COLUMNA LITERARIA: ‘El rey Arturo’, de María Moreno. Por JESICA SABRINA CANTO

Bucear en la decadencia


“Arturo Alvarez nació en 1921 en un departamento de la calle Esmeralda. Fue rico, escribió libros, dirigió una editorial, coleccionó obras de arte y heredó campos… Y, según las versiones, lo perdió todo: se lo birlaron o lo despilfarró. Es personaje en Invitados en el paraíso de Manuel Mujica Lainez y aparece brevemente en El común olvido de Sylvia Molloy y en Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal. Cuando publicó Sven, una autobiografía oblicua, levantó exclamaciones jubilosas de Silvina Ocampo y Juan José Hernández. Pero con el tiempo, su figura cayó en el olvido. María Moreno, que lo visitó en el Hogar Martín Rodríguez de Ituzaingó, le hace justicia al último dandy de la época de oro de Buenos Aires”


De esta manera inicia la crónica El rey Arturo, de María Moreno, publicada en el 2002, en la cual la autora narra una entrevista con este personaje icónico de la cultura de clase alta de la Argentina, en una época que ya quedó atrás.

En este texto se da la intervención constante de explicación sobre el personaje del que se escribe. La entrevistadora sabe más que él, por la pérdida de memoria de la edad. Aparece en estas líneas el ir a buscar al entrevistado a un lugar ignoto, como la marcación de una posición diferenciada, que se refuerza con la construcción de la idea del cronista pícaro. La narración se plantea desde la decadencia, la pérdida, lo que se es y se tiene en contraposición a lo que se fue y se tuvo. Se narra desde un “yo partícipe”, con incrustaciones de anécdotas. María Moreno establece una mirada capaz de leer en una clase alta en decadencia un relato cultural. Se deduce la idea de hacer una antropología de las clases acomodadas, sin formar parte ni pensarla como otro a demostrar, sino desde el borde, contemplando con la inteligencia del armado del personaje en el momento de la vejez donde lo perdió todo.

Hay un capital cultural que no se exhibe en primer lugar, sino que se va narrando un
recorrido por los espacios. Utilizando el chisme como relato en el que es imposible separar la producción de la distribución y algo que se reformula permanentemente, se conforma un retrato coral: él más todos los otros personajes secundarios que son la elite cultural de los años cuarenta en Argentina. La autora construye la figura del dandy en relación con el derroche, característica de esa clase social en esa época. Muestra la peculiaridad latinoamericana que tiene que ver con el híbrido. Plantea el pensamiento de que todo arte es un gran juego, el arte como aquello que interviene la vida cotidiana.

Datos de la crónica: El rey Arturo, de María Moreno (2012, suplemento Radar,
Página 12, del 20/10/2002, disponible en https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-432-2002-10-20.html).

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