RINCÓN CINÉFILO: Denzel Washington, homenajeado con el °47 AFI Lifetime Achievement Award. Por MAXIMILIANO CURCIO

Mandatory Credit: Photo by Rob Latour/Shutterstock – Denzel Washington AFI Honors, Show, Dolby Theatre, Los Angeles, USA – 06 Jun 2019

DENZEL WASHINGTON: EL TALENTO INCONMENSURABLE

Hay actores que marcan una época, que definen un estilo, que su sola presencia en pantalla es garantía de éxito, seguridad, prestancia y calidad. Esas y otras virtudes engloba Denzel Washington, quien se ha destacado en cine, teatro y televisión a lo largo de una carrera prolongada, destacada y prolífica.

Desde su joven debut en “Wilma” (1977), Washington supo elegir cuidadosamente sus proyectos, pudiendo disfrutar hoy en día de un reconocimiento unánime. Componiendo personajes que constan de una gran profundidad y complejidad, este talentoso actor dota de una variedad de matices psicológicos en su personificación para transmitir una credibilidad destacable. Con memorables pasajes para disfrutar a lo largo de cada film -enriquecido con textos notables y una gran cualidad para la improvisación-, Washington nos permite palpar la imperfecta naturaleza humana de cada personaje que compone.

Es innegable que un protagónico en sus manos resulta un gran factor que contribuye al éxito del film; pocos discutirán que estamos hablando del mejor intérprete de su generación. Su rol interpretando a Steve Baiko en “Cry Freedom” (1987) fue, sencillamente inolvidable. No menos recordado que su papel en “Gloria” (1989), film basado en un hecho real que le valiera su primera estatuilla Oscar. A lo largo de la década del ’90, el actor encadenó una serie de films sumamente interesantes: “El Informe Pelícano” (1993), “El Diablo Viste de Azul” (1995), “Valor Bajo Fuego” (1996), “Marea Roja” (1995), “Contra el Enemigo” (1998) y “El Coleccionista de Huesos” (1999), compartiendo cartel con los mejores intérpretes de su generación.

En “Huracán” (1999) compone la vida del boxeador Rubin Carter y el enorme intérprete nos entrega otra muestra de un talento intacto merced a una transformación camaleónica. Gracias a la magnífica “Día de Entrenamiento” (2001), consigue su segundo Premio Oscar rompiendo una vez más los inconcebibles prejuicios raciales. Convertido en un ícono cultural, el inolvidable villano (Alonzo Harris, un policía corrupto) nos mostraba una faceta desconocida de Denzel, acostumbrado a papeles heroicos y paternales. Repetiría roles de malvado con enorme solvencia en dos películas notables:  un líder mafioso en “Gánster Americano” (2005) y un peligroso terrorista en “Safe House” (2012).

Washington realizó su debut como director en el año 2002 con el excelente film “La historia de Antwone Fisher”, cumpliendo una postergada meta profesional y llevando a la pantalla una historia real de connotaciones sociales y comprometidas con su causa racial. De forma similar y casi como rasgo autoral, abordaría otra historia real e inspiradora, acerca de la superación individual para llevar a la pantalla: “The Great Debaters” (2007), otra cabal muestra de su talento detrás de las cámaras.

Con “Fences”, estrenada en 2016 sobre la obra teatral de August Wilson, que Washington representara en las tablas, el gran intérprete afroamericano se hace cargo de su tercer largometraje al mando de la dirección y adapta una célebre obra teatral, cuyo hito de llevar a la gran pantalla tiene mucho de triunfo personal. Denzel, mantiene intacta su imponente presencia en pantalla y sabe cómo dotar de sutilezas al personaje que compone, inclusive cuando le ha tocado la difícil labor de dirigirse a sí mismo.  Gracias a su sensibilidad, ha sabido ejercer labores de director de actores captando de manera conmovedora el sufrimiento, la postergación, la tenacidad y la lucha silenciosa de las clases más desfavorecidas.

Además, el éxito teatral conseguido en Broadway con las obras de destacadísimos dramaturgos “The Iceman Cometh”, “Raisin in the Sun”, “Julius Caesar”, “The Tragedy of Richard III”, “Checkmates”, “A Soldier’s Play” (también interpretada en cine, en 1984) y “Coriolanus”, convirtieron a Denzel Washington en uno de los pocos actores de la historia en ganar los tres premios máximos que una actor puede aspirar: Tony Award, Golden Globe y Oscar.

La versatilidad de este monumental protagonista lo ha llevado a explorar roles tan diversos como el formato televisivo (“St. Elsewhere”, 1981-1987), la comedia shakesperiana (“Mucho Ruido y Pocas Nueces”, 1993), el remake de un western clásico (“Los Siete Magníficos”, 2015) y el drama judicial (“Roman J. Esq”, 2017). Aun en su madurez y redescubriéndose como un inmejorable héroe de acción en films como “Hombre en Llamas” (2002), “Deja Vú” (2006), “The Taking of Pelham 1 2 3” (2009) y “El Justiciero” (2014), Washington ha sabido intercalar sus proyectos con el drama intimista lejos del mainstrem.

Afecto a los films de pertenencia y compromiso social, demuestran su valía largometrajes esenciales como “Poder Absoluto” (¡986, “Philadelphia (1993), “Duelo de Titanes” (2000), “John Q” (2001) y “El Vuelo” (2012). Son destacables sus numerosas colaboraciones con Spike Lee, de las cuales se recuerdan: “Más y Mejores Blues” (1990), “Malcolm X” (1992), “El Juego Sagrado” (1998) y “Plan Oculto” (2006).

Gracias a un talento imán, sus inolvidables interpretaciones son el compendio de una presencia magnética en pantalla, que se ha mantenido en el más alto nivel de calidad actoral por las últimas cuatro décadas, convirtiéndolo en el mejor actor de su generación y uno de los más queridos y premiados de todos los tiempos. Denzel Washington es realeza cinematográfica.

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