RINCÓN CINÉFILO: “Mi obra maestra”, de Gastón Duprat. Por MAXIMILIANO CURCIO

Resultado de imagen para MI OBRA MAESTRA

LA MORAL EN LA TRAMPA

“Mi Obra Maestra” puede catalogarse como una buddy movie vernácula donde vemos a Arturo, dueño de una galería de arte, dotado del atractivo necesario para negociar y aparentar según sea necesario y a Renzo, un pintor huraño, mujeriego y decadente. Puede decirse que sus trayectos profesionales se encuentran en caminos opuestos: mientras uno busca resucitar viejos laureles, el otro encontrará que allanarle el camino puede resultar una tarea imposible…o casi.

No es novedad para la dupla creativa Mariano Cohn (esta vez en las labores de producción) y Gastón Duprat esta tendencia a inmiscuirse en el mundo del arte. Un universo que ya habían transitado en el filme “El Artista” (2008), donde lo impiadoso y lo especulativo que caracteriza a cierto sector del mismo salía a la luz en clave de humor negro, para mostrar los entramados del negocio detrás de las obras de arte. De igual manera aquí, y con su habitual acidez, retratan el consumismo, el aire snob y la frivolidad que atraviesa el ambiente del arte contemporáneo, sin temor a disparar munición gruesa sobre críticos de arte prestigiosos o galeristas con pocos escrúpulos.

El filme pone el acento en un ámbito que a veces puede resultar codicioso y perseguir el éxito a toda costa, inclusive si de buscar la última gran estafa se trata. Sin embargo, el cálculo salvaje y desalmado se contrapone a la historia de amistad costumbrista que cuenta la película. Aunque aquí las dobles lecturas se hacen evidentes y brindan una reflexión subliminal: ¿hasta dónde llegaría cada uno? ¿a cambio de qué?

Guillermo Francella y Luis Brandoni, quienes coinciden por primera vez en cine (luego de compartir en tevé “El Hombre de mi Vida” y “Durmiendo con mi Jefe”), conforman una dupla deliciosa que se complementa a la perfección. Con el timing para intercalar pasajes dramáticos y cómicos según la historia requiera, entregan su prestancia y oficio en pantalla haciendo gala de una química notable.

Aún sin las genialidades de “El Ciudadano Ilustre”, con “Mi Obra Maestra” Gastón Dupratconcibe un filme efectivo y con marca registrada, el cual transita temáticas ya conocidas en su filmografía bajo una mirada fresca, satírica, irreverente y siempre vigente.

Puntaje: 7

Publicado originalmente por el autor en el sitio web SIN SUBTÍTULOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s