COLUMNA LITERARIA: “Cenizas”, de Amalia Flores. POR JESICA SABRINA CANTO

Desnudarse mediante la escritura

Es común la escritura de la autobiografía en las instancias culmines, o en la cima de la carrera profesional de los escritores. En ellas, dan cuenta de su recorrido literario y de su formación con sinceridad, pero, en la mayoría de los casos, sin ahondar demasiado en los momentos álgidos de sus vidas. Aunque siempre hay excepciones. Amalia Flores es una escritora cubana que decidió que su segundo libro publicado, titulado “Cenizas”, fuera una novela autobiográfica sobre sus dolorosas experiencias en la infancia y juventud.

La obra está narrada de forma amena para la lectura, en un registro símil a la oralidad que facilita la empatía. Está construida, o al menos genera la sensación, de una honestidad desnuda. En una pequeña introducción, la autora nos cuenta que el texto a continuación es autobiográfico y en él reconoce sus errores, incertezas y desvalimiento (cosa de la que no todas las personas son capaces). Muestra una realidad muy cruda de sus experiencias personales atadas a una religión que la ahogaba, a un padre violento y a un país (Cuba) donde la crisis económica es algo permanente y la pobreza la norma.

La obra guarda un mensaje que se transmite con fuerza en las páginas del libro, de residencia y esperanza. Al fin y al cabo, la autora (a quien le fue vedada la educación básica en la adolescencia) termina convirtiéndose en escritora y ofreciéndonos esta obra excelente, además de su libro “Samantha y otros relatos” que también lo es.

Entrevista con la autora:

-El libro incluye una introducción/prólogo donde decís que se trata de un libro autobiográfico y haces unas aclaraciones al respecto de ciertas cuestiones que se mencionan en la historia. Además de plantear la dificultad de contar estas vivencias dolorosas, pero que ello ofrece una oportunidad de sanación ¿Por qué te pareció importante incorporar esta nota?
Para responder a tu pregunta, debo contarte que siempre me ha acompañado esta sensación de que los aspectos que rodean mi vida son raros e incomprensibles para el mundo en general. En esto confluyen dos factores importantes: Por un lado, el que las creencias y costumbres de los testigos de Jehová son bastante desconocidas para la gente en general. Y, por el otro, porque vivo en un país (Cuba), en el que suceden cosas difíciles de entender hasta para los que tenemos que padecerlas día a día. Esto pude corroborarlo cuando recibí ayuda de varias personas (mis lectores cero) para corregir el manuscrito. Al no estar familiarizados con la religión, o con lo que sucede en mi país, no entendían muchos de los conceptos a los que me refería. Entonces me pareció que, de alguna manera, debía prevenir al lector sobre lo que se encontraría en las páginas del libro.

-La narración no es una mera exposición de hechos, sino que cada capítulo se va construyendo con reflexiones desde tu perspectiva adulta posterior. ¿Este modo te salió naturalmente o buscaste incluir tu mirada actual sobre los hechos del pasado de forma deliberada?
La respuesta básica sería que me salió naturalmente, porque en realidad nada fue planificado. Ni siquiera el hecho de que esas reflexiones, escritas inicialmente con el objetivo de publicarlas en un blog personal, terminaran transformadas en una novela. Estos artículos, que acabaron convirtiéndose en los capítulos del libro, fueron escritos en un lapso de tiempo que duró aproximadamente tres años. La imposibilidad de tener un blog (ya que hasta hace poco más de tres años atrás no existía el acceso a internet en Cuba) fue lo que me hizo en algún momento replantearme el objetivo y pensar en conformar una novela autobiográfica. Escribir mi historia fue el comienzo de mi proceso de sanación emocional, aunque ya había alcanzado un punto de madurez en el que dejé de sentirme como una víctima. Ese nuevo sentimiento marcó de manera significativa mi modo de ver la vida y supongo que se refleja en la forma en que está escrito este libro.

-Si bien, a grandes rasgos, la historia aparece lineal por etapas de la vida, dentro de ello se cuenta por anécdotas que se mueven hacia delante y atrás permanentemente en la cronología ¿Cómo pensaste la organización del material en el libro a la hora de escribirlo?
Como comenté antes, todo lo que escribí fue pensado para un blog personal. Además de lo que terminó conformando el libro, había muchísimo más material. Mucho de ello, eran reflexiones personales sobre diversos asuntos de la vida. Cuando decidí hacer la compilación para el libro, tuve que desechar mucho texto y escribir nuevos capítulos. El primer capítulo y algunos finales fueron escritos a posteriori, con el objetivo de darle coherencia a la historia.

