Ensayos Ópticos: “El tepidarium” (1881). Por CARLOS AVALLE

(óleo sobre tela- 24 x 33 cm.)

Autor: Lawrence Alma-Tadema  (8-1-1836 / 25-6-1912)

Los romanos tenían sus costumbres. Algunas plácidas y otras no tanto.

Lawrence Alma-Tadema fue un pintor neerlandés de la época victoriana. Sus obras fueron de carácter suntuoso e inspiradas generalmente en el Antiguo Mundo, sobre todo el Griego y el Romano.

Los romanos tenían sus costumbres, vicios y placeres (entre otras cosas). Uno de sus momentos de relax los tenían en un espacio llamado tepidarium. El tepidarium era una especie de baño  de agua caliente en donde tanto las mujeres o los hombres iban a obtener algo de placer y descanso cotidiano. La calefacción provenía desde el piso o calentados por un sistema de hipocausto. El ambiente estaba primorosamente decorado y amoblado para que sus concurrentes obtuvieran el deseado clima.

Dicho esto para ubicarnos en el tiempo y el ambiente, Lawrence era un artista especializado en obras inspiradas en los mundos anteriormente descriptos. Su especialidad era replicar en suntuosos lienzos, con su excelente técnica, las texturas de diferentes materiales. Por sus mágicos pinceles aparecían mármoles, maderas, pieles y todo tipo de clonaciones.

En esta pintura, podemos observar a una dama totalmente desnuda recostada con una parte de su cuerpo en mullidos almohadones y en la otra sobre una piel de animal. Obviamente este es un momento de placer, en donde el color altamente rosado de la piel de esta mujer nos “informa” la temperatura del lugar. Sus músculos totalmente laxos y sus ojos entrecerrados. En una de sus manos podemos ver la magistral réplica de una pluma de avestruz. El encuadre de esta composición, con la mayoría de sus líneas traccionando de forma horizontal, le otorgan a esta pequeña obra la calma necesaria. Todos los colores y sus respectivos valores están maravillosamente alineados a sus respectivos materiales y objetos.

Como ya les dije, en una mano tiene una pluma de avestruz, y en la otra, por si no lo vieron, tiene un strigil. Este aparatito tenía dos funciones. En una de ellas era utilizado para el frotado de la piel luego de haberla enjabonado y aceitado. La otra función supongo que no es difícil de imaginar. Los romanos dedicaban buena parte de su tiempo a pasarla lo mejor posible.

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