CULTURAS TRANSMEDIA: TECNOLOGIA ¿HEREDERA DE LA CIENCIA FICCIÓN APOCALIPTICA?. Por Néstor Petruccelli

Cuando en 1984 apareció publicada la novela de ciencia ficción Neuromante, una distopía ciberpunk de Willian Gibson, quizás, el autor no imaginó que el término Ciberespacio impreso en sus páginas, años después, se utilizaría como convención para definir la realidad virtual, la cual no tiene locación física  espacial y en la que se agrupan páginas web, chats, servicios de Internet, y están dentro de todas las computadoras y redes del mundo y que han puesto a los ciudadanos a perder todo tipo de intimidad. Distintos autores del género de Ciencia Ficción advertían en premonitorias distopías sobre el peligro de estar sometidos a la tecnología. De ahí que expertos en tecnología entienden que desde la ficción se pueden tomar conceptos para aplicar a la realidad, pero… ¿y sí fue la ficción la que operó o alertó sobre la realidad?

Por Néstor Petruccelli

QUÉ FUE PRIMERO

Se considera que,  tecnología es la aplicación del conocimiento científico para la resolución de problemas y para la ampliación de las capacidades humanas. Y respecto a la ampliación de las capacidades humanas, si nos retrotraemos a períodos  remotos donde el ingenio del hombre le permitió crear tecnología que le facilitó, por ejemplo: la cacería, siglos  posteriores crear grandes fortificaciones o dominar la naturaleza en su beneficio, pasando por la aparición de la escritura cuneiforme por parte de los Sumerios y más cerca de nuestro tiempo a todo lo que generó la revolución industrial hasta llegar a la actualidad donde se nos ha facilitado la forma de comunicarnos o trasladarnos a grandes distancias, todo sin dejar pasar por los inventos que fueron producto, lamentablemente, de guerras mundiales. Con sus pros y sus contras se puede aseverar sin duda  que la tecnología ha ampliado la capacidad del ser humano. Pero cuántos de esos avances tecnológicos fueron facilitadores producto de las necesidades y otros en cambio los debemos al ingenio de la ficción,  principalmente del siglo pasado, inventos que para los habitantes del nuevo milenio se han transformado en “invisibles” o dados per se, más cuando ya hay nativos digitales.

VEO UN MUSEO DE GRANDES NOVEDADES 

“El  mundo se está convirtiendo en ciencia ficción. La realidad del siglo XX se ha brotado de los márgenes de una literatura casi invisible”, escribió J.G. Ballard el autor de Crash (1973) entre otras novelas. Tomando obras como la mencionada  Neuromante de Gibson o el film Matrix (1999) se puede extender la frase de Ballard también al nuevo milenio.

Ballard se refirió directamente a la marginalidad en que fueron apareciendo los relatos de ciencia ficción agrupados en revistas baratas denominadas “pulp” por la calidad de su papel como Amazing Stories fundada por  Hugo Gernsback  a quien debemos el termino Televisión o la Astounding Stories dirigida por el ingeniero  John Campbell, a las que aportaban tanto científicos como ingenieros  en pleno auge de  la revolución industrial y que estaban dentro de la corriente autodenominada tecnócratas. Estos en las primeras décadas del siglo XX fueron quienes  al llevarlo a los textos  populares difundieron y fomentaron  un imaginario de lo que podía existir.  También hay que tener en cuenta que este género a diferencia del fantástico se basa en potenciales logros científicos o técnicos.  

Ese imaginario popular llegó a límites insospechados, como en la famosa versión radiofónica de Orson Welles que con formato de noticioso sobre La Guerra de los Mundos (1898) de H. G.  Wells  en 1938, bastó para que incautos creyeran que se trataba de una verdadera invasión extraterrestre generando una locura colectiva.

Por su parte el filósofo Ítalo argentino Pablo Capanna, el primero en habla hispana en darle el valor de género literario a la Ciencia Ficción, afirmó: “Lo que nadie puede negar es que la ciencia ficción configuró el imaginario del siglo  XX”. Y agrega “O que nos hayamos acostumbrado a creer de modo fatalista que todo lo que se inventa merece ser llevado a la práctica. Para bien o para mal, el  mundo en que vivimos es la materialización de sus fantasías”.

