ENTREVISTAS: Karina Grinstein, directora de “El Chicle”

El Chicle simboliza un nexo que puede conectar personajes y tiene algo de mágico

Describinos acerca del proceso creativo del proyecto, desde escritura del guión hasta las etapas de producción que atravesara. ¿Qué experiencias destacas como fundamentales?

No recuerdo cuando fue que germinó la idea de escribir El Chicle. Sólo recuerdo, en un andén de subte, ver a alguien haciendo un hermoso globo de chicle color rosa, quedarme mirándolo y diciéndome: ‘… se va a llamar así mi ópera prima…’. En ese proceso de escritura pasé por distintos estadios, ya que conforme avanzaba la pre-producción y convocaba a los actores, aparecían mágicamente cosas que merecían estar dentro de la historia.

Respecto al color rosa que guía mi corto es increíble cómo se fueron sucediendo acontecimientos extraños que luego, y hasta ahora, ya no me sorprenden, e hicieron que se incluyeran escenas que no estaban pensadas. Por ejemplo, el personaje de Viviana (Viviana Mateos), el Hada, cuando la entrevisto en casa, me dice que, además, tenía un auto pequeño llamado en su época de apogeo “Fitito”, color rosa chicle y que podía prestarlo para la filmación. Se llama, me dijo, “Little Rose” y estaría encantado de estar en tu corto. Inmediatamente, ¡decidí incorporarlo en la historia!

Otra anécdota es que la maquilladora no podía venir al rodaje un determinado día -me avisa la noche anterior que no estará presente a las 5 am para maquillar a los actores-…ups! Comienzo desesperadamente a buscar en Facebook alguien y aparece una chica con seudónimo “Eva Paraiso Pink”. Obviamente, le escribí explicando que no había dinero, que ninguno de los actores o técnicos cobrarían por su trabajo, y me responde: “Amo el rosa y estaré en tu casa a esa hora mañana temprano”. Y así siguió el rosa, ejerciendo su imán.

Contanos sobre las principales dificultades que tuviste que sortear para conformar a tu equipo de trabajo y como llevaste a cabo el casting de actores.

Comencé buscando un asistente dirección y un director de fotografía, era lo primordial para sentir que tenía un proyecto para convencer a todas las demás personas. Encontré al mejor asistente de dirección que alguien pueda tener, David Luis Péréz Magán, de nacionalidad belga, que hablaba español; en su paso de visita por Buenos Aires, encontró mi publicación desesperada pidiendo un asistente -ya que la persona que iba a serlo no podía regresar de una filmación desde el interior del país y aún no estaba terminado el plan de rodaje- y contestó a ella. Apenas lo entrevisté, quedé maravillada por su disciplina, su mirada detallista y las ganas que tenía de participar en el corto. El director de fotografía, Luciano Callelo, fue el encargado de cámara y, a su vez, el que hizo el color grading y vfx de la post-producción, es otra persona clave. Capturó imágenes hermosas, entendió todo lo que le pedía en rodaje y nos complementamos muy bien. Luego, siguiendo con mi aliado mágico en las redes (Facebook), fui incorporando todos los del equipo: maravillosas personas con las que compartí 11 días de rodaje, desayunos, almuerzos y siestas en mi casa (ya que era imposible filmar en horario, con sol cenital). Esperábamos la luz que necesitábamos para cada escena en mitad de un hermoso clima de trabajo. Mi casa está frente a la plaza Almagro donde se filmó El Chicle y también algunas escenas en los alrededores de la misma.

En el equipo técnico que fui conformando estaban, además del asistente y el D.F., dos asistentes de producción, dos asistentes de cámara, uno de foto fija y backstage, uno de food styling -porque debía ocuparse de las distintas texturas del chicle y formas del mismo-, dos maquilladoras, una animadora 2D para los créditos finales, un editor, un vestuarista, una diseñadora gráfica para afiches de distribución y un compositor musical para componer la música original (Leo Blumberg) para el corto.

Al tener cero presupuesto, debía también ocuparme de conseguir el catering para los días de rodaje y una cámara 4K que grabara en mínimo 10 bits para los efectos de post producción. Hablé con panaderías de la zona, conseguí gaseosas y pizzas, y alguien que se ocupó del catering que aportó unas delicias para almuerzos, que cocinó y obsequió con amor a todos los participantes. La cámara también la pedí en Facebook y un contacto que vio el aviso dejó, con total confianza, en mi casa durante 11 días una cámara carísima que el D.F. utilizó durante el rodaje. ¡¡¡Seguía la magia!!!

Respecto al casting de actores, Zoe (Zoe Peressini) y Gimena (María Gimena Castro) las conocía de un workshop de actuación frente a cámara que había dictado hacía un año, y escribí para ellas esos personajes, por eso se llaman igual que las actrices. El personaje de Javier (Hernán Statuto) fue seleccionado de un casting que hice en la plaza, apenas lo vi supe que era para él. Al protagonista (Mariano Rojo), del que yo tenía en mente su rostro y sus características excluyentes me lo contactó un amigo actor de Ecuador que había venido a Buenos Aires y dentro de sus contactos recordó alguien con la expresividad minuciosa que yo necesitaba, él fue el nexo para que se presentara al casting. El último personaje era el Hada, que junto a su hermoso ‘autito’ cerraron el elenco principal. Luego necesitaba nueve extras que fueron apareciendo en búsquedas que hacía siempre personalmente. Con todo el stress que supone el comienzo de un rodaje, me puse al hombro muchos roles, además de Directora y Productora general, para supervisar constantemente todas las áreas. Había gente que era la primera vez que estaba en rodaje y pusieron la misma pasión que todos, pero debía estar atenta al entorno constantemente para que el barco no naufragara y que se terminara en tiempo y forma, porque no había más catering, ni cajas de chicles donados. Dejame contarte que se utilizaron 3 cajas de 50 chicles cada una, en todo el rodaje.

