NOVEDADES CINEMATOGRÁFICAS: Se posterga el estreno de ‘Retrato de una mujer en llamas’, de Céline Sciamma

DADA LA SITUACIÓN SANITARIA DE PÚBLICO CONOCIMIENTO, SE POSTERGA EL ESTRENO PAUTADO PARA EL PRÓXIMO 19 DE MARZO

Luxurious baroque frame mockup on a wall

FESTIVAL DE CANNES 
MEJOR GUION   

PREMIO LUMIERE
MEJOR ACTRIZ Noemi Merland

GLOBOS DE ORO
NOMINADA MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA

PREMIOS BAFTA
NOMINADA MEJOR PELÍCULA EN HABLA NO INGLESA

CRITICS CHOICE AWARDS
NOMINADA MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA

PREMIOS GOYA
NOMINADA MEJOR PELÍCULA EUROPEA

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN 2019


LINKS DE INTERÉS:

TRAILER:
https://vimeo.com/369642659/79e6f76fb3




Bretaña francesa, 1770. Marianne (Noémie Merlant) es una pintora que debe realizar el retrato matrimonial de Héloïse (Adèle Haenel), una joven que acaba de dejar el convento. Héloïse no acepta su destino como mujer casada y se niega a posar, por lo que Marianne debe trabajar en secreto. Para ello, se hace pasar por dama de compañía, para así observarla de día y pintarla de noche. Su relación se vuelve más intensa a medida que comparten juntas los últimos momentos de libertad de Héloïse antes de su boda. Céline Sciamma (La banda de las chicas, Tomboy) dirige esta cinta, protagonizada por Valeria Golino (La casa de verano, Figila mía), Adèle Haenel (Un pueblo y su rey, En liberté!) y Noémie Merlant (Un seductor a la francesa, Unexpected)

PUNTAJE: 8 // Por MAXIMILIANO CURCIO

En Francia, a fines del siglo XVIII, una pintora llega con el encargo de realizar un retrato de bodas de una joven próxima a casarse para cumplir con el designio de su madre. El vínculo que establecen la muchacha (quien acaba de abandonar un convento) y la retratista acrecentará las dudas que la primera posee sobre su futuro matrimonio, al tiempo que despertará sentimientos entre ambas.  Estéticamente e históricamente, situándonos en dichas coordenadas, su mirada se inspira en el romanticismo pictórico, esa corriente que sucede a la pintura neoclásica imperante de finales del XVIII, y que se manifestó en diversas expresiones, propiciados por la revolución francesa.

Esta poderosa premisa argumental, encierra en su sencillez una profunda indagación de caracteres. Es un elogio al cortejo, a la mirada y al misterio que encierra todo acto creativo, en donde pintor y retratado se ven como protagonistas de un amor cronológico contado con las herramientas que proporciona el cine. El dialogo creativo se puesto en escena por la potente voz autoral de Céline Sciamma: quién observa y quién es observado nos devuelve la imagen espejada de una mujer mirándose en la otra, un acto que exige reciprocidad. También, como una metáfora para entender los designios de una obra y el acto creativo en sí. ¿De dónde proviene la inspiración? ¿Cómo se manifiesta?

Para ciertos artistas, una imagen aparece acompañada de un color, una sensación, un despertar. Para otros, a veces es se trata, tan solo, de un diálogo: ellos se pronuncian y la imagen, mágicamente, responde. Esta correspondencia entre las partes nos habla, a las claras, de un diálogo amoroso como forma de abordaje a la obra. A quien se ha de embestir creativamente, debiendo saber que el arte está primorosamente atravesado por el factor lúdico.  El artista se coloca máscaras y no persigue reglas, por el contrario, explora el lenguaje y sus perspectivas. ¿Qué sucede cuando los sentimientos entran en juego excediendo el lienzo, como aquí? El acto amoroso, claramente, cobra otra magnitud.

