COLUMNA LITERARIA: ‘Punto de inflexión’, de María Magdalena Pascual. Por JESICA SABRINA CANTO

Jugar con la poesía

La poesía ofrece gran cantidad de elementos con los cuales jugar (mayúsculas, puntuación, espacios, símbolos, elipsis, entre otros) ya que da la libertad de alterar las normas gramaticales en pos de un efecto, sea sonoro, visual o de significado.
En el poemario Punto de inflexión, María Magdalena Pascual aprovecha estas posibilidades de manera sutil, generando un conjunto de poemas que hacen partícipe al lector. Algunos de estos habían sido ya publicados en diversas antologías. Su autora decidió compilarlos, incorporar otros nuevos y estructurarlos en tres partes.
La primera sección, “Piedra y camino”, hace referencia a la vida con sus escollos, sus dolores, pero también sus luces y sus períodos de felicidad. “Hubo un momento de mi vida que fue bisagra, a partir del cual empecé a escribir con mayor asiduidad”, dice la autora y tomando ese hecho como la idea que da origen al título del libro. Y justamente llamó “Ascensión” a la segunda parte por el haber resurgido con nuevas fuerzas, plasmando en esta sección poemas en relación a superar las caídas y el dolor, a lograr la ansiada paz interior. En la tercera parte, “Un lugar en el mundo”, reunió los textos que tienen como denominador común referirse a un determinado lugar de la Argentina o del extranjero, que le son significativos.
En este libro, casi la totalidad de los poemas no tienen signos de puntuación ni mayúsculas. “La falta de signos de puntuación y, consecuentemente, la ausencia de mayúsculas obedece principalmente al deseo de que el lector puntúe como quiera, haga su propia lectura con sus pausas y su entonación. Es una manera de darle mayor libertad a la interpretación personal”, dice María Magdalena Pascual.
Esta escritora también juega con los espacio, con el corrimiento del margen en varios versos, generando un efecto visual y sonoro diferente al tradicional. “Me gusta jugar con el espacio de la hoja, un poco a la manera de los caligramas y otro poco, porque el espacio exagerado, a veces, equivale, para mí, a una pausa mayor. Hace que el lector se detenga más en alguna palabra o expresión que quiero destacar. Se relaciona de algún modo con el ritmo que jamás puede faltar en un poema”, dice la autora.
Otro elemento que usa, es la brevedad y escritura concisa hacia el final de la segunda parte. “Me gusta lograr la concisión. La creo fundamental en poesía. Sin embargo, no siempre lo logro. Hay textos en los que en pocas líneas logramos decir mucho. Eso me parece magnífico”, opina María Magdalena Pascual.
En cada parte en la que se divide el libro y en varios de los poemas aparecen epígrafes. Esto es debido a que la escritora considera que la voz de otro poeta enriquece el trabajo propio. “Hay algo en los versos del otro que nos enamora. Tal vez sentimos que nos hubiera gustado ser los autores de ese verso porque ‘dice’ de una manera maravillosa lo que nosotros también sentimos”, confiesa esta poeta.

Datos del libro: Punto de inflexión, de María Magdalena Pascual (2018, Ediciones Artilugios, Género: poesía, Págs. 80).

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