LATINOAMÉRICA ARDE: ‘Pueblos invisibles’

Chac-Bolay

Coatlicue, “diosa de las naguas de serpiente”, era la diosa de la tierra y madre del sol. No hay muchas culturas cuya principal deidad sea femenina. Huitzilopochtli, su hijo, “colibrí zurdo”, era el dios de la guerra. Tezcalipoca “espejo negro que humea”, era el dios de los esclavos, tampoco hay muchas civilizaciones que tengan un dios para los esclavos.  Quetzalcoatl, la serpiente de plumas preciosas, es el dios mexica más conocido y popular.  Y nuestros ancestros Aztecas tenían varios dioses mas.

La cultura Maya se destacó por su arte, matemática, astronomía y especialmente por su religión politeísta, es decir de muchos dioses. Creían en un mundo supernatural en dònde habitaban los dioses. Hunab Ku, era el padre de todos los dioses. Chaac, el de la lluvia y los relámpagos, Itzamna era el dios de la sabiduría, Ixchel la diosa del amor. El poderoso dios jaguar “Ek Balam” transitaba el infra mundo. También tenían muchos más, la religiosidad era importante para ellos.

Nuestros cercanos hermanos Incas eran llamados “los hijos del sol”. La cosmovisión es el concepto o interpretación que una cultura tiene acerca del mundo que la rodea y ellos tenían una concepción diferente del tiempo y el espacio. El espacio andino era concebido en dos niveles: horizontal y vertical y además existen mundos paralelos, simultáneos y comunicados entre sí. Me gusta creer en eso.  Asì como los dioses griegos tenìan su monte Olimpo, los Incas tenìan el Hanan Pacha, donde solo podían vivir las divinades como Viracocha, Inti o Mamà Quilla.

En todas las culturas precolombinas la adoraciòn de sus dioses era muy importante.  Solo les nombre las tres principales civilizaciones. Podrìa detallarlas todas, una por una, cada una con sus dioses y creencias. La vida transcurrìa serena y normal, a veces con algunas batallas territoriales o por poder.

Hasta que de pronto todo lo destruyeron

Empezó cuando llegaron tres barquitos de apariencia inofensiva.  Las carabelas eran pequeñas. Pero sus ocupantes quedaron fascinados con las primeras cosas que vieron. Hermosas mujeres, frutas exóticas para ellos, aves maravillosas, maderas, vegetación, playas con arenas blancas.  Se deslumbraron.  Algunos se quedaron a explorar y otros volvieron a España a contar las novedades.

Coaticlue

Y empezaron a llegar, mas y mas y mas. Se fueron adentrando en el continente y se toparon con un cacique Muiska.  Pectorales, orejeras, narigueras, collares, corona, brazaletes, pulseras, tobilleras, todo absolutamente de oro. La vajilla que utilizaban también era de oro, con combinaciones de plata, esmeralda y jade. La ambición los superó, creyeron la leyenda de “El dorado”, la ciudad de oro macizo, y comenzaron a buscarla. En su camino arrasaron pueblos, aldeas, familias, hombres, mujeres, niños.  Pero también destruyeron costumbres y modos de vida. Sometieron y esclavizaron a los pueblos más débiles.

Con los asesinos invasores llegaron sus socios, la iglesia católica con su intención de imponer al único y verdadero dios, el suyo.  Destruyeron todos los lugares sagrados, la representación de sus dioses, y rechazaron, abolieron y prohibieron toda manifestación de fe pre existente a su llegada.  Torturaron, mutilaron y ajusticiaron a los que negaban el cristianismo.  He visitado los palacios de la inquisición de Lima y Cartagena y allì se exhiben los brutales métodos de conversión que utilizaban los católicos.

Cuzco

La tierra, las montañas, los ríos y la selva.

Fueron los aliados de los pueblos perseguidos. Los españoles y la iglesia creyeron que los habían dominado, pero no pudieron.  Nuestros valerosos aborígenes fingieron que estaban domesticados, y algunos lo estuvieron, pero en realidad solo se volvieron invisibles.  Aun hoy se sigue hablando en Nahuatl, Tayrona, Wayunaiki, Quechua, Aymara, Guaraní, en Mapuche y en infinidad de lenguas y dialectos que nunca se perdieron.

En el siglo XX comenzaron a descubrirse ciudades que estaban bien escondidas, en la sierra Nevada de Santa Marta, en plena selva, se descubrió la ciudad perdida de los Tayronas. Hace apenas treinta y siete años se encontraron las tumbas reales del señor de Sipàn en Perú. Y más allá de la existencia de la mìtica Machu Pichu, hace veinte años se encontró la ciudad sagrada pre incaica de Caral de cinco mil años de antigüedad.

Vamos por el buen camino, a los arqueólogos y antropólogos todavía les queda mucho por descubrir. De ese modo podremos reescribir la historia, la única, la verdadera.

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