La directora de “Tomboy” y “Girlhood” nos convida con el enésimo paralelismo que traman cine y pintura. Los trazos sobre el lienzo que van conformando un retrato se convierten en instrumento para un relato austero que abreva en los simbolismos existentes entre arte y relaciones afectivas. El amor como acto para saber aquello de lo que se es capaz. El elogio del amor en su rango poético y también una reivindicación a las mujeres pintoras de la época, relegadas o ignoradas en su tiempo, como tantas veces el cine ha abordado. El artista encierra misterios insondables en su condición y en su camino persiste, buscando aquello que no aún encontró y denodadamente persigue. También de eso se tratan vínculos humanos.

Comprendiendo el arte es una forma de manifestarse, innata a todo ser humano, entendiéndolo como un dispositivo, a través del cual, el ser creativo encuentra un instrumento para expresar su mirada del mundo, aquí el impulso creativo se traduce en ese llamado inconsciente que cada artista recibe, algo semejante a una fuerza desconocida –fuera de todo parámetro y capacidad de control sobre ella- a la que se ha de obedecer, consecuentemente.  “Retrato de una Mujer en Llamas” nos deja en claro que la pérdida de libertad y capacidad de fascinación sobre aquello que lo rodea restringe, indefectiblemente, al ser creativo.

Y en este acto creativo, podríamos trazar un enésimo paralelismo: el proceso creativo arroja al artista hacia un estado particular, convirtiéndolo en un definitivo integrante de otra dimensión espacio-temporal. El acto de pintar es irracional, inconsciente e ingobernable, y ese horizonte creativo se convierte en pulsión de vida. De esa necesidad imperiosa de manifestarse, a través de una mirada estética de concebir el mundo y sus cosas, la existencia del artista cobra sentido. Infinita cantidad de artistas, pensadores y también consumidores de arte, se han preguntado, desde tiempos inmemoriales, de donde proviene la inspiración. Aquel tesoro tan preciado y, en ocasiones, extraviado.

Hipnótica y sutil, “Retrato de una mujer en llamas” expone un dolor físico como metáfora del acto creativo. El artista se alimenta de quimeras, busca transmutar su piedra filosofal, navega aguas profundas de universos paralelos, pretende dar vida a aquello que no existe, surcar los sentidos de un lenguaje, desafiar utopías. A través de su sensibilidad manifestada, el artista confluye en la obra de arte sus más íntimas inquietudes. Aunando aptitudes, teorías y prácticas sobre el lenguaje, consuma su acto final: la expresión artística como ejercicio absoluto de libertad. Ese que también desafía mandatos de época, con consecuencias emocionales devastadoras. La realizadora francesa subversiona mandatos de la época y conquista a la crítica obteniendo el Gran Premio de Cannes.

DIJO LA PRENSA

“Exquisita y devastadora”
The Hollywood Reporter

“Un enigmático drama de elegancia suprema”
The Guardian

“Funciona de maravilla a todos los niveles”
Variety

“Veraz y fiel descripción de la pasión”
El Mundo

“La química entre Merlant y Haenel rebosa la pantalla”
Screendaily

FICHA TÉCNICA:

Título original: Portrait de la jeune fille en feu
Guion y Dirección: Céline Sciamma
Música: Para One, Arthur Simonini
Fotografía: Claire Mathon
Empresas Productoras:
arte France Cinéma / Hold Up Films / Lilies Films
Género: Drama
Año: 2019
Duración: 120 min.
País: Francia
Distribuye: Impacto Cine

ELENCO COMPLETO: Noémie Merlant, Adèle Haenel, Luàna Bajrami, Valeria Golino, Christel Baras, Cécile Morel, Armande Boulanger, Michèle Clément

