COLUMNA DE OPINIÓN – “Neurociencias y Creatividad: Música, Arte Audiovisual y Teatro”. Por Lic. Jorgelina Benavidez

La Lic. Jorgelina Benavidez es Directora Departamento de Terapias Basadas en las Artes de INECO, Fundación presidida por el Dr. Facundo Manes. Creada en nuestro país en 2008 con un espíritu de liderazgo para el desarrollo de las neurociencias a nivel mundial, la Fundación INECO apoya programas de investigación destinados a comprender las bases neurobiológicas de los más complejos procesos cerebrales y promueve proyectos académicos destinados a perfeccionar la prevención, la detección y el tratamiento de desórdenes neurológicos y psiquiátricos.

Para ello, la Fundación INECO desarrolla su labor sobre la base de cuatro pilares fundamentales que guían a cada uno de sus miembros: el trabajo interdisciplinario; la relevancia de los proyectos de investigación para la sociedad; el impacto internacional de sus investigaciones; y la generación de conciencia sobre tópicos de neurociencias en la comunidad.

A través de esta filosofía de trabajo, la Fundación INECO traslada sus novedosos hallazgos a la formación científica de profesionales, a la concientización y educación a la comunidad, y al bienestar de los pacientes con problemas neurológicos y psiquiátricos y de sus familiares. La fundación INECO impulsa el desarrollo de la investigación científica en Argentina como una de las claves para pensar el futuro de un país cada vez más grande y el presente de una sociedad cada vez mejor.

El Arte facilita la activación y el desarrollo de los procesos creativos como capacidad distintiva del ser humano; entendiendo que  estos procesos no están reservados para unos pocos, sino que existen en todos los aspectos de la vida. También sabemos que como cada aspecto de la experiencia humana: la creatividad se origina en el cerebro. En el libro “The Cambridge Handbook of Creativity”, se explica que desde la neurobiología se ha descubierto que para generar ideas creativas se requiere del funcionamiento de ambos hemisferios del cerebro y la interrelación de ellos a través del cuerpo calloso.  En el hacer creativo, en primera instancia, intervienen las áreas frontales y prefrontales que procesan la nueva información presentada por el medio.

En segunda instancia, dichas áreas se desactivan para dar lugar al funcionamiento de los centros de integración sensorial, la corteza asociativa y los centros de memoria ubicados en el lóbulo temporal.  Éstas regiones cerebrales realizan asociaciones entre la información recientemente adquirida y aquella previamente almacenada,  generando insights y productos creativos (Kaufman & Sternberg, 2010). Dichos autores introducen el concepto de “everyday creativity” que se refiere a la creatividad en el día a día, es decir, la originalidad del ser humano empleada en el trabajo, en las actividades del tiempo libre y en las distintas situaciones cotidianas,  por lo que consideran la creatividad como universal y necesaria, siendo todos los individuos capaces de desarrollarla. Se considera preciso fomentarla ya que permite favorecer la flexibilidad y la búsqueda de resoluciones alternativas a situaciones problemáticas, promoviendo así un  mayor bienestar y una mejor calidad de vida.

Estudios realizados por el neurofisiólogo Robert Zatorre,  investigador en el Instituto Neurológico de Montreal de la Universidad McGill [Zatore & Salimpoor, 2013], analizaron la relación entre las respuestas emocionales a la música y  la actividad dopaminérgica en los circuitos reforzadores del cerebro y el mecanismo por el cual éstas respuestas se pueden considerar recompensantes. Se le pidió a los participantes que seleccionaran la música que ellos consideraban “emotiva y placentera”. En el primer estudio, mientras los oyentes escuchaban la música placentera, se observó la activación del estriado ventral y otras regiones del sistema de recompensa cerebral [Blood & Zatorre 2001]. En el segundo estudio, compararon la liberación de dopamina (neurotransmisor implicado en dicho sistema de recompensa liberándose como reforzador de conductas recompensantes) en respuesta a la música placentera vs. la música neutral, logrando confirmar que las respuestas emocionales a la música placentera producen la liberación de dopamina en el área mesolímbica, al igual que la comida o el sexo.

