COLUMNA LITERARIA: “La Tigra”, de Patricia Severín. Por JESICA SABRINA CANTO

NARRAR LA DESESPERANZA

Lamentablemente, en Argentina, sufrimos crisis económicas de manera cíclica. Y en el interior del país, el campo suele ser uno de los sectores más afectados, que tiene la particularidad de estar a merced de la naturaleza: las variaciones del clima, inundaciones, sequías e incendios pueden quitarle a las personas que trabajan en este sector todo lo que poseen.

Este tipo de situaciones se ven plasmadas en la novela ‘La Tigra’ de Patricia Severín. Historias que surgen en la época menemista, como cuentos que intentan registrar la situación que se estaba viviendo. Luego, una amiga de la autora, le sugiere convertir esos textos cortos en una novela. Esta transformación de formato implicó que hubiera elementos (recuerdos y noticias de la radio) que fueron suprimidas, optando por usar solo lo modular. Este libro tiene dos puntales: por un lado la época de crisis económica, y, por el otro, dar vuelta la idea de oficios femeninos – oficios masculinos. Vemos que la protagonista es una mujer ocupando un lugar que siempre fue de hombres. Otros de los ejes que cruzan la novela son la amistad entre mujeres, la solidaridad, el amor y el vínculo padre-hija.

Patricia Severín quería plasmar la realidad de esa región que ella conoce y que es ignorada en las grandes ciudades. Se centró en construir personajes que fueran representativos por fuera de la mirada estereotipada. A medida que avanza la novela se abre la perspectiva más allá de la protagonista y aparecen otras historias. A la vez, vemos que el narrador está en consonancia con estos personajes en cuanto al lenguaje y modos que utiliza para contar la historia. Aparece la radio, y el periodista radial, como la voz del conjunto y figura nuclear, algo que a la autora le era importante representar.
En cuanto a la situación de crisis económica y la angustia que se palpa en los personajes, a la autora le resultó natural construir esa sensación porque era lo que se vivía y respiraba en esa época. Ella en ese entonces trabajaba como productora agropecuaria y percibía a diario esa atmósfera de opresión.

Sobre la relación padre-hija, vemos que hay una indagación a este respecto. La protagonista siente devoción por su padre muerto, idealizándolo. Se presenta como un vínculo no resuelto y se espera del hombre ya fallecido una solución mágica a las
dificultades que acontecen. Hay una revelación fuerte hacia el final de la novela entorno a esta figura idealizada que va a generar un cambio de perspectiva.

Por el lado del romance, aparece un muchacho joven que vive en la ciudad y que mantiene una relación casual con la protagonista, lo que resulta en un desahogo para ella. La autora quería incluir un personaje que tuviera otros aires, otra cabeza, otro pensamiento, que dé otra visión dentro del caos desesperante que sufre el personaje principal. “El Baby es como la bocanada de aire fresco que entra en la novela, pero que también es imposible. No es posible que ese vínculo vaya a ninguna parte, pero sí que se dé en un momento determinado para que toda la opresión que vive el personaje principal pueda alivianarse”, dice.

Patricia Severín tuvo mucho tiempo la novela guardada, con períodos intercalados de trabajo escribiendo varias versiones diferentes. Ella cree que el texto mismo tiene que decir cuando está terminado y cuando se puede publicar, que hay un tiempo interno que necesita la ficción. Le resulta interesante que se haya publicado por una editorial del interior que comprende la realidad de estos personajes. Fue el escritor correntino José Gabriel Seballos, que había leído la novela, quien la propuso en Moglia Ediciones.
La autora no tiene intenciones por el momento de escribir otra novela, sino que se inclina más por el relato y la poesía, ya habiendo publicado varios libros de estos géneros con anterioridad. Sin embargo, ella cree que cuando viene un tema que le obsesiona, es el mismo tema el que elige el modo en que tiene que ser escrito.

El libro ‘La Tigra’ incluye además un relato fotográfico, con el propósito de dar una imagen más acabada. El trabajo lo realizó Amancio Alem, quien se dedicaba a la realización de fotografías rurales en Corrientes y que lamentablemente falleció dos días después de haber terminado este encargo. “La imaginación vuela por lugares diferentes y se puede unir mejor en un solo punto”, dice la autora respecto al porqué de la inclusión de estas imágenes en el libro. Asimismo, el diseño de tapa fue realizado por el diagramador Albaro Dorigo, a quien la autora ya conocía, y le ayudó a plasmar un diseño que ella tenía pensado hacía mucho tiempo.

Agradezco a Patricia Severín por responder a mis preguntas, lo que hizo posible escribir este artículo.


Datos del libro: La Tigra, de Patricia Severín (2018, Moglia Ediciones, fotografías Amancio Alem, Género: novela realista, Págs. 170).

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