COLUMNA LITERARIA: “Piedra de agua”, de Adriana A. Billone y Andrés Manrique. Por JESICA SABRINA CANTO

Escribir es jugar

Uno de los modos de concebir la escritura es de manera lúdica, como un juego creativo llevado a cabo con libertad y sin encasillamientos. Esta concepción es la que tienen Adriana A. Billone y Andrés Manrique, autores del poemario “Piedra de agua”, un libro que consta de veintidós poemas divididos en grupos de pares, encabezados cada uno de ellos por un epígrafe de un poeta.
Esta obra invita a dejarse llevar por las sensaciones y emociones a la hora de leerla, a su vez que insta a releerla para comprenderla en su profundidad. Se plasman en ella el sentir de las personas y se resalta el lugar de la naturaleza. Los poemas no tienen indicación de cual fue escrito por cada autor, lo que a su vez despierta la curiosidad sobre su proceso de elaboración.
En la siguiente entrevista los autores nos hablan al respecto.

Cuéntennos un poco de su relación con la literatura:
A. B.: Desde muy chica tuve el impulso de escribir. Recuerdo escribir cartas a los cuatro o cinco años. En mi casa jugábamos con mi papá a varios juegos con el lenguaje: hablar en verso, por ejemplo, y supongo que eso hizo que la relación con el mismo fuese algo natural. Leer me interesaba, más que nada, para salirme de la realidad cotidiana. La primera vez que leí algo que sentí que era literatura, fue a los dieciséis años: “El hombre que ríe”, de Víctor Hugo. Quiero decir que me impactó emocionalmente. Entonces me di cuenta de que se podía aspirar a más escribiendo.
A. M.: Siempre sentí que las palabras eran una especie de juguetes. Desde chico leí poesía sintiendo que los espacios, el dibujo en la página, eran un lugar para hacer otra cosa con los signos. El libro que más me marcó en esos inicios fue “El juguete rabioso”, de Roberto Arlt. Con la lectura de esa novela sentí, por primera vez, el impulso de ponerme a escribir.

-¿Cómo surgió la idea de hacer este poemario en común?
A. B.: Jugando. Estábamos tirando ideas para escribir y se nos ocurrió leer poetas que nos gustasen mucho para inspirarnos. Eso llevó a elegir ciertos versos, y de ahí pasamos a la idea de que cada uno escribiera un poema sobre un mismo epígrafe. Nos entusiasmamos al punto de pensar en un libro. Hay que aclarar que entonces teníamos otras cuatro ideas más para escribir juntos, y elegimos empezar con esta. Lo que prevalece en este vínculo es el entusiasmo en el juego con la palabra.

-¿Cómo fue el proceso de organización del libro y la elección de epígrafes?
A. M.: La organización del libro fue a partir de leer la totalidad de los poemas que habíamos escrito, pensando un hilo conductor, tanto para los epígrafes como para los textos producidos por nosotros. Seleccionamos los epígrafes en función de que hubiéramos coincidido en la preferencia por esos versos en particular.

-¿Cuáles consideran que son las ideas centrales que se reflejan en este libro?
A. M.: La comunicación con el momento presente fue central. Todos los textos fueron concebidos desde el aquí y el ahora, atravesados por ese presente en nuestra singularidad.
A. B.: Agrego a la respuesta de Andrés, la idea del juego como algo estructurante en la experiencia humana. Me refiero a que nos gusta emprender la tarea con la libertad y la seriedad que implica, por ejemplo, jugar para un niño. Desde esa posición, todos los temas son abordables en profundidad y desde un lugar honesto y sin pretensiones.

-¿Con qué palabra o frase definirían la poesía cada uno de ustedes?
A. M. y A. B.: Si una palabra o frase pudiera definir nuestra poesía, la tarea perdería todo sentido.

-Cuéntennos sobre su próximo proyecto literario conjunto.
A. M.: El próximo proyecto literario es un libro de relatos titulado “SEA”, que ya está en imprenta. Es un trabajo sobre las mutaciones, conformado por cuarenta y cinco textos, agrupados en cuatro partes: De lo que somos, De los hambrientos, De los pasajes y De lo extranjero. Incluye el trabajo de tres ilustradores y un diseñador que se
inspiraron en los textos para producir una obra que trasciende lo literario, y eso nos da una alegría enorme.
A. B.: Aprovecho para contar que en “Piedra de Agua” también teníamos ese espíritu de hacer una creación colectiva y, de hecho, la tapa es de una ilustradora amiga que también se sumó por amor a la obra: Claudia Mendoza.

-Paralelamente, cada uno tiene un libro de autoría única en proceso. ¿Quisieran hablar al respecto?
A. B.: En mi caso, acabo de subir a Amazon un libro de poesías que se llama “Pájaro”. Son textos que escribí hace bastante tiempo. Me resultó interesante volver a ellos y encontrar persistencias, aunque ya no escribiría lo mismo. Está dividido en cinco partes: Abecedario, Primera persona, Escenas, Este lado del mundo y Pájaro. Por otra parte, estoy trabajando en el germen de una novela que empecé hace muchos años. Hay otros trabajos en proceso, pero estos dos son los que más me convocan ahora.
A. M.: En este momento tengo una novela a la que le estoy buscando editor, que se llama “Nido de piedra”. También estoy armando un libro de poemas que por el momento se llama “Delta”, y estoy cerrando un corpus de cuentos.

Agradezco a Adriana A. Billone y Andrés Manrique por responder a mis preguntas.

Datos del libro: “Piedra de agua”, de Adriana A. Billone y Andrés Manrique (2018, Ed. La Máquina del Tiempo, Género: Poesía, Págs. 60).

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