EL GRAN ACTO: “Nostalgia”, de Andrei Tarkovsky. Por CELESTE NUÑEZ

“Así que quemo aquello que le impedía volver”. 00:17:51

Las películas de Andrei Tarkovsky están llenas de simbolismos como es el caso de su obra maestra “Nostalgia”, película soviético-italiana de 1983. Sin duda alguna que este film refleja momentos de su vida, no por nada el protagonista se llama Andrei y la imagen de una mujer está presente a lo largo de todo el film. De hecho, durante el propósito del viaje emprendido (descubrir detalles de un difunto compositor ruso) es cuando comienza la película, allí donde los protagonistas se detienen en la iglesia de la Madonna del Parto, dando importancia a esta imagen y a la veneración de mujeres que la visitan. De esta manera se interpreta la importancia de aquellas mujeres referenciadas, dedicando el director la película a su madre.

Analizar o siquiera comentar un film de este gran director es una tarea compleja; sus piezas audiovisuales son profundas, tanto en diálogos, como en imágenes y sonidos. De blanco y negro nos presenta hermosamente y como ensoñaciones la añoranza, suceso irremediable de lo que no podemos volver a vivenciar. Si el sentido trata sobre lo imposible, condenados estamos todos. Sin embargo existe la poesía, la música, los rezos y los santos, que hacen más llevadera la existencia.

La película cuenta el fin de un viaje que comienza en Moscú del escritor Andrei acompañado por su intérprete Eugenia, quién guarda sentimientos amorosos no correspondidos por Andrei, quienes luego en una melancólica Italia conocen a Doménico, un loco poeta simbiosis ya conocida  en el mundo de las letras.

La búsqueda de la felicidad es una determinante desde el inicio de la cinta: cada uno de los protagonistas lo desea pero han fracasado en el intento, por lo tanto sienten nostalgia no solo de lo pasado, si no de aquello que nunca sucedió. La intérprete desea el amor y su búsqueda radica en sus intentos fallidos: Andrei desea un pasado que no comprendió, y Doménico es la verdad.

Los diálogos están totalmente en relación a las escenas y escenarios, por otra parte los objetos y el tiempo en que son dispuestos están finamente tratados en el momento indicado, otorgando sentido a sus apariciones. El símbolo de la santidad y la relación histórico religioso con la femineidad es hermosamente plasmada, especialmente en la toma en que aves salen volando del vientre de la virgen. Los planos secuencia son delicadamente trabajados, otorgando una narrativa continúa y compartiendo en ciertos momentos la desolación que sienten los personajes.

Referirse particularmente a la estética de la película es considerar el mundo onírico de Tarkovsky. Por una parte tenemos los símbolos y por otro lado el paisaje que cuenta otra historia implícita en el relato y que es el espectador quién le da sentido. De esta forma nos vuelve partícipes, otorgando la posibilidad de generar una propia lectura en esos instantes que apelan profundamente al sentir individual de quién las observe. Por medio de la imagen nos involucra en sus historias y apela a nuestras sensibilidades, el tratamiento del color, los planos, la fotografía y el sonido son una característica del cine de Tarkovsky. No se puede omitir que ciertos pasajes del film recuerdan a otro grande del cine, Ingmar Bergman, ya sea por el cuidado del tiempo en los escenarios o manejo de personajes y sus movimientos. Como ejemplo, proponemos a la escena en primer plano de la mujer de Andrei y Eugenia, la cual nos recuerda al film “Persona” de Bergman, delatando la intención de dualidad entre ambas mujeres.

El desplazamiento de los actores en escena  también es una determinante de las películas de Tarkovsky, porque pasan a contener la característica de objetos simbólicos, aportando un ingrediente acerca de las conductas humanas en la sociedad.

Como ya es sabido, debemos quedarnos con una escena, tarea un tanto difícil porque la película completa cuenta con muchos momentos propicios para esta elección, sin embargo creo que hay una escena fundamental. La más significativa, sin lugar a dudas para el argumento del film, resulta el discurso de Doménico sobre el caballo, lugar donde declama las verdades de una sociedad corrompida por el poder, la falta de espiritualidad y todos los ciudadanos a su alrededor contemplan en posiciones estáticas como simulando estatuas en donde las palabras solo retumban sin hacer mella en sus corazones. Cuánta realidad, cuánta verdad en esa imagen. Además, otorga el lugar más sensible a quién realmente posee dicha sabiduría: la naturaleza representada en el perro. El sonido también es un factor que da un total significado; la Novena sinfonía de Beethoven (Himno de la Alegría) que suena fallidamente,  disonante y sarcástica se aprecia totalmente propicia para la quema a lo bonzo de Doménico. Ya desde el comienzo se nos venía anunciando al fuego como un elemento fundamental, más aún en el término de la película y la petición llevada a cabo -al parecer simple, pero con un alto contenido espiritual-, la vela que cruza el receptáculo vacío nos permite observar la luz que ilumina y persiste hasta la total redención.

‘Nostalgia’ es una película que no deja indiferente al espectador que busca algo más allá de una distracción. Es una retrospectiva hacia nosotros y la tan bastardeada sociedad, un cuestionarse los sentimientos y preguntarnos verdaderamente si acaso no habitamos constantemente los anhelos de la memoria frente a un futuro incierto y desesperanzado.

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