Ensayos Ópticos: “La bailarina de cuerdas se acompaña con su sombra”(1916). Por CARLOS AVALLE

La bailarina de cuerdas se acompaña con su sombra”  (1916)

Óleo sobre tela

Autor:  Emmanuel Rudnitsky  (1890-1976)

El autor de esta pintura había nacido en Filadelfia, EE.UU. y desarrolló la mayor parte de su carrera en la “Ciudad Luz”, en donde falleció a los 86 años. Su obra comprende una gama variada de técnicas y procedimientos con los cuales aportó su impronta a los movimientos en boga de esos tiempos (Dada, Cubismo y Surrealismo). Comenzó mostrando sus pinturas y dibujos en Nueva Jersey. Fue amigo de Marcel Duchamp.

En el año 1921 fijó su residencia en París, en el barrio de Montparnasse. Allí comenzó a entregarse a otra de sus pasiones, la fotografía. Por su lente pasaron Antonin Artaud, Pablo Picasso, James Joyce, Peggy Guggenheim, Salvador Dalí, Max Ernst, Gertrud Stern, y muchas otras figuras más que con el tiempo pasarían a ser figuras icónicas de la historia del arte.

La pintura que aquí te presentamos fue realizada en al año 1916, antes de llegar a Francia. Seguramente estas imágenes fueron desarrolladas por el artista como recuerdos de algún espectáculo de circo o de vodevil, tan de moda en esos años. La puja de colores y las fuertes armonías dominan el espacio, cada uno de ellos encerrados en siluetas de supuestas figuras de un momento durante la actuación en una suerte de alocado baile de sogas. Todas las formas están conectadas entre sí por líneas que extrañamente los unen a la misma fuente de energía.

Las sombras de la bailarina se confunden con ella, otorgando a la escena la sensación de un ballet a punto de comenzar su acto, o de concluirlo.

Acá no hay armonías, hay una lucha de posiciones que cada color emplea para buscar su lugar en la tela. O quizás sea también el recuerdo de su niñez, cuando jugaba con trocitos de tela y maniquíes en la sastrería de su padre.

Todo un acertijo y un reto a la libre imaginación.

Quizás la historia lo recuerda solo como fotógrafo. Sus pinturas y el resto de su obra también formaron parte de su interesante carrera de artista plástico.

Man Ray, como la historia lo recuerda, falleció de una infección pulmonar, en París, un 18 de Noviembre de 1976. Unas palabras escritas en su epitafio dicen:

“Despreocupado, pero no indiferente”. Quizás sea esta la clave para interpretar su obra.

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