Con estas premisas se puede concebir que  antes de fabricarse el  lanzacohetes antitanque portátil Bazuca, este surgiera de la ficción de una historieta como el de Buck Rogers (1928). Que antes que Neil Armstrong diera sus primeros pasos en el satélite terrestre, los viajes a la Luna previamente pasaron por la cabeza Jules Verne y por las imágenes de Georges Méliès, Que antes que se concretaran los satélites  de comunicaciones ya  Arthur C. Clarke, el autor de 2001, Odisea del espacio (1968),los había descripto en sus textos. Acá, en Argentina lejos de la ciencia pero cerca de la literatura fantástica nuestro Adolfo Bioy Casares publicaba en 1940 La invención de Morel en la cual se describía una holografía la cual fue inventada recién en 1948 por el premio Nobel en Física Dennis Gabor. Por su parte  Isac Asimov fue el que acuño el término robótica en sus novelas, convirtiéndose después en una ciencia estudiada en las universidades.  En el cuento Un lógico llamado Joe (1946) de Murray Lainster se relataba que en una casa había un electrodoméstico parecido a un televisor que contaba con un teclado que permitía seleccionar millones de canales de TV y datos  y estaba interconectado en todo el territorio y el mundo con quién poseyera otro “lógico”. Todo esto mucho antes que  el experto en informática J.C.R. Licklider, en los tempranos 60, diera los primeros pasos para lo que posteriormente sería Internet.

“Quisieron anticipar el futuro y terminaron proponiéndolo”. Señala Pablo Capanna

UN GRAN SALTO PARA LA HUMANIDAD

La década del 60 llegaba cargada de todos los adelantos tecnológicos que había deparado en gran parte la segunda guerra mundial, y pasaban a utilizarse en artefactos  electrodomésticos los cuales se publicitaban a través de otro electrodoméstico como la televisión, la comunicación de masas era invadida por el consumo pergeñado por los publicistas cuya usina principal partía de la Avenida Madison de Nueva York y que décadas después ficcionaria la serie Mad Men (2007-2015). Eran años donde la Ciencia Ficción pasaba a ser  reconocida como género literario y sus historias no eran utilizadas sólo por las películas de clase B y aquel futuro utópico de sus páginas se iba haciendo realidad. Justo en medio de la Guerra Fría la Unión Soviética se anticipaba en 1957 al poner en órbita el Sputnik el primer satélite artificial de la historia.

De alguna manera esos ingenieros y científicos a través de aquellas revistas de bajo presupuesto con sus relatos  pusieron sus conocimientos al alcance de la mano de las grandes masas, compartiendo su cultura en el sentido que le diera Humberto Eco de integrados en contraposición a lo propuesto de lo que pretendía una aristocracia cultural de no compartir sapiencias y que el filósofo italiano  analizó justamente en Apocalípticos e Integrados (1964).

En esos años se empezaban a emitir los capítulos de Star Trek (1966), donde encontraban lugar para expandir ideas de ciencia ficción autores como Harlan Ellison, Robert Bloch o Theodore Sturgeon quienes colaboraban en sus guiones.  A lo largo de esas primeras temporadas se pueden observar dispositivos tecnológicos que luego se convertirían en realidad como las pantallas táctiles, la transferencia de datos de una computadora a otra sin cables, El intercomunicador que usaban los personajes es igual al de  los teléfonos celulares.

En esa misma década, más precisamente el  20 de julio de 1969, el mundo estaba pendiente frente a los televisores de la denominada  “más grande hazaña humana” la Misión Apolo XI alunizaba y el astronauta Neil Armstrong pasaba a ser el primer hombre en pisar la Luna, y en su comunicación con la base en Huston expresó: “Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad». Los avances técnicos y científicos llegaban a  su máxima exposición, el sueño de la segunda era de la revolución industrial se convertía en realidad.

Si bien para algunos se trató de un fraude que escondía la necesidad propagandística del gobierno norteamericano en su compulsa con la Unión Soviética y que todo fue una escenografía montada y filmada por Stanley Kubrick, cabe señalar que los movimientos de Armstrong y Aldrin sobre suelo lunar se parecieron mucho a los que mostraba el film Destinatión Mon (1950) de George Pal.

