LATINOAMÉRICA ARDE: Balsa Muisca, la leyenda de “El dorado”. Por CARLOS GIL

Una de las leyendas más populares y difundidas de América latina es la de “El Dorado”, la ciudad de oro, dónde éste elemento estaba al alcance de la mano y solo había que levantarlo del piso.

Cuentan que tuvo origen en la expedición de uno de los sanguinarios invasores españoles, Vasco Núñez de Balboa, y que al buscarla, se “toparon” con el océano Pacífico, en la que siglos después sería Panamá. Allí, unos indígenas habrían revelado su existencia en la zona central de la actual Colombia. El camino hacia el oro hizo que los expedicionarios se encontraran con tierras inexploradas, y en su codicia arrasaban con todo lo conocido hasta ese momento.

“El Dorado” no sólo fue una ilusión de grandes riquezas, fue el impulso que movilizó soldados españoles, cuyos comandantes terminaron fundando ciudades tan importantes como Cali o Bogotá. La ubicación de la ciudad áurea fue tan incierta y variable, que la buscaron sin éxito y, desde luego, nunca la encontraron porque jamás existió. 

La balsa Muisca

La balsa muisca es una pieza de orfebrería votiva que se habría fabricado en un período que va desde mil cuatroscientos años, según una versión, a hace quinientos años según otra. Es un objeto pequeño, de unos veinte centímetros de largo por diez de alto  y diez de ancho. Se exhibe en una sala especial del museo del oro de la ciudad de Bogotá, que tuve el placer de conocer, valorar y disfrutar.

La figura hace alusión a la ceremonia de la verdadera leyenda de “El Dorado”. Representa el acto de investidura de poder de los jefes Muiscas que se celebraba en la laguna de Guatavita. Los asistentes del heredero del cacicazgo cubrían todo su cuerpo con oro en polvo, sobre la balsa y en medio de la laguna, mientras el pueblo desde las orillas arrojaba al agua oro sólido y grandes esmeraldas como ofrenda a los dioses.

Todo era de oro

El Museo del oro del Banco de la república de Colombia es una institución pública cuyo fin es la adquisición, conservación y exposición de artículos de orfebrería y alfarería de culturas indígenas pre-colombinas. Cuenta con más de treinta mil piezas de oro y unos veinte mil objetos líticos, cerámicos, piedras o textiles pertenecientes a las culturas Quimbaya, Calima, Tayrona, Zenú, Muisca, Tolima y Tumaco. 

He visitado la sede central en Bogotá y sus sucursales en Cartagena, Santa Marta, Manizales y Cali. He visto en persona las piezas y admirado las diversas técnicas de los orfebres y el gran preciosismo en los detalles, Resulta muy interesante observar el uso ornamental del oro en el “ajuar” de caciques y personajes destacados de las culturas ya mencionadas.

Lo cierto es que comprendí como la avaricia de los invasores fue motivo para asesinar indígenas. y destruir creencias. No hay forma de reparar los daños que provocaron. Nos toca a los historiadores relatar estos hechos, para que con el tiempo la verdad salga a la luz de nuestras culturas originarias.

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