-En el libro te animas a confesiones fuertes de hechos dolorosos ¿Cuáles fueron las barreras internas que tuviste que superar para poder mostrar esta intimidad al mundo?
Me da mucho gusto que me hagas esta pregunta. No todo el mundo comprende lo extremadamente doloroso que puede resultar, para una persona rota, exteriorizar sus sentimientos. Para alguien que ha sido humillado y maltratado física y psicológicamente, lo más fácil es crearse una máscara con la que enfrentar al mundo día tras día. Con eso evitas la vergüenza de mostrarte vulnerable, roto, avergonzado y despreciable. Porque así nos hace sentir quien nos maltrata. Sin embargo, aunque el proceso de aprendizaje fue lento, largo y difícil, fui apropiándome de lecciones importantes a lo largo del camino. Una de las primeras cosas que asimilé para sortear el dolor, fue la utilidad de aprender a reírte de ti mismo. Cuando dejas de darle demasiada importancia a las razones por las que otros pueden juzgarte o criticarte y tomas la iniciativa de bromear sobre tus propios defectos, de alguna manera estás contraatacando, dejas sin armas a quien pretende desvalorizarte. De la misma forma, desnudarnos y mostrarnos vulnerables, salir del caparazón en que nos ocultábamos y permitir que la vida nos curta la piel, nos hace, de cierto modo, invencibles. Guerreros que no tienen nada que ocultar y nada que perder. Pero la verdadera victoria la obtienes cuando al hacerlo, ya no te sientes una víctima, sino una sobreviviente, una luchadora imparable.

-Una de las anécdotas cuenta como con una amiga se reinventaban sus vidas, contándose versiones de éstas más alegres ¿Cuál es tu pensamiento respecto a la posibilidad de creación de historias ficcionales como un modo de enfrentar la realidad?
No podría asegurar si esta práctica es recomendable, según la psicología, para superar situaciones personales difíciles. No obstante, estoy segura que es imprescindible contar con tácticas de supervivencia, sean las que sean. En mi caso personal, imaginar historias de ficción me ayudó, sin lugar a dudas, a sobrellevar el caos en el que se desarrolló mi infancia. Sin embargo, a largo plazo tuvo un efecto mucho más importante, me hizo conservar vivos los sueños, lo único que nos queda cuando falla todo. Aun hoy, cuando siento que todo está perdido, me refugio en un futuro ideal, creado a la medida de mis deseos más exuberantes y paso horas recreando detalles, olores y sensaciones. Sé por experiencia propia que el mañana se gesta hoy en la mente y, para bien o para mal, somos responsables de gran parte de lo que recibiremos.

-Siendo que fuiste sacada de la escuela a temprana edad ¿Cómo sentís el logro de hoy en día ser escritora?
Hace algunos años aprendí que la felicidad no está en alcanzar una meta, la felicidad es la satisfacción de no darte por vencido, de perseguir tus sueños pese a todo, de intentarlo una y otra vez, aunque parezca que no hay una salida. Por muchísimo tiempo me sentí (como expongo en el segundo capítulo de la novela) una escritora frustrada. Estaba segura que eso era algo que, dadas mis circunstancias personales, jamás podría lograr. Pero, si algún poder mágico tienen los sueños, es dejarte esas ansias que te hacen aferrarte a algo que según toda lógica es imposible. Y una parte de ti no se rinde, aun cuando todo está perdido… y entonces aparecen filones de esperanza, opciones que no creíste encontrar, ejemplos de personas que la tuvieron más difícil y no se rindieron. Creo que el verdadero logro fue dejar de ser aquella personita insegura, frágil y rota, llegar a convertirme en una mujer segura y fuerte que no se rinde jamás. Lo demás son metas que disfruto enormemente luchando por conseguir.

-Si bien pasaste muchas penurias, en el libro llegas a reflexiones y una mirada profunda de la vida que pocas personas logran alcanzar ¿consideras que esa es tu compensación por todo lo padecido?
Nunca lo había visto de esa manera y me halaga que consideres que tengo una mirada profunda de la vida. Supongo que es el resultado de vivir una vida tan intensa. Y si hablamos de compensación, podría mencionarte muchas. Aprendí a vivir en paz conmigo misma y con los demás. Decidí que nada ni nadie podrá hacerme sentir nunca más inferior ni una víctima indefensa. Disfruto ayudar a otros a encontrar paz interior y a ser feliz con las pequeñas alegrías del día a día. Y tengo infinidad de razones para dar gracias, mis hijos maravillosos de los que estoy muy orgullosa, mi familia, mis amigos, mis libros y mis sueños, mis eternos aliados.

Agradezco a Amalia Flores por responder a mis preguntas.

Datos del libro: “Cenizas”, de Amalia Flores (Cuba, 2020, Edición independiente, Género: Novela autobiográfica, Págs. 138).



Categorías:Reseñas de Lápiz y Papel

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