PALABRAS DE LA DIRECTORA
El que los problemas vengan de lejos no significa que hayan dejado de tener vigencia, especialmente cuando se trata de una historia tan poco contada: la de las mujeres artistas y la de las mujeres en general. Cuando me zambullí en la documentación, sabía muy poco sobre la realidad de las mujeres pintoras de aquella época. Conocía figuras destacadas que probaban su existencia: Elisabeth Vigée Le Brun, Artemisia Gentileschi, Angelica Kauffmann. Pero la dificultad para encontrar información y documentación no ha sido impedimento para verificar la existencia de una verdadera ebullición artística femenina en la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron muchas las pintoras que existieron en aquella época, principalmente retratistas. En aquel entonces ya existían las críticas de arte femeninas y las reivindicaciones a favor de mayores niveles de igualdad y visibilidad. De hecho, un centenar de mujeres pintoras lograron tener una carrera exitosa y muchas de sus obras se encuentran en las colecciones de las principales pinacotecas del mundo. Sin embargo, la Historia las ha dejado de lado”

MÁS SOBRE LA PELÍCULA
¿Los amantes siempre se sienten como si estuvieran inventando algo?, se pregunta la doncella interpretada por Adèle Haenel. ¿Los amantes, pues, se comportan como artistas? Crear es el arte de amar, y tal vez la intensidad emocional de esta excelente película proviene de la convicción con que ese acto de fe se duplica entre pasiones clandestinas y sororidad mágica. Por un lado, está el modo en que Sciamma, pareja de Haenel en la vida real, filma a la mujer que ama, y, por otro, está el modo en que una pintora representa de memoria la imagen de la mujer de la que se enamora.
El juego de espejos está servido, aunque el film, de una extraordinaria sutileza, nunca lo fuerza. La película habla de la invención del amor en una época en la que las mujeres existían sólo para ser miradas, deseadas o despreciadas por hombres. La ausencia de lo masculino, junto a un tono que oscila entre el cuento gótico y el romántico, hace que el proceso amoroso del que somos testigos sea a la vez enigmático y sensual, pero lo más hermoso del film es saber representar cómo recordaremos ese enamoramiento, cómo lo convertiremos en memoria pura que ninguna convención social será capaz de robarnos. Fragmento de reseña publicado por Fotogramas.es

SOBRE LA DIRECTORA

Céline Sciamma (12 de noviembre de 1980) es una guionista y directora de cine francesa, que tiene en su haber una Palma Queer, además de su premio al mejor guión en el Festival de Cannes.
Con su cuarto largometraje (exhibido en todo el mundo) Céline Sciamma es considerada una directora con un enorme potencial en sus historias, así como también en el set y además desafiando constantemente el status quo. Se puede decir que “Retrato de una mujer en llamas” es una historia de amor sobre la igualdad y la directora habla de “ofrecer un nuevo experimento, una nueva experiencia a los espectadores” porque si hay igualdad, no están los conflictos habituales. “Estamos poniendo a la audiencia en una posición nueva y activa”. También habla de “cambiar la dinámica del poder ”. Esa frase podría aplicarse al papel de Sciamma para ayudar a organizar la protesta contra la desigualdad de género celebrada en el Festival de Cannes en 2018. “Estamos luchando. Soy una de las fundadoras del movimiento 50/50 que organizó la subida de las escaleras (en el Palais des Festivals en Cannes)”, señala. Está decidida a que los festivales la “tomen en serio” y no tomen el movimiento como una campaña simbólica. “El cine es un mundo muy misógino”, agrega. Extracto de entrevista en ScreenDaily

VER TRAILER

https://vimeo.com/369642659/79e6f76fb3

TRABAJOS COMO DIRECTORA:

Retrato de una mujer en llamas
Premio Mejor Guion
Festival de Cannes 2019

Girlhood
Película Inauguración “Quincena de los Realizadores”
Festival de Cannes 2014

Tomboy
Película Inauguración “Panorama”
Festival de Berlín 2011

Naissance des Pieuvres / Water Lillies
Sección Oficial “Un Certain Regard”
Festival de Cannes 2007

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