PERFILES: CARLOS PÉREZ DE VILLAREAL (Escritor y Periodista)

Nacido en la ciudad de Mar del Plata, escribe desde su juventud, habiendo colaborado con las revistas “Hora x 20”, “Hechos” y “Supervivencia”.                                                                                             

Diplomado en Teoría y Crítica Literaria, fue desde el año 2006 al 2020, Jefe de Redacción de la revista “Nueva Etapa”, de interés general. Ingresó a la misma en el año 1996, desarrollando una tarea periodística de gran extensión. Desarrolló tareas como Columnista en el programa radial “Por naturaleza… un buen estilo de vida”, en estaciones de radio FM. Laboró en la fundación, redacción y diagramación de la Revista “El Paño” de la Asociación de Empleados de Casinos Nacionales (AECN).

Es socio del Instituto Literario y Cultural Hispánico (ILCH). Integra la CD de la Sociedad Argentina de Escritores SADE, Seccional Atlántica MdP. Está a cargo de Prensa y Difusión. Fue parte integrante de SIPEA (Sociedad Iberoamericana de Poetas, Escritores y Artistas), Seccional Mar del Plata, como Secretario de Prensa y Difusión. Es socio de SEGA (Sociedad de Escritores de General Alvarado – Miramar).

Comenzó a escribir diferentes relatos, cuentos, microrrelatos y novelas, abarcando considerables elementos de la narrativa. Incursionó en poesía y dramaturgia.                                                                                 

                 Perteneció a diferentes Talleres de Escritura Creativa y Novela. Ha participado en diferentes Encuentros Internacionales de Escritores, habiendo recibido varios nombramientos. Ha recibido variados premios de diferentes instituciones literarias y a la fecha forma parte de 55 Antologías. Fue Presentador de libros de compañeros/as literautas. Fue Jurado de Letras Marinas, espacio cultural del programa radial Arte y Parte de FM 89.1 Estación Vinilo, en tres oportunidades y del 18° Certamen Internacional de Cuentos de Editorial Mis Escritos (CABA). Ha recibido distinciones a su labor en pos de la cultura, tales como el Cóndor Mendocino, Diploma de Honor del Foro Femenino Latinoamericano y Premio Nacional Cadena Mundial por la Paz. Ha trabajado en conjunto con varios escritores en la cristalización de las novelas “Mi deseo es la venganza” y “Anatomía de la crueldad”.

Su libro de cuentos y relatos “La aventura de narrar”, fue editado en Octubre de 2015, bajo el sello de Editorial Martin. El nuevo libro de cuentos “Narrar… sigue siendo una aventura”, fue editado en mayo de 2017, por Editorial MB.

La novela “La caída del ángel”, fue editada en 2019, también por la editorial MB.

Formó parte del “Grupo de Literatura Castalia”, de las “Rondas Literarias Abiertas” y “Trebejos en el Limbo”.

Prólogo a una pregunta.

Por Carlos F. Pérez de Villarreal 

Más de una vez me he preguntado: ¿por qué escribir?

Y dentro de este interrogante, ¿por qué escribir ficción?

Aún no he hallado la respuesta definitiva, porque no hay una sola respuesta.

Si sé que mi intención al redactar, es narrar, contar, relatar, en definitiva, transmitir lo que costó esfuerzo, energía y tal vez atrevimiento, y por sobre todas las cosas, la necesidad imperiosa de decir con palabras escritas aquello que hemos sentido, soñado, o imaginado.

Escribir nos permite abrir las alas de la imaginación y llevarnos lejos.

Volar por lugares y situaciones que jamás pensábamos encontrar.

Expresamos inquietudes, deseos, aspiraciones, fantasías, obsesiones y hasta parte de nuestros recuerdos.

Todo se amalgama, todo se ensambla, para dar a luz un conjunto de emociones, que nos hace sentir que realmente vale la pena.

¡Sí, escribir vale la pena!

Vale la pena porque es un modo de vivir, es una relación que nos permite percibir y experimentar lo que nos rodea.

Abre la puerta a un mundo impensado, desconocido, donde somos el nexo de unión, en este sorprendente viaje hacia la ficción.

Escribir encierra conmociones, sutilezas, ironía y por sobre todas las cosas… pasión.

Muchas veces tratamos de explicar lo inexplicable.

Nunca tenemos certezas.

El tiempo no es nada, no es medible.

No nos desvivimos por el ayer.

No pretendemos ser el mañana.

