RESEÑA LITERARIA: “La bestia de La Matanza”, de MÓNICA CENA.

Un policial argentino

Novela policial

Ed. Tahiel. 2018

ACERCA DE LA OBRA

Una serie de cadáveres salvajemente destrozados aparecen en una tranquila ciudad de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Un animal suelto o un asesino serial son las hipótesis de trabajo del Comisario Machuca. Pero, para resolver el misterio, deberá lidiar con la corrupción, el engaño y un pacto de silencio, antes de que el caos generado termine destruyendo a la comunidad.

Con La bestia de La Matanza, Mónica Cena se mete en un género muy difundido, pero a la vez delicado, ya que, cualquier dato erróneo quitaría toda verosimilitud. Y si eso ocurriera, el lector aficionado a la literatura negra se sentiría decepcionado. Sin embargo, la autora ha sabido cubrir esas zonas críticas con arte literario y con una profunda investigación documentada.

Cada uno de los cuarenta y tres capítulos, es una invitación al lector a que forme parte de la acción. Le permitirá hacer sus conjeturas, recolectar pistas, vivir a la par de los personajes en las distintas historias que se enredan con la trama principal.

Ambientada en los tiempos que corren, La bestia de La Matanza es, por un lado, una novela policial apasionante. Por el otro, es la descripción de una sociedad compleja, con sus claros y sus sombras, con la tragedia y el humor, con lo legal y el crimen. Y una llamada de atención a los habitantes de un pueblo que alberga un monstruo, que pulsa por salir de las entrañas profundas de la sociedad

“Paso muchas horas sin dormir tratando de hacer mi trabajo lo mejor posible. No me importan el calor ni los cortes de luz ni el ventilador que anda a las patadas —o la estufa, en invierno—, porque sé que allá afuera convivimos con la bestia. Y, aunque me supere el cansancio, yo no puedo mirar para otro lado.

“Cuando aparezca la bestia, puede ser el comienzo o el final de la historia. Lo único que puedo hacer es estar prevenido.”

(Prólogo del capítulo I)

—¿Cómo sabe que ahora el asesino no vendrá por usted, padre?

No lo sé. De hecho, creo que yo podría ser el próximo.”

(Cap. 15)

Un gruñido gutural le puso la piel de gallina. Y otro movimiento, esta vez desde su izquierda, lo hizo salir de su escondite.”

(Cap. 31)

Y en el centro de la habitación, algo gigantesco. Una escultura. Ante el haz de la linterna, Benito notó que había sido hecha con distintos metales. De sólo mirarla, se le puso la piel de gallina.”

(Cap.42)

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