…Y MODERNO: “Hamaca Paraguaya”, de Paz Encina. Por HÉCTOR SANTIAGO

No es una tarea fácil dar cuenta de Hamaca Paraguaya, una de las películas que sin exageración alguna puede considerarse como uno de los acontecimientos cinematográficos latinoamericanos más destacados de la primera década del siglo XXI. 

Ganadora del Premio FIPRESCI (Un Certain Regard) del festival de Cannes, con guión y dirección de Paz Encina, aborda temas muy presentes en la pantalla como el amor, la muerte, la ausencia y el tiempo, pero que en este caso son explorados con un idioma cinematográfico auténticamente original. 

Cándida y Ramón, esposa y marido, discuten, una y otra vez a lo largo del film: acerca de la ubicación de la hamaca, el mejor lugar para colgarla, el calor, la razones de los ladridos y los silencios de la perra  o si el vuelo de los pájaros es señal inequívoca de la llegada de la lluvia e incluso si ella se anuncia o no por el olor. En un plano general fijo que domina la mayor parte de la película, aparecen los dos ancianos que, una y otra vez, van y vienen de la casa al claro del monte y de él a la casa. Sentados en la hamaca uno al lado del otro, parecen disputar trivialidades, asuntos sin mayor importancia, como si entre ellos no existiesen ni pudiesen aparecer temas de mayor envergadura. En su entorno, los sonidos incesantes producidos por los pájaros, mosquitos , bichos y toda clase de habitantes del monte unidos a los persistentes truenos de la tormenta componen una banda sonora ambiental que acompaña los  silencios o diálogos de la pareja. 

Ramón escucha los truenos, mira las nubes y luego dice “Los pájaros están volando, eso anuncia la lluvia.” Cándida le dice a su esposo que “yo antes decía que cuanto menos llueve más cerca está la lluvia, pero ahora veo que lo que se espera, nunca quiere venir.” Un poco después anuncia “No va a llover, no va a llover Ramón, estás esperando en balde y ni siquiera hay viento.” 

El hombre que atiende a la perra enferma le comenta a Ramón que la guerra ha terminado y agrega:”…le ganamos a los bolivianos.” Un cartero llega a la casa con información sobre un soldado, porta además una camisa que usó el recluta. Cándida le informa que allí no vive ninguna persona con ese nombre. 

Los ancianos regresan a la hamaca. El cielo gris sigue tronando. Parecen más cerca uno del otro. Hay acuerdo en lo que hablan y entrecruzan palabras cariñosas.

Ramón no le refiere a Cándida que fue informado del cese de la guerra y Cándida, por su lado, nada dice a Ramón sobre la visita del cartero.

“No vamos a llorar…Solo se llora a la muerte papá” afirma Cándida. Ramón contesta “¡Qué se vaya lejos la muerte!” 

Al fin, comienza la lluvia.

Película hablada en guaraní y subtitulada al español, Hamaca Paraguaya está filmada en cinco sitios: preferentemente en un claro del monte, el lugar donde se ubica el horno de barro, la plantación de cañas, el exterior de una casa y el ojo de agua donde Cándida lava la ropa. Esa cantidad mínima de locaciones parece acentuar tanto el clima agobiante del lugar como aquel otro, el que sufre la pareja por la incertidumbre y tristeza que les genera la ausencia de un amor entrañable. Algo parecido ocurre con la economía de movimientos que manifiesta la pareja. Hay cierto inmovilismo físico y también en el ámbito de las conversaciones. Nada parece arrancar a Cándida y Ramón del desasosiego que genera la separación prolongada. 

A lo largo de toda la película los diálogos están desarticulados respecto de las imágenes de aquellos que participan en ellos. Las conversaciones que tiene Ramón y Cándida entre sí tanto como las que tienen ambos con otros personajes se presentan como diálogos en ausencia. Así, Cándida permanece sentada al lado del horno de barro y se escucha su diálogo con el cartero que no aparece en escena y lo mismo ocurre con su conversación con el hijo mientras lava la ropa en el ojo de agua. Igual pasa con con Ramón y el hombre que atiende a la perra, o la charla que tiene con su hijo. Para los casos de la mujer y del hombre, en los diálogos que tienen con otros personajes, los interlocutores no aparecen en pantalla. Este recurso técnico: diálogo que no sucede en la imagen y ausencia de los interlocutores en la escenas, parece vincularse con algo que viven Cándida y Ramón. Dicho de otro modo, la utilización del recurso está al servicio del quiebre del tiempo que viven y sufren los protagonistas. El matrimonio ha perdido la continuidad de lo temporal. Una marcha y la ausencia que genera es lo que se interpone en la progresión del tiempo. La vida del matrimonio ha quedado paralizada en el tiempo de la partida del aquel otro protagonista fundamental que permea toda la película pero nunca aparece en escena.

¿Acaso la ausencia en la pantalla de los personajes que conversan con la pareja tiene que ver con la información que ellos ofrecen?¿Esas ausencias en las escenas pueden entenderse como las negaciones que asumen Cándida y Ramón tanto de la partida del aquel que están esperando como de las noticias desagradables que tanto el cartero y el hombre que cura la perra les brindan sobre el personaje en cuestión? ¿es posible que los diálogos por ausencia operen como actos que hacen inexistentes los hechos que en ellos se relatan?

¿Y qué con la lluvia? Quizás esa tan anhelada lluvia que nunca llega esté también  relacionada con esa fractura temporal que viven los ancianos.

Link para ver online:

https://play.cine.ar/INCAA/produccion/601

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