Ensayos Ópticos: “La siesta”. Por CARLOS AVALLE

Óleo sobre lienzo (1865)

Colección privada

Medidas: 100 x 122,5 cm.

Prilidiano Pueyrredón (23-1-1823/3-11-1870)

Prilidiano Pueyrredón ha sido seguramente un tremendo retratista. En su época retrató por encargo, otras veces por placer, a muchos de sus amigos y conocidos; generalmente a personajes de la alta sociedad de esos tiempos. Hoy sus pinturas no son solamente un archivo muy importante de imágenes de personas, sino que también es la documentación de moblaje, vestimenta y costumbres de una era desaparecida.

También fue un excelente paisajista, dejando testimonio en sus telas, de personajes, ocupaciones y oficios ya disueltos en el tiempo.

Solamente de su trayectoria como pintor han quedado dos desnudos y algunos testimonios que hablan de algunos otros hoy desaparecidos y sin ningún tipo de registros.

Este que hoy estamos observando es uno de estos, se titula “La siesta” y es de interesante tamaño, descartando así que el artista lo realizara solo para la exhibición en secreto con amigos. Estas dimensiones suelen ser usadas para ser expuestas en algún salón o colocadas en algún domicilio particular. De ahí esta aseveración.

Dice la historia que para esta ocasión posó la mujer que trabajaba como cocinera en la casa del pintor. No sería la única vez que esta mujer posara para el artista.

Observémosla: Comencemos por la gran y poderosa diagonal que marcan los cuerpos en reposo. Un tratamiento de la piel como solo este artista podía hacer. Una escena relajada en el calor de una siesta en la tarde de verano Porteño? Un descanso después de haber realizado las tareas? O quizás en el rostro que observamos de frente podríamos también intuir cierta calma después de alguna “tormenta”? La maestría con la cual el maestro resuelve  texturas en las sábanas y las almohadas es una invitación al relax. El fondo neutro y de valores bajos solo nos permite ver unas cortinas pesadas, una silla y una mesa vacía.

Prilidiano Pueyrredón fue un hombre que estudió observando y replicando obras que encontró en sus viajes visitando museos por Europa.

Esta obra estuvo mucho tiempo cubierta con una cortina pintada sobre el cuerpo. Años después fue rematada y su comprador al restaurarla descubrió este gran desnudo. Toda una revelación.

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