EL GRAN ACTO: “Khalo Photi” (Nepal, 2015), de Min Bahadur Bham. Por CELESTE NUÑEZ

Esta es una película dirigida por Min Bahadur Bham del 2015. Cuenta la historia de un pequeño pueblo al norte de Nepal, en medio de una tregua frente a la guerra civil. Dos chicos son los protagonistas de este film: Prakash y Kiran. Ambos de distintas castas sociales, pero inseparables amigos. Buscan, a como de lugar, la gallina que Pakrash había adoptado como mascota, para luego vender sus huevos y así tener dinero para las entradas a la película que exhibirá en el pueblo.

El drama comienza cuando su padre -debido a las precarias condiciones en las que viven- decide vender la gallina y así tener algo de dinero. Prakash y Kiran, entonces, emprenderán un camino para conseguirlo. Pero este camino está lleno de dificultades: el nuevo dueño de la gallina y la disputa por el dinero en medio de una tregua complejizan la situación. Además, se suma la ausencia de la hermana de Prakash, quién se ha unido a las fuerzas de la revolución.

El film es realizado en parajes realmente bellos. En apenas un minuto podemos admirar un pedacito del Himalaya. La fotografía desarrollada en planos americanos y contrapicados caracteriza la narrativa. Los colores tierra y verde nos hablan de un Nepal de cuento. Dos amigos en medio de una guerra retratada en la simpleza de sus escenas, imprimen en su devenir la cotidianeidad y sus costumbres. En ocasiones, los escenarios son similares a escenografías teatrales, resaltando la intención de contar un cuento, tal vez. La cinta es acompañada por sonoridades nepaleses, generando sin duda alguna, una película particular y conmovedora.

Esta ópera prima de Min Bahadur Bham, fue filmada en un lugar pequeño y lejano de Nepal, la ambientación es propia del lugar y son los mismos habitantes del pueblo quienes realizan labores de extras. Por lo tanto, el dramatismo no es exacerbado; es una ventana a una realidad lejana del mundo. Decisiones como incluir las costumbres y respetar su desarrollo no actuado construyen una cinta capaz de situar al espectador en un contexto autóctono, involucrando su sentir en la narrativa y espacialidad de la toma, influyendo notablemente en nuestra experiencia cinematográfica.

Como ya es un hábito, proponemos una escena. En esta ocasión, Kalo Photi (gallina negra) cuenta con unos recursos muy bien empleados, como el plano secuencia y la cámara lenta. Específicamente visualizado en los dos sueños de Prakash.

En el primer sueño -ubicado en el minuto 02: 22:50´´- Prakash es capturado en un plano americano. En la profundidad, observamos un desfile de monjes vestidos de blanco al son de las campanadas. El niño se une a ellos continuando la caravana. La luz entra exquisitamente por el callejón. Descansa en las desgastadas paredes, de un distintivo teñido blanco marfil, debido al color anaranjado de la tierra de Nepal. Todo ello contrasta con las largas vestimentas que intentan ser blancas, bajo lo amarillo del sol. Y en un tentativa de ensoñación, lo sacro se hace presente en estos hipnóticos segundos, recordándonos que tan sensible somos frente al rito.

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