CULTURAS TRANSMEDIA: Interacciones digitales en los recitales. Por JIMENA A. COLTRINARI

Imágenes: Fito Páez, Club Gimnasia y Esgrima, La Plata (2018) / Duff McKagan, Estadio River Plate (2016)

Los públicos como productores de contenidos simbólicos

En un contexto donde la cultura digital ha calado hondo en la sociedad contemporánea, resulta atractivo emprender un análisis de las distintas apropiaciones y modos de vincularse, posibilitados a partir de la evolución permanente de dispositivos tecnológicos, redes sociales y multiplataformas digitales, observados en los espectáculos musicales.

Hasta hace poco más de dos décadas, no se podía ingresar a los estadios, teatros y otros recintos con cámaras fotográficas y/o filmadoras; quedaba expresamente prohibido en las entradas. Sólo los más osados se las ingeniaban para intentar pasar los controles del ingreso con los dispositivos camuflados entre sus ropas o mochilas.

Para la gran mayoría,  la única manera de obtener registros de imágenes, sonidos y videos de los recitales era grabar, mediante el uso de radiograbadores y videocaseteras –aparatos muy preciados en las décadas del ‘80 y ‘90, por las “bondades” que exhibían-, los contenidos que circulaban en programas televisivos y/o radiofónicos. Las revistas sobre música y las ediciones especiales eran consideradas material de culto, tanto por la información como por las exclusivas imágenes publicadas.

Entonces, ante la imposibilidad de tomar registros propios, se vivenciaba a pleno el momento presente con los artistas y los pares del público, destacándose el contacto visual, los gestos de fraternidad y la libertad de movimientos. Los encendedores en alto, como signo de comunión y lealtad, acompañaban las baladas más emotivas, convirtiéndose en un sello distintivo de los recitales de aquellos años.

Los sentidos eran los principales “capturadores” de instantes que quedaban plasmados en relatos y anécdotas que se compartían, en innumerables oportunidades y con distintos matices, con amigos, familiares y conocidos. A partir de diversas percepciones y bagajes socio-culturales, cada asistente elaboraba sus propias crónicas de los espectáculos, articulándolas con reportes producidos por otros asistentes y medios de comunicación. Los medios, como se señala en líneas anteriores, tenían el privilegio de ostentar y reproducir los contenidos audiovisuales, sonoros y gráficos registrados durante los recitales.

Hoy, siguiendo a Carlos Scolari (2008),  los “procesos de hipermediación”, entendidos como una “trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones que la tecnología digital, al reducirtodas las textualidades a una masa de bits, permite articular dentro del sistema mediático”, atraviesan la vida de muchas personas, quienes han modificado hábitos e incorporado saberes y herramientas para moverse en entornos digitales donde se configuran representaciones y modos de ser y estar, tanto en el mundo online como en el offline.

Los recitales se constituyen como espectáculos de excelencia para abordar los usos y apropiaciones desplegados por muchos asistentes que, asumiendo roles de productores de contenidos simbólicos, toman fotografías,   escriben textos y graban videos y audios, para almacenar y/o compartir, algunos al instante de haberlos creado, a través de distintas plataformas online. Es sorprendente ver que algunos usuarios permanecen casi todo el tiempo tomando registros con enfoques y encuadres dignos de admirar, más aún si se tiene en cuenta que muchas de las interacciones se aprecian en sectores generales o campos/campos vip donde, por la cantidad de gente agrupada en los mismos, resulta más dificultoso ponerlas en práctica.

Entonces, cada vez más usuarios chequean, editan y suben sus contenidos a distintas redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, entre otras, durante los recitales. Algunos realizan transmisiones en vivo que marcan tendencias en los grupos de seguidores. En términos de John B. Thompson (1998), los usuarios se apropian de un mensaje tomando su contenido significativo y haciéndolo propio. “Asimilar el mensaje e incorporarlo a la propia vida” es lo que hoy se da naturalmente.

De lo indicado anteriormente, se desprende que las pantallas son protagonistas en los recitales: todas las interacciones mencionadas se realizan mediante ellas. Hasta han reemplazado a los míticos encendedores, aunque para muchos nostálgicos no existe parangón en cuanto a lo emotivo, por considerar que las pantallas no generan esa magia especial que lograban las llamitas de miles de encendedores juntos, moviéndose al ritmo de la música. La dicotomía planteada merecería un debate al margen del presente texto.

A través de dinámicas de retroalimentación, los públicos participan más activamente en los medios de comunicación tradicionales, alternando roles de consumidores y productores de contenidos que configuran espacios donde muchos se identifican y reconocen. Es habitual encontrar propuestas de interactividad en distintas programaciones, especialmente mediante las redes sociales. Además, cuando los medios no tienen coberturas propias, toman las producciones de los usuarios para enriquecer o crear notas periodísticas.

Considerando que los públicos de espectáculos musicales desarrollan narrativas multimediales que reflejan una pluralidad de voces y miradas de un mismo recital, se torna necesario buscar sinergias para construir, con responsabilidad y sentido crítico, una red de aportes basados en códigos culturales y valores compartidos que tengan como característica en común la calidad integral de las expresiones.

Queda abierta la propuesta de seguir explorando experiencias virtuales de interactividad generadas en los recitales y en otros espectáculos, poniendo el acento en los contenidos creados y compartidos en distintos escenarios comunicacionales.

Bibliografía consultada:

-Amado Suárez, Adriana (2014).Prensa y Comunicación: gestión de relaciones informativas responsables, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

-Cabrera, Daniel (2004). “La matriz imaginaria de las nuevas tecnologías”Comunicación y Sociedad. Vol XVII. Núm.1.

-Scolari, Carlos. (2008). De los nuevos medios a las hipermediaciones. Hipermediaciones. Elementos para una Teoría de la Comunicación Digital Interactiva, Barcelona, España.

-Thompson, John B. (1998). Los media y la modernidad. Una teoría de los medios de comunicación, Barcelona, España.

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