EL BUSCÓN: ‘El mensaje olvidado de Canserbero’, por Isaac Morales Vargas

Es bien conocido que el fallecido artista venezolano Canserbero (Tyrone José Gonzalez Oramas, 1988-2015) es uno de los raperos latinoamericanos más completos que han existido. Desde el Rap Conciencia hasta los temas de Competencia, pasando por el Rap Romántico y la poesía maldita, el Chamo González demostró tener una gran capacidad de composición, alimentada por su conocida fluidez verbal y por los cambios de voces que daban un tono hardcore a sus temas. Por otro lado, muchas de sus numerosas improvisaciones, donde cada punchline es magnífico, pululan en YouTube y tienen cientos de miles de vistas. Ahora bien, más allá de la fascinación que pueda ejercer en un amante del rap desde el punto de vista lírico, hay un aspecto de su obra que, me parece, ha sido injustamente olvidado: la vocación social de su autor.

            Si hacemos un rápido recorrido por la carrera musical de Canserbero, notaremos de inmediato que la mayor parte de su trabajo es de carácter crítico y subversivo, un combate permanente contra la ignorancia, el conformismo o la frivolidad de la música meramente comercial. En el tema Índigos, que forma parte de su primer álbum importante, Índigos, Can + Zoo (2008, a dúo con el rapero venezolano Little Supa), se encuentran estos versos:

Es que muchos cantan para las mayorías,

Aunque la mayoría son

Los sordos del sistema.

No critico al reguetón,

Sino a sus palabras vacías.

            Seguramente el tránsito del propio rapero por el género del reguetón (Códigos de Barrio, 1999, a dúo con Blackamikase) le hizo tomar después una postura que reprobaba en este tipo de música la promoción del sexo indiscriminado o del consumo de drogas. Es evidente, por otra parte, que cualquier oyente puede censurar estos asuntos en el reguetón de entonces y de ahora, pero Canserbero lo hacía desde la tribuna del rap, ejerciendo así una influencia importante entre sus seguidores, que han sido, mayormente, los jóvenes.

            Ahora bien, la vena activista del Niño Terrible del Rap se hizo mucho más presente en su primer mixtape como solista, Nuestra doctrina no es un dogma, es una guía para la acción (2009). El solo nombre del álbum es muy ilustrativo y el estribillo de su tema CANbiate lo confirma:

Nunca habrá revolución sin evolución de conciencias,

Depende de ti la diferencia.

Cuida tu rumbo sin juzgar el que yo elegí

Y antes de cambiar al mundo, primero cámbiate a ti.

            Vale señalar que Canserbero no promueve una postura ética determinada, sino que propone más bien una evaluación del propio sistema de creencias y principios de cada oyente para poder generar un cambio positivo en la colectividad. Así lo expresa también en otros temas como El mundo ya se acabó, Canción de la prisión o Guía para la acción.

            Sin embargo, no sería hasta el álbum Vida (2010) que el Chamo González haría de su anhelo de transformación social el centro de su producción musical. En él se cruzan cuestiones como el racismo, el complejo de inferioridad en Latinoamérica, la ausencia de deseos de superación y, en especial, la música como herramienta para fomentar el progreso en nuestros países. Temas como Mucho gusto, Clima tropical o Martillos y ruedas son una muestra evidente. En este orden de ideas, bastará citar los siguientes versos de Únetenos para ver la intensidad de su preocupación por el papel que puede jugar el rap en la construcción de una sociedad:

Como Los techos de cartón de Alí Primera,

Como el orgullo de oír el Alma llanera,

El rap debe ser la manera

En que las siguientes eras

Conozcan cómo pensaban

Los hermanos de Venezuela.

            En Muerte (2012), ampliamente considerado uno de los álbumes más importantes de la historia del rap en cualquier idioma, aparece Mundo de piedra, un tema en el que se narran tres historias que se entrecruzan con un final trágico y se vinculan cuestiones como la infidelidad, la prostitución y la depresión. Otro tanto se expresa en Llovía o Un día en el barrio.

            Finalmente, en el último álbum que Canserbero grabara, Apa y Can (2013, a dúo con el rapero venezolano Apache), dos de los tres temas que cuentan con videoclips, giran en torno a problemas como la corrupción policial y la ausencia de control de armas en la ciudadanía venezolana. Me refiero a Stop y Ready, respectivamente. Por otro lado, el rapero venezolano hizo numerosas colaboraciones con distintos artistas de Iberoamérica a lo largo de su carrera. En ellas jamás abandona su preocupación por la terrible crisis de valores que padecen las sociedades latinoamericanas.

            Estos días en los que ya el Chamo González es una leyenda del rap hispano y es casi una tradición rendirle tributo a su memoria en conciertos del género, o mencionarlo en las famosas Batallas de Gallos de Red Bull, creo que se ha olvidado una de las preocupaciones fundamentales de este gran artista, que es la de apelar a la inteligencia del oyente, despertarlo y motivarlo a construir una ética sólida para mejorar la vida humana, porque Canserbero, igual que John Lennon o Bob Marley, no concebía la música como un mero entretenimiento o una ocasión para exhibir su talento, sino como una poderosa herramienta para transformar el mundo.

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