ENTREVISTA – Jorgela Argañaras: “Creo en el acto amoroso del pintor y su entrega incondicional”. Por Maximiliano Curcio

ACERCA DE LA ARTISTA

Jorgela Aragañaras nació en Viedma Río Negro. Fue bailarina, trabajó en cine, en producción y comunicación de espectáculos. Dejó la danza y comenzó a pintar como artista emergente en 1998. Desarrolló su formación pictórica en los talleres de Nora Corradetti, Juan Astica y Roberto Páez, entre otros. Han sido curadores de sus muestras: Juan Astica, Maggie de Koenigsberg, Duilio Pierri, y Miguel Ronsino. Fue asesora en el Ministerio de Cultura de La Nación desde su creación en 2014 hasta 2015. Actualmente vive y tiene su taller en San Isidro, Provincia de Buenos Aires. Ha realizado muestras individuales y grupales en ARTEBA, EXPOTRASTIENDA, Espacio de Arte Biblioteca del Congreso de la Nación, MasottaTorres Galería de Arte, Galería Ricardo López, Espacio de Arte Ecunhi, Espacio de Arte Casa Carlos Tays Jardín Botánico CABA, C.C. Borges, Espacio Memoria en Rosario, Paseo del Buen Pastor en Córdoba, Anexo del Congreso de La Nación CABA, Centro Cultural Federal Pilar y CEC Rosario, entre otros.

  • Comentame como surge tu primer encuentro con la vocación. ¿Cuándo supiste que querías pintar?

Recuerdo desde los 6 o 7 años, en casa de mi abuela Emilia, los pinceles dentro de un cacharro de cobre y el perfume a óleo y trementina. Era un mundo de mucha intriga, había otro pintor en la familia Xenofon Lurán, griego y en todas las casas había obra de él, siempre pintaba naturaleza muerta….tremendo misterio…¿cómo alguien puede pintar así lo que ve?. Esa era la gran pregunta,  ahí nace el deseo íntimo de entrar en este mundo.

  • Acerca de estilos y referencias, ¿quiénes han sido tus principales maestros e influencias al tiempo que fuiste encontrando tu propia voz creativa?

El primer pintor que me impactó fue Kokoschka,  Vincent Van Gogh, Monet… Leonardo Da Vinci!!!!…de los artistas contemporáneos  me encanta la obra y las orgías de Cecily Brown. Entre los artistas que me interesan hoy también podría mencionar a Miguel Ronsino, Los perros/lobos  callejeros de Torcoletti, la paleta loca y descontracturada de Masotta, las tejedoras del Norte argentino, las indias artesanas de Méjico, las tintas de Lisandro Argañaras, los dibujos de mi hijo Joaquin…entre otros.

  • ¿Podrías definir en algunas palabras que representa para vos el acto de crear y tu vínculo con la pintura?

La pintura es parte fundamental de mi vida. Es algo que necesito para vivir, es una catarsis absoluta de mi estado diario, de mis humores, de mis emociones, de mi interioridad. Es muy raro que entre al taller “sabiendo” lo que voy a hacer…es una gran sorpresa es como entrar en un trance y lanzarte a lo que va sucediendo sin red…aunque yo piense que si hay red….la verdad es que no hay red. La misma obra va tomando decisiones y en esa conexión entre las dos, solo es cuestión de poder y saber escuchar – ese latido…y seguir por ahí, confiando plenamente en ese acto que sucede entre…la tela…la pintura…el color, la mano y yo. Es la experiencia de mayor libertad e intimidad que pude sentir junto con meditar.

  • Si bien la inspiración suele ser difícil de racionalizar, solemos pedirles a nuestros entrevistados que elijan una obra de su autoría y nos comenten acerca de su proceso creativo. ¿Cuál elegirías y qué nos podés contar acerca de ella?

Elijo Serie Casa Natal: “Loca de Azul”, es una obra en gran formato 2 metros x 3 metros de base – Es parte de la serie actual que estoy pintando, son imágenes, flashes de lugares que  habitamos con mi familia en la Patagonia: esta presente el viento, golpeando las ventanas, sacudiendo las cortinas, como imágenes fantasmales a la hora de la siesta; las glicinas, la parra, la silla vacía en la galería, la luz….la escalera de cemento de la casa de Viedma que terminaba en una losa de cemento sin salida,  elementos de mi primer infancia que surgen solos. Todo ese mundo está dentro de una nebulosa, y no logro distinguir con mucha claridad nada, creo que eso está en la obra, se vibra esa no definición “Mi memoria deshilachada, que no logra recordarme nada…dice Raly Barrionuevo”.

  • La obra de todo artista está atravesada por una cosmovisión propia y la resignificación de ciertos elementos vitales que pueblan su universo creativo. ¿Cómo dimensionarías el lugar que ocupa la magia de la naturaleza en tu obra?

