados con lo vivido por el pueblo negro en Estados Unidos, el racismo, la exclusión, la humillación y la explotación sufridas por un pueblo considerado de segunda y separado del resto de la población. Incluso, existe un apodo despectivo con el que se refieren a los dibujos, marcando aún más la separación de bandos. Para sumar, el villano de la película, el malvado juez Doom hace las veces de Tío Tom y odia a los de su propia clase y trabaja para los humanos (actualmente, se utiliza el término peyorativo de “Tío Tom” para referirse a los negros muy serviciales con los blancos o simplemente poco reivindicativos, que ayudaban al esclavista blanco en contra de sus hermanos negros). Y, haciendo a un lado el plan macabro de Doom, con su autopista que destruiría todo (hasta la red de ferrocarriles) a su paso con el fin de unir ciudades, lo que propone es el genocidio del pueblo Animado. Su creación de ácido que derrite los dibujos animados es algo horrible (aún da escalofríos esa zapatilla animada derritiéndose lentamente) y nos lleva directo al recuerdo del Holocausto del pueblo judío. Dentro de todo este panorama, es paradigmático el personaje de la esposa de Roger, la hermosa y de peligrosas curvas Jessica Rabbit.  

A pesar de todo el desprecio de la sociedad hacia los dibujos, Jessica es bien vista por los humanos (varones y heterosexuales) por su atractivo y belleza sensual sin igual. Hasta el mismo Eddie cae bajo sus encantos a pesar del desprecio que siente hacia los de su clase. Esta pulsión de sexualidad es increíble en una película familiar de dibujos animados, sin hablar de su mensaje de cómo las mujeres negras eran tratadas diferentes a los hombres negros si es que resultaban atractivas.

Como es de esperar, hay un final feliz esperando en los últimos minutos del film. El malvado juez Doom es derrotado, Roger es exonerado y se reencuentra con Jessica, Eddie logra resolver sus diferencias con los dibujos animados (justamente, tendrá que actuar como uno de ellos para lograr vencer a Doom) y los personajes de Disney y de la Warner viven felices por siempre y sin peligro alguno. Pero, luego de todo lo visto, ¿se puede volver a estar tranquilo y reírse de los dibujos animados?



Categorías:Clásico y Moderno

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