CULTURA INTERIOR: Grupo de teatro “La puerta” (Córdoba)

Se abre “La puerta” como se abre el telón, y se genera la magia de la creación, la fusión entre la vida y el arte. Comienza la función.

“La puerta” es un taller de teatro dirigido por Verónica Gieco y Carlos Pioli, que surgió en el mes de marzo de 2018, en la ciudad de San Francisco, Córdoba. Así lo cuentan ambos directores, quienes, con un lenguaje ameno, detallan efusivamente su trabajo creativo.

La idea comenzó por armar un grupo con modalidad de taller; ya que, en la ciudad, si bien existen varios grupos teatrales, no todos cuentan con esta modalidad. Por ello se veía la necesidad de realizar un entrenamiento actoral que le permita al actor disponer de las herramientas necesarias para construir su personaje, al momento de subir al escenario.

Inicialmente se conformó el grupo de adultos, luego se abrió el taller para niños y para adultos mayores. A medida que las clases avanzaban, cada grupo se iba consolidando para llegar a la división actual, que está comprendida por el grupo de avanzados, principiantes y niños.

Volver a jugar

A quienes se inscriben, se les explica que el taller es un modo de volver a encontrarse con su niño interior, se los invita a jugar y a despertar ese niño que muchos tienen olvidado. Para ello, se utilizan técnicas que facilitan la flexibilidad y permiten llegar a sacar esos personajes que nacen desde el juego. Mediante la improvisación surge la necesidad de estar atento al otro, de poder ponerse en el lugar de la otra persona, por ello es imprescindible jugar, “hacer como”, para entrar en el proceso creativo e ir armando las personalidades actorales. De este modo se rompen estructuras, especialmente con los adultos, quienes por tener que corresponder a reglas sociales, presentan mayor rigidez a la hora de sumergirse en el juego actoral. Muchas veces no se animan a redescubrir ese niño que han dejado olvidado.

El taller se lleva a cabo en un horario distendido, para que quienes participan se sientan alejados de tareas cotidianas y lo vivencien como un tiempo especial para ellos, como un mimo para cada uno. En esas dos horas que dura el taller, se producen momentos maravillosos, que permiten recuperar la alegría, despertar emociones y sentimientos olvidados.

Con los niños las propuestas son más lúdicas, se los va iniciando en la disciplina, desde cómo parase en el escenario, cómo utilizar la voz; mediante el trabajo en equipo, en la interacción con los compañeros, surge la creación de los personajes. Los niños y niñas que participan se divierten, se sueltan e imaginan situaciones y personajes increíbles. Cada clase es una sorpresa que se vive con frescura y diversión.

En la actualidad, el taller cuenta con varios grupos: el de niños de 4 a 8 años, con la modalidad de teatro y expresión artística, coordinado por Vero y Carlos, también los acompaña Verónica Musso, quien inicia a los chicos en el arte de jugar con papel; el grupo de niños de 9 a 12 años, con la modalidad de teatro, improvisación, juego y disfraces; el de adultos (a partir de los 18 años); adultos mayores, con el que se busca recuperar esa alegría de pertenecer a un grupo. El adulto mayor tiene la particularidad de hacerse niño porque ya se ha desestructurado, y necesita sociabilizar. Se convierten en personajes, crecen clase en el taller. Crean historias, juegan.
A medida que avanza el taller, se observa cómo avanzan los grupos que ya vienen trabajando desde hace un tiempo; individualmente y en forma colectiva, se van consolidando, ganan confianza en sí mismos y con los otros. Eso los hace crecer en el trabajo actoral. De este modo las creaciones que surgen son maravillosas.

“La puerta”: un nombre, un lugar

La elección del nombre, “La puerta”, no fue azarosa. Vero y Carlos lo pensaron desde su significado, abrir la puerta como la posibilidad de una nueva oportunidad, abrir la puerta para animarse a entrar y jugar a ser.

“La puerta” funciona en uno de los edificios interiores de la Galería Mayo, en la avenida 25 de Mayo, ubicada en pleno centro de la ciudad. Una galería antigua, en cuyo espacio, hace muchos años, funcionaba la primera radio propagadora de San Francisco. Es un lugar para resignificar, un lugar que apela al habla, a la voz, a la difusión.