Ocupa un lugar central; los árboles, el agua, el cosmos, las galaxias, el viento, la luz y la oscuridad de la tarde…son todas cosas que me desvelan. Estuve 3 años pintando un árbol que filmó un amigo, un árbol descomunal, grande como un edificio/cúpula gigante…lo soñé lo imaginé y un día, mientras dormía, descubrí como llegar a la dueña, la encontré y conseguí su permiso para ir a pintarlo en vivo. Habían pasado dos años desde que lo había empezado a pintar…llegué al campo,  la dueña me guió hasta él y entre en una especie de cúpula verde muy frondosa y cerrada…ahí estaba el…lloré sin parar, con una emoción tan visceral, y tan profunda…que cada vez que lo cuento me vuelvo a emocionar. Ha sido una de las experiencias mas fuertes que tuve con la pintura y con la naturaleza. Esa serie se llamó “Ser Árbol” y realmente si fui y soy parte de él.

  • Afirma el curador y crítico de arte Robert Morgan que la vida actual del artista está atravesada fuertemente por las nuevas tecnologías de la comunicación, los procesos de globalización, la velocidad y lo efímero del valor monetario y como éste impacta en el mercado del arte. En este sentido, según sus palabras, “la globalización económica tiene que ver con las preocupaciones fundamentales que poco se relacionan con los temas estéticos y optan, en cambio, por enfocar el arte como un sistema de mercancías con potencial de inversión. El artista parece haberse convertido en una especie de logotipo cultural cuyas expresiones creativas deben orientarse hacia problemáticas relacionadas con la propia identidad cultural, si es que quieren pretenden ser exitosos amoldándose a las vigentes reglas de mercado”. Tomando estas palabras como referencia y en caso de que coincidas, ¿qué reflexión podrías trazar acerca de un posible estado del arte contemporáneo y como estas variables impactan en el artista independiente?

No sé nada de ese mundo, y creo que no sé porque no me interesa. Estoy muy lejos de toda esa especulación…me aburren los artistas que especulan, no me emociona lo que hacen, no me conmueven…ni me despiertan interés….entonces sigo creyendo en el pigmento, la trementina, en el jarrón de cobre con los pinceles de mi abuela Emilia, en las obras de mi tío Xenofon (¿algunas habrán terminado en la basura?)…en las cartas de Vincent a su hermano Theo;  creo en el acto  amoroso del pintor que es PINTAR, creo en esa entrega incondicional, creo en ese mundo de conexión con lo mas profundo de mi interioridad, creo en ese misterio que es la obra, creo en ese compromiso honesto con la pintura. Todo eso mantiene mi deseo vivo, cada vez más vivo y no puedo parar…

  • Por último, me salgo un momento del cauce de la entrevista para decirte que en Revista Siete Artes amamos a Fito Páez. ¿Cómo definirías el vínculo profesional y humano que te une con Fito desde hace tantos años?

Primero es mi hermano, mi hermano elegido, nos conocimos a los 18 años dentro de un grupo de gente en el que éramos los mas chicos.  La vida pasó y nos regaló la posibilidad de hermanarnos así,  con este amor tan profundo y verdadero que nos tenemos. Somos familia,  es muy importante para mí su mirada de la vida, el humor con que nos tomamos tantísimas cosas  y su mirada creativa su mirada de artista de verdad, de músico total.

  • ¿Cómo has podido compatibilizar tu carrera como artista plástica junto a tu trabajo en los medios de comunicación y la difusión de músicos?

Yo entro en el mundo de la música a los 18 años. Con el tiempo, mi labor dentro de ese mundo fue más y más libre, la pintura me dio esa libertad…¡sin duda!…esa posibilidad de decidir que hacer y que no hacer más. Hoy tengo la inmensa dicha de poder elegir  y lo que haga, me tiene que dar placer como condición, si eso no sucede, yo no estoy ahí. Son muy pocas las cosas que elegimos hacer con Jimena (Jimena Arce, de JA! Comunicación), ella es mi media naranja en el mundo de la música. Si hago algo siempre es con ella. Cuando una de las dos no quiere hacer algo, o no está convencida, la otra se hace cargo o directamente no lo hacemos y así nos vamos acompañando y nos divertimos mucho. Para mi pintura la música es un aporte enorme, el vínculo con grandes artistas, con esa ceremonia tremenda que son los conciertos, la energía de la gente en los festivales, las giras, los teatros, los viajes, los lugares, los camarines, el público…me siento una esponja gigante mirando y sintiendo todo eso. Con esa carga vuelvo al taller, y por supuesto  siempre pinto escuchando música. La música es algo fundamental en mi vida, mis tres hijos son músicos: Julián cantante de Huevo y con un proyecto solista maravilloso, Joaquín cantante de PUM ( Presente Universo Música) y Galo, mi hijo menor de 12 años, estudia piano, y es quien llena la casa y nuestros corazones de música cuando se sienta a tocar.

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