Acerca de la elección estética, contame acerca del uso de la música, los guiños al cine mudo (entre otros, observamos la recurrencia al gag, la ausencia de diálogos), la elección de rodar en blanco y negro y el concepto del color ‘rosa chicle’ que vertebran el relato.

Respecto a la estética, siempre amé el cine mudo. Buster Keaton al que siempre admiré y seguí desde niña, era un ícono de esa época. Pero El Chicle tiene una estética atemporal. Me inspiré también en el impresionismo francés cinematográfico, basado en la fotogenia, que tiene como pilar primordial rechazar todo lo que no es fiel a todo aquello ‘fotogénico’. Las imágenes debían ser muy bellas, y tener primordialmente ese toque mágico, transparente y sorprendente. Como fotógrafa (a lo que me dedico desde hace 25 años), pensé los meticulosos primeros planos, encuadres exactos y movimientos de cámara, para que sean los ideales que pudieran transmitir ese mundo donde el amor tiene forma de chicle, ese, que David, descubre una tarde, en un paseo, con su inocente mirada, y al que quiere pertenecer, para encontrar esa plenitud emocional, de la cual carece.

David se cuestiona “quien es” y “quien quiere ser”. Para ello, deberá tomar las riendas de sus emociones y tomar decisiones para lograr su objetivo. La música también tenía que ser compuesta por alguien que entendiera lo onírico que buscaba reflejar, y el compositor Leo Blumberg trabajó conmigo de una manera maravillosa, estuve con él -desde lejos por esta maldita pandemia- en todos los procesos de construcción, acompañándolo y decidiendo los climas de cada escena, el resultado es hermoso. El slow motion fue algo que utilicé para realzar momentos que necesitaban ser acompañados por la música para llevar al espectador a ese lugar cercano a la emoción.

Conceptualmente, podríamos hablar acerca de los simbolismos y metáforas que desprende el argumento. La poética y lo mágico que atraviesa los vínculos humanos y el chicle como elemento, pegajoso, colorido, luminoso y liberador. ¿Cuál es tu mirada al respecto?

Deseo un mundo de inclusión, donde la plenitud emocional sea el principal objetivo. Quiero mostrar en las diferentes etapas de la vida y en todas las decisiones personales la libertad de elección.  La magia puede aparecer cuando las personas encuentran su lugar de pertenencia. El Chicle simboliza un nexo que puede conectar personajes y tiene algo de mágico, existe si lo hace alguien…si no, queda en una simple bola dentro de un papel envoltorio. Puede transmitir distintas cosas en sus diferentes formas y pasar de boca en boca. Puede ser aplastado, vulnerado o magnificado…jaja.

¿En que instancia te encontrabas del proyecto cuando fue dictada la cuarentena en nuestro país?

Se terminó de filmar en febrero de 2020 justo antes de la pandemia, durante la última semana antes de la reclusión obligatoria. Al principio, terminé el montaje junto con el editor y el asistente de edición y luego, la post-producción de color, música, créditos y animación, entre otras cosas, la trabajamos mediante reuniones de zoom desde nuestras casas.

¿Qué representa para vos poder llevar a cabo este proyecto en esta instancia de tu carrera?

Esta es mi ópera prima y mi felicidad es plena al verla realizada. El amor y el esfuerzo con el que se filmó está impregnado en el cortometraje. Ahora estoy en la búsqueda de medios y personas que puedan colaborar en la distribución a los principales festivales clase que haya en el mundo.

¿Cuáles son tus expectativas de proyección, exhibición y distribución desde tu condición de cineasta independiente y bajo las coordenadas en las que todos los integrantes del medio nos encontramos, ante la situación de emergencia sanitaria?

El Chicle tiene que viajar y hacer su camino. Es parte de una trilogía que deseo concretar y para lo cual voy a necesitar, en esa oportunidad, descansar en el rol de Directora, pudiendo delegar demás roles. Para eso se necesitan medios económicos, lo sé, y a eso apunto en esta nueva etapa. Como realizadora audiovisual independiente, no pedí al INCAA, a mecenas ni a sponsors; sólo a personas amorosas que me siguieron en este sueño, que soñaron conmigo y confiaron, y que ahora ven plasmado, con emoción y orgullo, su trabajo en El Chicle. Logré llegar hasta acá y ahora sólo necesito personas claves que me ayuden a seguir adelante, y apoyen con dinero la distribución. Estoy abierta a escuchar propuestas de productores asociados de cualquier parte del mundo, que puedan contribuir también a terminar la trilogía. El Chicle abrirá seguramente esas puertas.

EL CHICLE EN REDES:

Fan page facebook: elchiclelapelicula/

Sitio webhttp://www.karinagrinstein.com

Fanpage Productora: karinagrinsteinproducciones/

Fanpage Instagram: karinagrinsteinproducciones/

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