COLUMNA LITERARIA: “El limonero real”, de Juan José Saer. Por JESICA SABRINA CANTO

Tensión constante en el estancamiento aparente

‘El limonero real’ es una novela de Juan José Saer (Argentina, 1937- Francia, 2005), publicada en su primera edición en 1974. Esta historia transcurre en un solo día, el último del año en un poblado humilde del interior del país. Tiene como protagonista a un hombre adulto que asiste desde la mañana a la casa de unos familiares con motivo de la celebración del fin de año. Asiste solo ya que su mujer se niega a salir de su casa, en un terreno al otro lado del río, diciendo guardar luto por la muerte de su hijo, la cual ha ocurrido bastante tiempo atrás. Marido y mujer muestran dos aspectos de un mismo dolor simultáneamente. La vida transita inerte para ellos, con su sentido deformado.

Una novela de doscientas ochenta y seis páginas, en la que sólo transcurre un día. Saer construye su historia por medio de la repetición imperfecta y el adentrarse en la mente del protagonista que bucea dentro de sí mismo. Hay una escritura quieta, un estancamiento aparente, no hay un misterio a develar sino que la historia ya estaba, pero en esa descripción minuciosa y repetitiva el autor construye una tensión constante. Un elemento que se destaca es la presencia repetitiva de árboles, como seres vivos, pero que se mantienen estáticos, son equivalentes al modo que cuenta la historia. Hay una permanencia del dolor, lo erótico, pero desencantado. No encontramos, para nada, en estas páginas la idea romántica de estos dos tópicos, por el contrario, están narrados con crudeza como si el autor quisiera generar rechazo.

Dejando totalmente de lado lo ficcional clásico y pasando a intentar registrar esos temas en el vivir de la gente real. Saer nos muestra, en este libro, un mundo cerrado, un habla y contexto particular. Nos presenta un narrador omnisciente que entra en las especulaciones del protagonista, se construye el saber y el no saber en esa dicotomía. La frase “amanece y ya está con los ojos abiertos”, al inicio del texto, abre la trama, indicando que algo pasó antes. Se da una sumatoria de eventos cotidianos que arman un clima específico y desnuda a los personajes secundarios. Se muestran hechos concretos (ir a comprar, cocinar, almorzar), pero eso es solo la fachada para inmiscuirse en esta familia y en esa mirada que parece extrañada del protagonista.

El árbol del limonero, que se hace mención en determinado momento del relato, representa la génesis, lo que es estable, la vida que sigue.

Datos del libro: El limonero real, de Juan José Saer (1974, Editorial Planeta, Barcelona, Género: novela, Págs. 286).

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