Lo que no se puede negar, es que se llegaba al momento, hasta entonces, de máxima comunicación de masas.

EL FUTURO YA LLEGÓ

En la década del 80 frente al final del asombro tecnológico , surge el subgénero Ciberpunk que nos muestra un mundo distópico una sociedad apocalíptica y donde tienen un papel preponderante la informática y la cibernética de ahí parte de su nombre  al que se le une Punk en referencia al movimiento rockero de contracultura emergente de fines de los 70. Otro dato curioso se da en el seno de los E.E:U.U. en 1983  durante la presidencia del actor Ronald Reagan, que hasta puede resultar increíble que se haya  propuesto, y  que los medios de comunicación bautizaron Star Wars en homenaje al film de George Lucas. Pero su nombre oficial era Iniciativa de Defensa Estratégica (Strategic Defense Initiative, SDI), un sistema para utilizar sistemas basados en tierra y en el espacio a fin de defender Estados Unidos contra un ataque nuclear con misiles balísticos intercontinentales y misiles balísticos lanzados desde submarinos.

Con ese panorama previo sumado a la incipiente televisión por cable, a las primeras computadoras hogareñas, los soportes como CD, diskette, generaron sin duda una apatía o desinterés a los viajes por la vía láctea. Quizás por eso si en las primeras décadas del siglo XX los viajes a  la Luna eran un sueño, una vez cumplido fueron perdiendo interés y lo mismo con las misiones que en los noventa tanto Rusia como Estados Unidos y Japón realizaron en Marte no lograron despertar el interés de las masas.

Si ya no asusta el posible enemigo extraterrestre por más que Hollywood haya tomado la Guerra de los Mundos y diera una vuelta de tuerca y denominado una adaptación como Día de la independencia (1996), cambiando las bacterias que derrotan a los seres de otro mundo por un virus informático. Suena casi lógico que en pleno auge de las PC se tuviera mucho más miedo a un virus informático que a una simple bacteria que en caso de ser infecciosa ya contábamos con los antibióticos.

Los años 90 pasaban y el tema de la clonación descripta por Aldous Huxley en Un mundo feliz (1932), científicos escoceses la llevaban a cabo con la oveja Dolly en 1996. Los trasplantes de órganos y miembros pasaban a ser una realidad y atrás quedaba el monstruo de Frankenstein creado por Mary  Shelley. Como tampoco ya resulta  extraño en pensar  en ese ser mitad hombre y mitad máquina planteado en Robocop a partir de los denominados Exoskeleton utilizados con fines medicinales permitiendo movilidad a personas discapacitadas.

El OJO QUE TODO LO VE

En medio de la evolución constante tanto de la informática como de celulares, permiten no sólo comunicarse, enviar mensajes, fotografiar o filmar y la irrupción de las distintas redes sociales  a lo que el académico Henry Jenkins autor de  La cultura de la convergencia, señala que dejamos de ser espectadores para pasar a la cultura de participación con  el boom de los yuotubers o los adictos a series que crean sus propios blog sobre los personajes o spoliando las historias. Lo preocupante de que estas redes impliquen que el hombre de hoy pueda dar a conocer todo lo que a él respecta, amigos, vida familiar, laboral o comercial, y puede conocerse sus gustos de consumo gracias a las operaciones con tarjetas crédito. La vida privada invadida ya se había planteado en The Truman Show (1998) algo a lo que hubiera dado crédito la atormentada mente del paranoico Philip K. Dick.

