COLUMNA LITERARIA: “Y sí la realidad supera la ficción”, de Soledad Alía. Por JESICA SABRINA CANTO

El amor en la vida real

Estamos en una época de auge de la novela romántica, pero sabemos que las historias que forman parte de ese género no son realistas, la forma en que se desencadenan los hechos en esos relatos suelen estar sumamente alejado de como ocurre en la vida real.

Sin embargo, la conciencia que se tiene de lo fantasioso de estos libros ha dado paso a historias que se comparan y plantean la versión real de estas narraciones. Ese es el caso de “Y sí la realidad supera la ficción”, de Soledad Alía. Una obra literaria que trata sobre el amor, pero no la típica historia romántica. Que muestra la dificultad de formar una pareja y la importancia de la amistad, así como también la capacidad actual de no estar atados a modos “correctos” de vivir y elegir como será nuestro presente y futuro.

Entrevista con la autora:

-¿Cuándo empezaste a leer y cuándo a escribir?
Mi relación con la literatura fue más tardía que con la de la escritura. Fue varios años después de terminar la secundaría que comencé a leer por placer y no por obligación. En cambió escribir me gustó desde chica, incluso tengo varias novelas que comencé en mi adolescencia y que aún están sin terminar, pero con el proyecto de algún día hacerlo. Mis géneros favoritos son en primer lugar la novela romántica histórica y luego, la novela negra.
-¿Cuál fue el disparador de esta historia?
Surgió una tarde en la que vagaba por distintos grupos de Facebook, en los que leía comentarios opuestos de personas que conocieron al “amor de su vida” en los grupos y el de otras que, por el contrario, se sintieron “estafadas” sentimentalmente por integrantes de los mismos grupos. La desesperación que leía en algunos de esos posteos por encontrar a alguien a quien brindar ese amor que tenían para dar, sin importar a quien, me llamó la atención. Ese contraste que se mostraba en el mismo lugar y espacio me llevó a crear esta historia.
-¿Cómo fue la elección del título?
Al principio, desde que me surgió la idea, el título fue otro. “La eterna dama de las primeras citas” se iba a llamar, haciendo un poco de burla al estilo clásico de la novela romántica de época. Estando en proceso de corrección, a mi correctora no le atraía tanto el título elegido, y cuando me lo mencionó, por más que yo lo defendí bastante, terminó por no cerrarme a mí tampoco. Así que me vi en la tarea de buscar uno nuevo y reparé en la frase que Rocío repite constantemente como un mantra y me pareció que era acorde.
-Muchos personajes tienen nombres que son raros en Argentina (como Peperina y Demián) ¿Cuál es la razón de eso?
Demián, la primera vez que lo oí/leí en el libro de Bucay (“Recuentos para Demián”) sentí que tenía que ser mío. Amé ese nombre y lo sentí ideal para el amigo de la protagonista. El de Peperina me pareció que el apodo sería un lindo contraste, junto con el del otro amigo, Víctor, generando al comienzo de la historia algo de confusión en el género de cada uno. Pero en general, las características de los amigos de Rocío debían ser especiales debido a la personalidad de ella, y consideré que tenían que tener esa característica particular desde el nombre.
-La novela tiene una forma de ser narrada por capítulos que dan la sensación de ser episodios de una serie de televisión ¿esa estructura fue algo hecho con intención?
El problema que siempre se me presenta al momento de escribir es cómo estructurar. Sé lo que quiero contar, pero hay ciertos sucesos que no tienen un orden, por lo que me cuesta saber en dónde incorporarlos. Por otro lado, tengo la intención y el interés de, en un futuro, hacer un taller de guión para cine y televisión.
-Claramente este libro plantea algo casi diríamos opuesto y con una declaración en contra de la novela romántica, pero se ve tu lectura, y gusto, por ésta ¿Cuál es tu posición al respecto?
Esta novela es la clara realidad de todas las que leemos novelas románticas, o por lo menos del noventa por ciento, que esperamos encontrar en la vida real un Darcy y nos chocamos con que no, eso no va a pasar. Lamentablemente no existe ninguna bruja o ciencia que nos permita sacar del libro al hombre de nuestros sueños. Por lo tanto, nos queda llegar al duro momento de la aceptación. Aunque, muchas veces, la realidad supere a la ficción, hay un abismo entre una y otra.
-En la novela la protagonista cita un fragmento de uno de los libros de Anabella Franco, una autora argentina contemporánea de romántica erótica y ciencia ficción juvenil ¿ella es uno de tus referentes literarios?
Lo que más leo y escribo es romántica de época. Tengo dos referentes extranjeras en ese estilo: Lisa Kleypas y Johanna Lindsey. De Argentina, Anabella Franco es la autora que más he leído y que me gusta su narrativa. El libro que cito en la novela es uno de mis preferidos.
-La novela empieza con la protagonista diciendo que tomó una decisión que cambiará su vida y que para que la entendamos nos contará su último año. Sin embargo, el recorrido que hace no es tan lineal, sino que intercalas capítulos con sucesos acontecidos años anteriores. ¿Cuál es la finalidad de esto? ¿Te parece que estos ir y venir cronológicamente hacen la historia menos monótona?
Lo que marca a la personalidad de alguien siempre es su pasado y sus experiencias. Si bien a la protagonista la hicieron detonar los sucesos del último año, para que el lector comprenda su personalidad, debe conocer qué fue lo que la hizo ser como es, por lo tanto, me pareció un buen recurso intercalar situaciones pasadas importantes que la marcaron y la llevaron a ser la Rocío de esta historia.
-¿Tomaste elementos de la vida real para construir esta novela?
Que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia (siempre quise decir eso). Si bien es una historia de ficción, muchos de los personajes están basados en personas reales. Así que a todas ellas ¡gracias!
-¿Qué podemos esperar en relación a tu escritura en un futuro?
Tengo dos libros más en proceso de corrección; ambos sobre romántica de época, más apegados a lo clásico. Tengo en curso otras dos novelas más: una es la continuación de “Y si la realidad supera a la ficción”, y otra de época. También estoy realizando talleres para reforzar mi narrativa en cuentos.

Agradezco a Soledad Alía por responder a mis preguntas.

Datos del libro: “Y sí la realidad supera la ficción”, de Soledad Alía (Argentina, 2020, Enesea Ediciones, Género: Novela realista, Págs. 267).

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