…Y MODERNO: “Una Segunda Oportunidad”, de Susanne Bier. Por HÉCTOR SANTIAGO

La muerte repentina e inexplicable de un hijo de meses sumada a una reacción irracional e incontrolable de la madre provocan en el marido y padre una respuesta reñida con sus propios valores y su identidad laboral. Andreas, protagonista de Una Segunda Oportunidad, al que en un  principio el infortunio lo priva de un mundo casi idílico: el bebé de meses, una bella esposa y madre dedicada, una casa a las afueras de la ciudad enmarcada en una geografía de ensueño, desata una cadena de acontecimientos que lo hacen mudar de un momento a otro del ámbito de la legalidad al del delito. 

Con una muy lograda progresión dramática Bier teje una densa telaraña de suspenso, con personajes que a lo largo de la película van dejando pequeñas señales de aspectos oscuros e insondables de su personalidad. Desde un principio la armonía hogareña queda atravesada por pequeños brotes de iracundia en Anna. En esa mismo sentido, en plena noche la madre tranquiliza a su bebé con un paseo por una extensa y solitaria calle. El encuadre de la escena, con Anna en primer plano conduciendo el cochecito del niño y la calle extensa e intransitada resulta perturbador. En su rol de policía Andreas exhibe una fuerte tendencia a la acción violenta y la trasgresión de los códigos profesionales establecidos. 

En contrapunto a la bucólica ambientación de la vida de Anna, Andreas y Alexander, la directora coloca una pareja de yonquis: Sena y Tristán, instalados en un departamento de un edificio tipo pajar, con un hijo de meses abandonado a extremos nauseabundos. Tristán es un maltratador de mujeres y principal responsable de las condiciones de vida a las que está sometido Sofus, el hijo de ambos. 

Bier convierte la geografía que rodea la casa de Andreas y Anna en una protagonista más de la película. El bosque, el viento que lo sacude, el mar, junto con las penumbras de la noche o los amaneceres reflejados en las aguas acompañan y enfatizan estados de ánimo y atmósferas . Una marea serena acompaña los primeros tramos del desarrollo. Se agita, acompaña o advierte los momentos más dramáticos y desafortunados que viven o vivirán  los protagonistas.

Mientras tanto, Tristán y Sena viven en un espacio estrecho, desordenado, una especie de infierno urbano . Colchones en el piso y mantas inmundas sobre el piso del baño donde colocan al hijo arropado en sus orines y heces. El caos, la suciedad, el abandono y la ausencia de alternativas para salir de ese universo opresivo constituyen la geografía cotidiana  de la pareja y el bebé. 

Abundantes primeros planos, travellings y tomas cenitales nos hacen sentir muy cercanos a cada una de las vicicitudes que transitan unos y otros. Una cámara virtuosa que en su generosidad visual nos ahorra diálogos, explicaciones o densos soliloquios. Un guión que ofrece a nuestra mirada una sucesión de acontecimientos perfectamente encadenados, dando cuenta de desigualdades sociales, contradicciones morales, complejidades psicológicas e incluso de las maneras que ostentan personas muy cercanas a los protagonistas para perderse en la viscocidad de las formas evitando así asumir y expresar el dolor.

La película nos interpele. Nos muestra que los monstruos no tienen preferencias de clase ni de habitat y mucho menos simpatía por algún tipo de persona en particular. Nos hace enfrentar una situación límite y tomar partido por una u otra alternativa. Nuestros propios valores entran en cuestión y son sometidos a un examen muy complejo. En un mundo donde no hay buenos buenos ni malos malos las decisiones de cada uno de los protagonistas parecen resquebrajar las callocidades donde anidan nuestras referencias morales. 

El thriller de Susanne Bier hace centro en problemas morales sin sustraerlos de la simiente social de la que surgen. Tampoco echa mano a un maniqueísmo ramplón para ofrecer respuestas tranquilizadores al posible desconcierto de los espectadores. Por el contrario, parece como si la directora se propusiera atrapar a los asistentes mucho más allá del término de la función.

Y como para muestra basta un botón baste con la devastadora escena donde en plena oscuridad un camión de transporte ilumina un coche de bebé abandonado en medio de la ruta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s