Si se puede plantear que el hombre de hoy ha perdido parte de su privacidad en nuevas tecnologías que echan mano a las que le precedieron o como explica el padre de las tablets, Roger Fidler, hubo una mediamorfosis de monitores, cámara de video, red y programas de informática que terminaron dando forma  al sistema de cámaras de seguridad. Un sistema con el que el hombre de hoy convive que,  con la invitación de prevenir o demostrar delitos en lugares públicos o privados, o cumplir funciones como el control del tránsito, todo queda  bajo el ojo de la cámara, sí como el Gran Hermano de George Orwell en la novela 1984 (1949), no como se popularizó el reality homónimo, pero que sí sirvió para que el  público de masas le prestara atención y que el telespectador aceptara que la vida privada puede ser observada. Igualmente, lo que planteaba Orwell era una vigilancia sobre  la sociedad y una manipulación de la información, esto último muy sobre el tapete hoy en día con la tormenta de información desvirtuada que llega por distintos canales de comunicación. Incluso, muchos utilizan el termino orwelliano al referirse a estos temas.

TODO BAJO CONTROL

En Batman – El caballero de la noche (2008) del director inglés Christopher Nolan el personaje experto en robótica y ciencias de las empresas Wayne, Lucius Fox (Morgan Freeman) es el encargado de suministrarle toda la juguetería al encapotado. En el film le plantea  la posibilidad de usar la tecnología del sonar a través de los teléfonos móviles, la cual permite  controlar todo el tráfico tecnológico de la ciudad. Para Lucius el experimento es tan útil como peligroso y sobretodo no es  ético, pero ante el peligro que representa el accionar del Jocker, deben usarlo por única vez. Así que cumplida la misión se destruirá. ¿Fantasía? No.  La Empresa NSO Group de Israel creó el software “Pegasus”, el cual permite realizar inteligencia sobre los teléfonos celulares. Se activa mediante un link que recibe y acepta distraídamente con un engaño el portador del teléfono.  Así es posible rastrear sus conversaciones, correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas, los detalles bancarios que revisa y dónde se encuentra. El mismo

La serie de TV Person of interest (2011) creada por J.J. Abrams, mostraba que el Sr. Finch desarrollaba un sistema de vigilancia masivo programado para monitorear y analizar los datos obtenidos de cámaras de vigilancia, comunicaciones electrónicas, sistemas de audio de todo el mundo. En la serie sólo son utilizados para predecir actos violentos.

Durante los años de los avances nucleares, la ficción se posicionó en mostrar un mundo apocalíptico por el uso de armas. En cambio los últimos años nos advierte sobre la dependencia en el uso de la tecnología en nuestras vidas cotidianas uno de esos ejemplos y que puede resultar un festín paranoico para los tecnofóbicos, es sin duda la serie Black Mirror, que muestra  cuanto y fatal puede ser convertirnos en dependientes de la tecnología. Parte de esto advierten los autores Nicholas Burbules y Thomas Callister en  Riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información cuando afirman que: “las nuevas tecnologías son intrínsecamente peligrosas y no engañarnos que somos sus amos”.

Burbules y Callister también señalan que respecto a la información de Internet no hay que dar por sentado que es algo “primario” o “elemental”, sino que siempre es “cocinada” o “predigerida” Un ejemplo son las “Fake news” , donde en su beneficio se utilizaron noticias falsas, dando lugar al auge de la palabra “POSVERDAD” en la que no importa la veracidad de la información, se deja de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del lector o espectador. A esto se debe sumar la unificación de Instagram y Messenger, y que WhatsApp comparta datos con Facebook.

También debemos tener en cuenta lo que aporta el sociólogo Manuel Castells sobre que  tecnología de la información no llega de igual forma a todas las áreas del mundo, ya que su difusión es selectiva y por lo tanto crea desigualdad social, no sólo en términos mundiales, sociedades donde existe un desfase de desarrollo no cuentan con la base tecnológica.

El mayor desafío que nos plantea la ficción apocalíptica como una ironía del destino, vamos a convertirnos en “sirvientes” de esa tecnología la cual se imaginaba para generarnos bienestar. Algo que plantea M. Castell que: “El  uso de nuevas tecnologías da prestigio social, por lo que nos encontramos en un terreno peligroso, encaminado al consumo de las mismas, y donde es importante plantearnos si, es realmente la sociedad quién demanda estas tecnologías”.

Por eso  podría parafrasearse a Karl Marx cuando decía que la historia se repite primero como tragedia y después, como comedia’. Habría que tener en cuenta que lo que hoy nos muestra la ficción puede convertirse en una preocupante realidad.



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