ARTE DE VANGUARDIA: De la poesía y el arte: Gustave Doré y Edgar Allan Poe. Por Jessica Hernández

Fuente original: https://artedepensar.com/2020/08/06/de-la-poesia-y-el-arte-gustave-dore-y-edgar-allan-poe/

Algo extraordinariamente hermoso ocurre cuando un gran artista da vida a las palabras de un gran escritor, especialmente cuando esas palabras transmiten el encanto inherente de la poesía.

El gran pintor, escultor y grabador francés Paul Gustave Doré ilustró obras de colosales literarios como Dante, Balzac, John Milton, Coleridge, Tennyson y Lord Byron. Sin embargo, las ilustraciones más célebres de Doré no son los populares clásicos que van desde “El paraíso perdido” de Milton hasta “Caperucita Roja“. Su trabajo más inquietante fue con Edgar Allan Poe y la oscura representación de su obra.

Doré dedicó los últimos años de su vida al Poe clásico. Creó una serie de grabados de placas de acero rígidos y maravillosamente inquietantes para una edición especial de The Raven” (El cuervo), un poema narrativo escrito por Edgar Allan Poe, publicado en 1845. Constituye la composición poética de Poe más famosa por la musicalidad, el lenguaje estilizado y la atmósfera sobrenatural que logra recrear.

Lo que obtenemos en esta interpretación particular de la alegría y el dolor de Poe es una visión más poderosa que las palabras solas: los grabados de Doré capturan con precisión penetrante el corazón de los poemas de Poe, esa fascinante interacción entre la luz hacia la que llegamos en el agarre del anhelo y la oscuridad en la que el anhelo hunde la psique cuando se convierte en una fijación de pesadilla.

La densidad de imágenes y las sombras itinerantes es más sombría que cualquiera de sus obras. Figura el enigma de la muerte y las alucinaciones de un alma inconsolable. Una instrucción sobre cómo disfrutar de la poesía. La comunión del lector dispuesto con el espíritu poético es en sí misma una forma de arte.

En el Museo de Orsay en París se exponen algunas ilustraciones de Gustave Doré (1832-1883). “El imaginario al poder“. Con un enfoque renovado en el oscuro romanticismo de uno de los artistas más portentosos del siglo XIX.

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,

Over many a quaint and curious volume of forgotten lore—

While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping

As of some one gently rapping, rapping at my chamber door—

“‘Tis some visitor,” I muttered, “tapping at my chamber door—

                                                Only this and nothing more.”

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