En un estudio a través del uso de resonancia magnética funcional [Makuuchi y cols., 2003] identificaron que ambos lóbulos parietales se activaban durante tareas de dibujo. Esta activación bilateral podría servir para sostener la integración y la recuperación después de una lesión cerebral. Es así que se vincula el comportamiento artístico plástico-creativo con la activación -dentro y entre- una serie de diferentes circuitos cerebrales y se aprovecha como potencial de rehabilitación. A su vez, a través de la creatividad puesta en juego al estimular el pensamiento lateral en las consignas de trabajo.

Tanto para poder crear una historia, realizar una improvisación dramática o representar una escena escrita, es preciso retener la información dada. De esta manera, se promueve la memoria de trabajo al tener que recordar la idea propuesta por el otro, por uno mismo y la temática trabajada [Stevens, 2011]. En el 2004, Noice, Noice y Staines, realizaron un estudio en el cual participaron 124 adultos mayores entre 60 y 86 años. Se los dividió en tres grupos: un taller de teatro, un taller de artes visuales y un grupo control, en los cuales participaron durante cuatro semanas. En cuanto a la metodología de evaluación, se administraron las siguientes pruebas cognitivas pre-post intervención: recordar una lista de palabras (world recall task), tarea de escucha y retención de determinadas frases (listening span task) y resolución de problemas. Los resultados demostraron mejoras significativas en el grupo que recibió teatro, en comparación con los otros grupos, específicamente en los puntajes de las evaluaciones correspondientes a recordar la lista de palabras y a resolución de problemas. Sin embargo, no se encontraron mejoras en el puntaje total de span de memoria. 

Si bien, aún es  necesario ampliar la investigación científica para comprobar mejorías en dicha función, desde la clínica, se puede observar con claridad la estimulación de la misma dentro de la dramatización.

-Habilidades Sociales: Al momento de interactuar con otros, se considera esencial que la persona sea capaz de identificar sus emociones, inferir las emociones y/o pensamientos de los demás (teoría de la mente) y ponerse en el lugar del otro (empatía). A continuación, se describirá de qué forma se aborda cada uno de estos conceptos, entre otras habilidades sociales, a través de Drama Terapia [Lynch & Chosa, 1996; Guli et al., 2012; Agnihotri et al., 2014; Chasen, 2013; D`Amico et al., 2015]

Teoría de la mente: Dentro de las sesiones grupales, se suele trabajar dividiendo al grupo en dos subgrupos: en actores y espectadores. De esta manera, se busca que el espectador sostenga una escucha y observación activa de la dramatización del compañero favoreciendo a que el individuo pueda inferir los pensamientos y emociones en el otro para luego poder aplicar dicha capacidad en su vida diaria [Lerner, Mikami & Levine, 2010; Guli et al., 2012].

Empatía: La caracterización de personajes y los ejercicios de cambios de roles son técnicas que favorecen el desarrollo de la empatía [Guli et al., 2012; Barnes, 2013]. Para dramatizar un personaje, el individuo debe ponerse en su lugar, comprender qué es lo que piensa, inferir sus emociones y representar sus actitudes y sus gestos.

Desde principios de los años 90, de la mano de las Neurociencias y los avances tecnológicos, fue creciente el interés por parte de los investigadores en profundizar el conocimiento de la relación entre la ‘Música y el cerebro’, logrando monitorear la actividad cerebral durante la audición y ejecución instrumental. Las investigaciones demuestran que escuchar y hacer música promueven la activación de casi la totalidad del cerebro en su conjunto. Hay evidencias de que el estímulo musical activa diversos circuitos y regiones cerebrales, con participación de ambos hemisferios generando mayor conectividad y desarrollando nuevas conexiones entre las distintas estructuras del cerebro de manera coordinada y sincronizada. ( Thaut 2010; Altenmüller 2013)

La Neurociencia apoya el hecho de que el cerebro estimulado por las experiencias musicales puede crear nuevos caminos neuronales o ‘aprender’ a usar alternativos. Estudios de neuroimágenes funcionales sobre la música y la emoción muestran que ésta puede modular la actividad en las estructuras cerebrales que se sabe están implicadas de manera crucial en las respuestas emocionales [Koelsch, 2006; Juslin & Västfjäll, 2008; Juslin & Sloboda, 2010]. 

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