El edificio cuenta con dos pisos, varias habitaciones con grandes ventanales, también dispone de una terraza amplia; en la cual, a partir de la primavera, el grupo suele desarrollar sus clases, ya que se encuentra en el corazón de manzana y es un lugar fresco con buena acústica. El año pasado, la terraza fue el escenario elegido para la muestra de fin de año. Allí, la noche teatral hizo magia, a través de diferentes monólogos preparados por los actores que, envueltos en un clima de fiesta, disfrutaron del placer dramático.

Algunos proyectos

A partir del surgimiento del taller, en el año 2018, se planteó la inquietud de llevar a escena una obra. La elegida fue “Damas” de la autora esperancina, Adriana Allende. Una comedia que trata sobre un grupo de mujeres que van en colectivo a una procesión y, en un momento, el chofer las abandona sin medio de comunicación alguna, en una vieja estación de servicio. A partir de allí se desata una serie de conflictos insólitos. La obra tuvo muy buena repercusión en la ciudad, se realizaron varias presentaciones con la sala llena, y, en una de las funciones, el grupo contó con la grata presencia de la autora, con quien tuvieron la posibilidad de compartir un hermoso momento, de charlas y opiniones.

Al año siguiente, se presentó un nuevo desafío. Esta vez la obra seleccionada fue “La penúltima oportunidad” de Rafael Brussa. Dos amigas-enemigas que viven en un pueblo, compiten por todo, hasta por el amor de un hombre, que las lleva al suicidio. La acción se desarrolla en el cementerio donde se encuentran sus almas. Allí deben saldar sus deudas para poder elevarse hacia el descanso eterno. Allí transcurre el tiempo largamente en una situación constante y monótona, que conduce a un desenlace inesperado. Es una comedia que toca varios puntos que llevan a la reflexión permanente. También, en esta ocasión, se contó con la presencia del autor, quien asistió sorpresivamente al estreno de la misma. Un momento de alegría compartida entre autor, directores, actores y público.

El 2020 se mostraba como un año de varios proyectos y nuevas expectativas para “La puerta”, habían sido autorizadas por Argentores, algunas obras, pero a raíz de la pandemia se tuvo que suspender la puesta en escena como también las clases que habían comenzado en marzo. El grupo decidió no dictar clases en forma virtual, aun así, se mantuvo el contacto mediante iniciativas o actividades libres, propuestas a través de los grupos de whats app y por videollamadas. La idea era seguir en contacto con todos. De este modo surgió la propuesta de comenzar a preparar monólogos durante la pandemia. Primero se propuso a los adultos y luego comenzaron los niños. Se les entregaba el texto, y con la guía de los directores, con los recaudos correspondientes, se establecía un encuentro con el actor o actriz para grabar. Así surgió el ciclo de monólogos de adultos, que se subía a las redes todos los miércoles. Luego se inició el ciclo para los chicos, que se subía a Instagram y faceboock, los lunes. Tanto los adultos como los niños se vieron motivados y disfrutaron enormemente esta nueva forma de hacer teatro.

Las temáticas de los monólogos eran variadas y de actualidad, relacionadas a situaciones de la vida de las personas con diferentes edades. Tópicos completamente diversos: el amor y el desamor, la muerte, el aborto, el bulling, la diversidad sexual. Que además fueron captando la atención de muchos, entre ellos, un conocido locutor de la radio FM 90.7 de San Francisco, Darío Pérez, quien por propia iniciativa comenzó a transmitirlos en su radio y los oyentes se empezaron a mostrar muy interesados en escucharlos, como así también en opinar y transmitir su impresión acerca de lo escuchado. Sin darse cuenta, “La puerta” resignificaba y revivía efectivamente a la vieja radio que funcionó hace tantos años en la Galería Mayo.

Y como “La puerta” invita a abrir, a ampliar el horizonte, a descubrir nuevos desafíos, Verónica y Carlos, junto a su grupo de actores, están preparando, para el mes de octubre, una serie de videos de obras de teatro breve y ciertos monólogos para llegar al público con un trabajo más complejo. Para ello, contarán con la colaboración de Ana Paula Serrano, una joven profesional que aportará su creatividad y conocimiento en la producción y edición de los videos. De este modo, el grupo de teatro sanfrancisqueño, sigue generando nuevas expectativas, continúa sorprendiendo para recrearse con cada nueva función.
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