Nos hacemos a nosotros mismos, sin límites, porque un segundo es la vida entera.

En un segundo se nace y en un segundo se muere.

Debemos crear, crear y crear para que la magia no se detenga nunca, porque además, disfrutamos la necesidad que nos brinda la escritura: comunicación.

Adentrarse en narraciones abre un universo ilimitado de posibilidades.

Aparecen variados caminos, selvas lujuriosas y desiertos quemantes, librados a la imaginación.

Cada lector deberá leerlas y re-leerlas, para darles su propia interpretación.

Esa es la magia de la escritura, mutarse, transformarse de acuerdo a quien la lee.

La narrativa vocifera, revela, manifiesta, acusa, hace reír, pensar y recapacitar.

Esta tarea requiere esfuerzo, dedicación e intelecto y una habilidad especial: una destreza fantástica donde entran en juego la técnica, la perseverancia y el talento.

En las escasas páginas de un cuento breve, buscamos un arduo equilibrio entre armonía y proporción, entre rapidez para narrar y capacidad para mostrar ese mundo.

No es poca cosa.

No se es escritor por haber elegido narrar ciertos eventos, ni por la forma de escribir, sino por los sentimientos que producimos en el lector cuando nos lee: un recuerdo, una interpretación, una visión.

Escribir es atrapar al lector, despertar en él sus recuerdos, sus alegrías, sus añoranzas, sus éxitos, sus fracasos.

Hacerlo reír, llorar, gozar…

Que se identifique con la escritura, facilitarle el camino de la comprensión de algo que él ni siquiera pensaba.

Tal vez, hasta se haga partícipe necesario de nuestra narrativa… porque cuando cerramos un libro jamás somos los mismos.

Escribir es una experiencia muy personal, es la necesidad de decir lo que uno piensa, lo que uno siente, para que otro comprenda y entienda ese mensaje, escrito con palabras. Es una aventura realmente apasionante, porque no es solo inspiración sino trabajo y organización.

Es escribir y reescribir y volver a escribir.

Y cuando lo hacemos, notamos que nuestra mente no solo piensa en la idea maestra sino que vaga por otras vías, busca otros senderos y nos resulta casi imposible sustraernos a perdernos en esas cavilaciones.

Por eso, escribir es recorrer un camino que raras veces llega a su final, porque puede ser transitado incontables veces con historias interminables.                                                              

Es expresar en un papel lo que llevamos dentro, es abrir nuestro corazón y nuestra alma y crear un mundo nuevo.

Es liberarse.                                                                                    

La escritura abre conciencias, cambia actitudes, conductas y nos transporta.

Imaginamos futuros, evocamos sensaciones y vivencias y recordamos situaciones.

Me gusta creer que somos:

Creadores de mundos imaginarios

Hacedores de cuentos

Maceradores de palabras

Y después de estas disquisiciones, cabe otra pregunta: ¿qué es un libro de ficción?
Entiendo que es una puerta de entrada hacia una percepción distinta, que genera una conexión entre el escritor y el lector, el cual se ve sumergido en un universo sorprendente.

La imaginación llevada al límite.
Es misterio, persistencia y expresión.
Es recordar y olvidar.
Es conquistar y prescindir.
Son pensamientos, conceptos, imágenes tal vez aún no reveladas.
Son mensajes que parecen verdaderos y pueden ser mentiras consideradas verdades.
Son llamas, furia, ensueño y fascinación.
Nostalgia, meditación, encanto y ardor.
Intriga, miedo, alegría, tristeza.
Ninguna duda que somos lo que hemos vivido, pero creo que también lo que hemos leído.
Ustedes, yo, todos.
Alguien dijo alguna vez, que un libro es indiscutiblemente… una intimidad.
Concuerdo.

Ahora bien, ¿Qué define quién es un escritor? ¿La aceptación de las editoriales, los lectores, la crítica? ¿El reconocimiento de los colegas, las instituciones, los premios literarios?, ¿o es la calidad de la obra y su permanencia en el tiempo lo que convierte a alguien que escribe en un “escritor”?

Dice Rafael Felipe Oteriño, ese marplatense que nos representa como pocos: “No somos escritores porque escribimos, sino que escribimos porque somos escritores.”

La magia de la escritura es abrir la puerta a un mundo impensado, que tal vez nos haga sentir mejor y tal vez, ser mejores

Creo en lo más profundo de mí mismo que la escritura es libertad, eso es todo.

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