DESAYUNO DE CAMPEONES: Alí vs. Foreman – La Pelea del Siglo. Por MAXIMILIANO CURCIO

Cuando el 30 de octubre de 1974 Muhammad Alí y George Foreman se enfrentaron por el reinado de los pesos pesados en Kinshasa (Zaire) había mucho más en juego que el honor por detentar la corona boxística más preciada. A la postre, conocido como el “Rumble in The Jungle”, este auténtico choque de titanes se convertiría en una de las peleas más emblemáticas de todos los tiempos. Llevado al terreno literario por un estandarte del nuevo periodismo estadounidense como Norman Mailer -en su best seller “El Combate”, de 1975-, resulta indispensable colocar bajo la perspectiva histórica y social la incidencia del evento deportivo, no sólo en las respectivas carreras profesionales de Alí y Foreman, ni siquiera en la profusa historia del deporte, sino en su condición de acontecimiento insoslayable.

Cuando el todopoderoso promotor pugilístico Don King llevó a tan exótico terreno esta mítica pelea por el cinturón, dos mundos equidistantes contrastaban en perfecta sincronía. El boom mediático de la pelea, con los principales medios de la prensa norteamericana siguiendo a sol y a sombra a sus combatientes durante las semanas previas a la misma, colocaron sobre la ancestral África las luces del vertiginoso primer mundo. Dos epitomes del deporte afroamericano de los años ‘60 y ‘70 se vieron zambullidos en el corazón de la abrasadora selva, con absoluta precisión descripta anteriormente por Joseph Conrad, en su relato “El Corazón de las Tinieblas”. Abocándose a rigurosos planes de entrenamiento y soportando la extrema rigurosidad de un calor sin tregua, sendos ídolos populares alteraron el intocable ecosistema de una África hecha de ritos tribales, espejo de su colorida salvaje y milenaria idiosincrasia.

En aquel entonces, los destinos de la República de Zaire (bajo cuyo nombre se rebautizó a la antigua República de Congo, en 1972) se encontraban al comando del sangriento y megalómano dictador Mobutu, quién ejerció su tiranía por el término de dos décadas, desde 1972 a 1997. Dentro de este hervideros cultural y político, dos realidades opuestas midieron en quilates de oro su estirpe de leyenda sobre el ring: el ascendente George Foreman, campeón invicto, dueño y de una fuerza impar, hacía de su estilo tan tosco como brutal su arma indestructible sobre el ring. Versus encontramos al aspirante a la corona, nada menos que Muhammad Alí, incontrastable icono del siglo XX. Diez años después de haberse consagrado como el peso pesado más joven en ser campeón mundial -noqueando al no menos temible Sonny Liston, en 1964-, el nativo de Kentuchy buscaba recuperar los laureles que les fueran quitados de sus propias manos, a través de la suspensión deportiva y el exilio forzado -durante casi un lustro-, producto de su negativa a alistarse del ejército norteamericano que combatió en Vietnam.

Una década después de sacudir al mundo, Alí se había convertido al islamismo. Sus piernas podían no lucir tan rápidas como otrora, pero su lengua permanecía igual de filosa, su discursiva seguía cautivándonos debajo del ring y sobre él su dominio técnico, agilidad mental, sapiencia y artimañas a prueba de golpes de knock out, conocía la preciada fórmula para menguar, con habilidad quirúrgica y suma paciencia, la estrategia virulenta planteada por Foreman en aquella pelea. Ali patentó el mentado “rope-a-dope” recostándose contra las cuerdas y, entre pasos de baile y estocadas mortales de torero, diagramó uno de los procesos de aniquilación en cámara lenta más preciosos de todos los tiempos.

El hombre que hizo del boxeo un arte, aún flotaba con liviandad. El espejo en el que muchos boxeadores se vieron reflejados, jamás siquiera osando cubrir sus propias sombras, todavía aplicaba dardos de irreversibles consecuencias. El autodenominado ‘El Más Grande’ se había convertido nuevamente en campeón del mundo. Ídolo popular adoptado por la plata africana, quien lo vitoreaba al grito de “Ali Bo-Ma-Yé” (¡Ali, mátalo!), este inmortal showman consumó su último acto heroico. El Combate rubrica la carta triunfal en puño y letra de una de las figuras más cautivantes de la cultura afroamericana del siglo XX.



Categorías:Desayuno de Campeones

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