COLUMNA LITERARIA: ‘Narrazones’, de Jorge Hugo Veneciano. Por JESICA SABRINA CANTO

De la precisión técnica a la precisión literaria


Jorge Hugo Veneciano ha realizado, durante gran parte de su vida, escritos científicos siendo la precisión su principal herramienta. Luego de años encontró un placer liberador en la escritura literaria aprovechando lo ya aprendido y haciendo de la precisión de las palabras una norma básica. Narrazones fue su primer libro publicado, en el cual juega a su vez con el título fusionando las palabras Narraciones y Razones.
En esta entrevista, el autor cuenta cómo fue su recorrido.

¿Qué te llevó a escribir literatura?
Mi relación con la literatura ha sido curiosa: leí desde siempre, diría que con voracidad, pero poco y anárquicamente sobre literatura, me absorbían más las cuestiones sociales, políticas, históricas, y –por mi formación profesional- las ligadas a lo biológico. Pasados los cuarenta años de edad, empecé a “borronear” sobre el papel las primeras líneas: durante años había leído y escrito lo que se denomina ‘escritura científica’ (rígida, muy normada, áspera), y sentía la necesidad de expresar vivencias con un lenguaje distinto, por lo que empecé a incursionar en talleres literarios. Y me volqué hacia el relato, el cuento; no he podido llevarme bien con la poesía, y la novela suele parecerme artificiosamente cargada de palabras, exceptuados por cierto los grandes escritores como Faulkner, Octavio Paz o Arlt, por citar algunos.

¿Cómo fue que Narrazones terminó saliendo a la luz?
Este es el primero de cuatro libros publicados. Sin habérmelo propuesto, me encontré con un cúmulo de escritos y con la necesidad de darles un destino. No resulta fácil publicar, menos lejos de las grandes ciudades, y –creo- más difícil aún si se trata de un cuento, la menor de las disciplinas literarias, según se dice, hablando desde un punto de vista comercial. Conocía someramente de la editorial universitaria de mi provincia (Nueva Editorial Universitaria, de la UNSL), y me contacté con ellos. Entendía que no contaría con apoyo económico, pero sí con un comité editorial que pudiera leer responsablemente la propuesta, y así comenzó.

Los primeros relatos tienen como temática el asesinato. ¿Qué es lo que te lleva a escribir sobre ello?
Más que de asesinato, hablaría de la muerte. Como diría Borges, siempre estamos hablando de los únicos grandes temas que existen: la vida, el amor, la muerte, el tiempo, los sueños. Lo demás son fuegos de artificios. Y por mi formación ligada a lo biológico, nada hay más natural que la muerte, y no podemos concebir la vida si no existe la muerte. De modo que no ha habido un propósito particular al respecto, o al menos no asumido conscientemente.

Algunos relatos podría decirse que son de ciencia ficción. ¿Acostumbrás a pensar en las consecuencias negativas del avance tecnológico?
La mayor parte de mi vida laboral transcurrió en una institución de desarrollo tecnológico. Y sí, así como a diario la tecnología nos resuelve problemas, también –cuando su desenvolvimiento no está orientado por ideales superiores sino por negocios- nos puede conducir al colapso como sociedad, como especie. Y aunque sea con modestia, uno intenta esbozar alguna advertencia al respecto.

Todos los relatos son breves ¿Qué considerás que aporta la brevedad al narrar?
Admiro –y quizá esto sea también resabio de la escritura técnica- la precisión y pertinencia de cada palabra, de cada signo de puntuación: que nada sobre, que nada falte, que lo que puede expresarse en media página no se exprese en diez o veinte. Se dice que Borges nunca escribió textos que excedieran de diez páginas. Y al leerlo uno efectivamente comprueba que cada frase fue construida con la dedicación de un orfebre.

¿Cómo describirías este libro?
Simplemente que en sus páginas hay vivencias, nostalgias, miedos y sueños proyectados desde un rincón urbano pero casi pueblerino, prolijamente relatados; testimonios, en definitiva, que quieren resistir al olvido.

¿Cuál es tu próximo proyecto literario?
Después de Narrazones publiqué con tiradas modestas otros tres libros de cuentos (Sobras completas, 2010; Almado hasta los dientes, 2013; y Acuarelas grises, 2015), y –con las vicisitudes de todo escritor aficionado- sigo bosquejando historias cuando coinciden disposición y tiempo. Creo que es mi manera de decir que he sido testigo de mi tiempo, como alguna vez nos pidiera Rodolfo Walsh.

Agradezco a Jorge Hugo Veneciano por responder a mis preguntas.

Datos del libro: ‘Narrazones’, de Jorge Hugo Veneciano (2008, Nueva Editorial Universitaria, Género: relatos, Págs. 82).

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