COLUMNA LITERARIA: ‘Mathew and Austin, descubriendo reinos lejanos’, de Lily G. Rafferty. Por JESICA SABRINA CANTO

¿Por qué seguimos creyendo que los chicos no leen?

En la actualidad se infravalora la capacidad de comprensión de los chicos. Se considera que no van a querer leer y menos textos de cientos de páginas. Es una falacia pero se la sigue repitiendo como un cántico “los chicos no leen” porque no quieren, porque no les gusta, porque las nuevas tecnologías los idiotizan. Por suerte no todas las personas piensan de ese modo. La escritora Lily G. Rafferty construye sus obras para un público juvenil, pero no por ello lo hace de forma breve ni simple, su novela Mathew and Austin descubriendo reinos lejanos tiene una extensión de 256 páginas. Podemos conocer su opinión al respecto en la siguiente entrevista.

¿Qué pensás de quienes creen que los libros para chicos tienen que ser breves y simples?

Eso si hablamos de libros dirigidos a niños pequeños, donde mayormente son cuentos, fábulas o relatos narrados en rima, donde se guardan ciertas características como son: la continuidad y rapidez de su acción, sencillez de su representación, la repetición de los hechos y la secuencia.
Pero en el caso de “Mathew and Austin”, está dirigido a un público más adolescente, por lo cual esto no es tanto así. Además de ser una historia del género de fantasía, la cual se caracteriza por basarse en hechos fantásticos, con personajes míticos o con criaturas inexistentes, donde la magia existe, se puede mezclar la realidad con la fantasía y transcender sus límites, por eso no considero que el relato deba ser breve o simple. Además, una de las funciones de la literatura juvenil es entretener, ser didáctica y formar hábito lector. Tratándose también temas diferentes al infantil, como la guerra, el amor, la tragedia, etcétera. Se busca lograr un escape, que provoque una gratificación instantánea, nos evoque la nostalgia además de ser algo agradable y ameno para el lector.

-En el libro aparece el campo como un lugar mágico en contraposición a la ciudad ¿eso es algo que pensás? ¿Tiene que ver con la idea de que la magia está en la naturaleza?

Las fuerzas de la Madre Naturaleza son las que permiten la magia. En la magia natural se asocian los cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra. Al estudiar a las energías de los elementos y sus espíritus (seres elementales) vemos como de allí parten todos los poderes que toman magos, hadas, hechiceros, etcétera.

-En el mundo que creaste hay muchas criaturas mágicas ya conocidas, pero les hacés una variación a la versión más clásica de cómo son físicamente. ¿Cómo fue el trabajo de investigación y elección de las características para estas criaturas?

Lo maravilloso de escribir una historia de fantasía, es que te permite desarrollar la creatividad. Si bien hay muchas historias con seres similares, el género te permite la libertad de recrearlos, y agregar ese toque personal a cada uno, ya sea en lo físico, así como sus fortalezas o debilidades, armas que utiliza, estrategias para la lucha, enemigos, hábitat, relación con los demás seres fantásticos, amistades y enemistades.

-El mundo mágico se divide en tres reinos ¿tiene relación con que el tres sea el número sagrado/mágico en muchas culturas o en base a qué fue esa elección?

Sí, tiene mucho que ver: el número se lo relaciona con el mundo elemental, el celeste y el intelectual. También con la picardía, la fuerza, la cordialidad, la vitalidad y la alegría, esas son muchas de las características que tienen quienes habitan los reinos mágicos. Si hablamos de personas o personalidades en numerología: nos habla de la capacidad comunicativa, expresión artística, la interacción humana. Así como con la comunicación, la relación con los otros, la empatía, etcétera, por eso Mathew, un chico que tiene Síndrome de Asperger, cuando cruza a ese otro lado, logra superar muchas de las barreras y limitaciones que tiene y empieza a relacionarse más con los demás.

¿Cuál libro infantil es especial para vos y a qué edad lo leíste (o te lo leyeron) por primera vez?

“El principito”, lo leí cuando tenía once años. Lo primero que me atrajo fueron las ilustraciones, y luego al leerlo me encantó su historia: un pequeño príncipe que parte de su asteroide a una travesía por el universo, en la cual descubre la extraña forma en que los adultos ven la vida y comprende el valor del amor y la amistad.

-¿Por qué si hay tres nenes en la historia dejás uno de lado para vivir esta aventura mágica? ¿Pensás que tenga un papel importante en la continuación de la saga o sólo es un personaje secundario?

Preferí basarme más en Mathew y en Austin por un tema de cercanía de edad, donde las vivencias serían muy parecidas para ambos, igual no descarto en futuros libros darle más protagonismo a Nicholas, el hermano menor.

En algunos aspectos la historia tiene similitudes con Las crónicas de Narnia, ¿esto es algo que tuviste en cuenta, fue parte de la inspiración o es sólo casualidad?

Primero te agradezco la comparación, ya que considero a Las crónicas de Narnia la inspiración de muchos autores. Sin ir más lejos, en Harry Potter también las verás, como en los uniformes escolares de los chicos, sus colores y diseños, y hasta el hecho que ocurre cuando están en la estación de metro y son transportados a Narnia. Todos los que amamos el género de fantasía nos sentimos muy próximos a la saga. De todas formas, no creo que mi historia sea tan similar en demasiados aspectos, ya que allí, los cuatro hermanos viajan a la casa de un familiar huyendo de la guerra, y ese pasaje al otro mundo es mediante un ropero mágico el cual se encuentra en una de las habitaciones de la casa y que descubren por casualidad al estar jugando a las escondidas. En mi novela, Mathew y su familia se mudan juntos a una casa en el campo, y allí conoce a ese ser mágico que se presenta a él y lo invita a cruzar a su mundo. Cuando se narran historias de fantasía es inevitable tocar puntos que se hablen en otras, ya sea algún personaje (elfo, dragón, bruja, duende) puesto que estos son propios del género, así como escenarios o detalles dentro del worldbuilding (construcción de mundo) que cada autor crea para su historia.

Agradezco a Lily G. Rafferty por responder a mis preguntas.

Datos del libro: Mathew and Austin descubriendo reinos lejanos, de Lily G. Rafferty (2019, Edición independiente, Género: Novela juvenil, Págs. 256).

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