ENSAYOS ÓPTICOS: ‘La persistencia de la memoria’ (Los relojes derretidos), de Salvador Dalí. Por CARLOS AVALLE

Salvador Dalí  – óleo sobre tela-  24×33 cm.

El paso del tiempo, como un dulce ácido corrosivo, nos muta, nos transforma, nos hace desaparecer de nuestro formato habitual para siempre. El tiempo convertido en mágico telón, nos sorprende al abrirse ante nuestros ojos con escenas de realismos incomprensibles.

Que otro objeto más que un reloj nos concreta este irremediable destino de pasajeros con fecha de vencimiento?

A pesar de entregarnos remotas imágenes de mar o de cielo, de restos de un árbol, o de montañas lejanas, el autor de esta pintura no deja de marcarnos con su humanizada representación de relojes amorfos, el laxo transcurrir de la vida.

Quizás haya logrado con este planteo de luces oníricas, de moscas y hormigas, de colores saturados y brillantes, distraernos momentáneamente de su oculto deseo.

Salvador Dalí pintó este pequeño lienzo en el año 1931. Como buen surrealista que fue, tal vez ni siquiera haya comprendido o querido entender el mensaje subliminal de esta obra.

Algunas pinturas encierran sus propios misterios. Develarlos totalmente sería un acto de injusticia que no pretendo ni puedo descifrar. Como todo mago, nos deja para siempre una pequeña muestra de su arte llena de verdades inciertas.

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