MUESTRA VIRTUAL DE ARTE: Silvia Magdalena Sevilla Tinajero presenta “CÍRCULOS/CIRCLES”

Esta exhibición demuestra al Círculo desde varios espacios de existencia: un elemento de unidad entre la materia y la energía, el Círculo es considerado un símbolo sagrado desde varias Culturas. Debido a la pandemia, los seres humanos hemos sido fragmentados en varios sentidos; por esta razón que mis obras buscan el equilibrio entre lo físico y lo espiritual. La pertenencia a lo mundano se convierte en sagrado a través de procesos de meditación, y bajo este concepto la muestra cobra vida. Un homenaje al Círculo que proviene del disco solar y es el elemento crucial para la existencia en la Tierra, Círculo que es la rueda de la vida para el budismo, haciendo girar a la naturaleza. Círculo que es integridad y auto realización. Silvia Magdalena Sevilla Tinajero, artista plástica.

LA SIMBOLOGÍA DEL CÍRCULO EN LA HISTORIA DEL ARTE por Maximiliano Curcio

Un loop que repite la misma imagen, una vez y otra vez. Un Efecto Droste, emblemático descubrimiento fotográfico de comienzos del siglo XX, que bien podría ilustrarnos acerca de nuestra cíclica historia: la proyección infinita del espejo refleja, sin cesar, la misma situación, con el mismo resultado.

Unas ruinas circulares y un jardín de palabras como territorio de ficción en infinitos senderos que se bifurcan. Es el proceso de creación literaria que nos cuenta la historia de un hombre que sueña con el eco en realidad onírica de otro hombre, dando vida al cuento de Jorge Luis Borges publicado en 1941. Tiempo cíclico que vuelve al inicio, en reverberante reiteración. Bucles sin escapatoria, instantánea repetida y recorrido circular de un tiempo transitado entre líneas paralelas.

Discos como grandes inventos, la atesorada geometría circular. Canciones que giran en círculos; reproductores, pulgadas y alta fidelidad. Del sencillo “Ring of Fire” (1963) de Johnny Cash al álbum “First Circle” (1984) de Pat Metheny. Influencias inabarcables o la circunferencia alrededor del fuego como epítome reunión tribal chamánica, ancestral celebración musical que pervive hasta nuestro presente. Discos eternos de un sueño circular y formatos en vinilo como objeto preciado para todo coleccionista.

Círculos dentro de símiles circunferencias que no van hacia ninguna parte y figuras asociadas a simbologías que el cine ha convertido en marcas de su inconsciente colectivo. El agua y su flujo giratorio que confluye en el ojo inerte de Marion Crane, como analogía a una desembocadura que se lleva el pecaminoso torrente y con él los perturbadores detalles del crimen que convirtió a “Psicosis” (1960) en un film de culto. A propósito de Alfred Hitchcock, el afiche de “Vértigo” (1958) nos entrega, en su furioso color rojo neón, la imagen alusiva y circular que nos lleva hacia el núcleo de la fuerza centrífuga que instiga la pesadilla de amor tanático de la cual el atribulado Scottie Ferguson no puede escapar.

Círculos como la máxima expresión de la alegoría religiosa de Dante Alighieri. Círculos que arrastran su engima milenario y estructuran una obra tan inabarcable como “La Divina Comedia”, condenándonos al Infierno, suspendiéndonos en el Purgatorio o regalándonos el Paraíso. Varios siglos después, el “Límite del Círculo IV” ideado por el grabador holandés M.C. Escher difumina los límites entre el cielo y el infierno. Círculos abstractos que inspiraron la obra de Vasili Kandinsky, círculos como un punto de referencia cósmico y habitante de una dimensión alternativa. Centro de gravitación desconocido y preciada experimentación para que el artista plástico alemán aborde el costado espiritual del arte y el uso y combinación de los colores primarios. También, superposición de ideas y eclipse para una nueva era del arte naciente: círculos como seductora forma geométrica y energética que maravillaron a artistas vanguardistas como K. Malevich y A. Rodchenko.

Anverso y reverso fascinado que se confunde en la cinta de Moebius. Esfera y circunferencia, iconografía abordada profusamente desde el estudio técnico y teórico. Círculos como planetas de galaxias equidistantes. El misterio que encierra toda obra. Círculos perfectos y cerrados que protegen el sentido de aquello que jamás revelarán. Círculos que contienen el misterio de todo lo de eterno, sin divisar una línea de inicio ni un punto final. La redondez sagrada de antiguas creencias religiosas: el símbolo de oro alquímico y el círculo del Tao, una forma absoluta, cerrada sobre sí misma y sobre la cual el arte oriental ha dejado una prolífica producción al respecto. Un círculo invisible e indivisible que podemos interpretar como una idea figurativa: un anillo de poder.

Es el lenguaje simbólico del arte y la flexibilidad para colarnos entre sus intersticios la riqueza que posibilita un amplio campo interpretativo. La sensibilidad del artista acorta las distancias entre el mundo físico y el espiritual, encuentra la belleza en lo divino y prefigura un arquetipo humano. Primero, dibuja un círculo: la mente en total libertad se encuentra libre para crear, tal como lo entiende el budismo zen y su concepción del ensō. Indivisible a la historia de la cultura, volvemos a Oriente para deslumbrarnos con este símbolo de fortaleza, magia e iluminación. Trascendencia y repercusión en insondable vacío que nos alecciona sobre las posibilidades estéticas, intelectuales y conceptuales de un círculo abierto y sin límites.

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