MIRADAS SECUENCIALES: “Noviembre”, de Achero Mañas. Por RO INIES

Interpretando la propia realidad

En formato de falso documental, con testimonios en un presente futurista e indeterminado, arranca Noviembre, narrado por sus propios protagonistas en la vejez. Esta es la crónica de un grupo de teatro autogestionado, experimental y vanguardista que surge en Madrid a fines de los años noventa. Es una historia que representa y aglutina muchos de los ideales colectivos de actores que buscan situarse fuera de la norma establecida.

Yuta (Héctor Alterio), un profesor de la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid) es desafiado por un joven desenfadado recién llegado de un pueblo de Lorca, Alfredo (Óscar Jaenada), que irrumpe en Madrid con todo su desparpajo para crear un grupo independiente de teatro sin fines de lucro. Luego de un tiempo en la escuela y mediante el impulso y magnetismo de Alfredo, se crea el grupo Noviembre. Llegar a los públicos más variopintos actuando en las calles de Madrid es el objetivo final para interpelar a la gente y hacerla reflexionar. Ya sea en el metro, en la Puerta del Sol o en la plaza de un museo, estos jóvenes mediante una estética camaleónica, provocan constantemente a su espectador transeúnte.

Noviembre es un manifiesto contundente sobre lo que significa reivindicar los principios del artista en toda su pureza, el no venderse por una oferta de trabajo y formar parte del sistema, sino conservar aquello que los hace únicos y auténticos. Mediante la creación de diferentes climas, Lucía (Ingrid Rubio), Daniel (Juan Díaz), Helena (Núria Gago), Pedro (Juanma Rodriguez), Juan (Javier Ríos) y Alicia (Adriana Dominguez), junto a Alfredo, se embarcan en la imperiosa y compleja tarea de vivir de su arte sin cobrar por ello. Su discurso es el mismo de muchos otros que no se animan a ir más allá, pero que los admiran y, desde las sombras, intentan ayudarlos.

En varias ocasiones son detenidos, ya que se generan situaciones fruto de la improvisación, consideradas conflictivas para la Guardia Civil. Pero el grupo con cada golpe se fortalece.

“Los olvidados”, es probablemente una de sus piezas más logradas, representando vagabundos, gitanos, mendigos. Noviembre expone frente a la mirada de la sociedad realidades que la gente no quiere ver y lo denomina teatro documental. “Atentado” se convierte en el principio del fin como grupo.

Lucía y Alfredo, al formar una familia, indefectiblemente, cambian, ya que sus prioridades son otras. Allí se produce una amenaza de ruptura del grupo, que procura mantenerse aún sabiendo su inevitable final. Venderse a un productor de teatro para participar en un festival, es un arma de doble filo: una oportunidad y una traición a sus propios principios como colectivo artístico.

Al enfermar el hermano de Alfredo y volver a sus orígenes, el actor recuerda aquella motivación que lo impulsó en un principio a derribar barreras. Y nuevamente se embarca en una arriesgada aventura, para la cual necesita de sus compañeros. Luego de discusiones al respecto, algunos participan de la apuesta y otros no. La realidad se encarga de darnos una lección. Siempre.

Achero Mañas, director multipremiado por “El bola” (2000), construye una obra sólida en su discurso y potente en su puesta estilística. “El arte es un arma cargada de futuro”.

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