COLUMNA LITERARIA: Las raíces de la tierra, de Mariana Di Acqua. Por JESICA SABRINA CANTO

Revalorizar la naturaleza

En nuestra actualidad hemos logrado abrir los ojos ante el grave daño que los humanos le causamos al planeta. El querer ser amos y señores de la naturaleza podría llevarnos a la extinción. Pero la pregunta es si somos conscientes de todo lo que hemos perdido en este afán de desarrollo tecnológico sin límites. La novela Las raíces de la tierra, de Mariana Di Acqua, nos lleva a pensar esta cuestión, a mirar desde otra perspectiva este grave problema.


Este libro, híbrido entre el fantasy y la ciencia ficción, forma parte de la Saga de los Cuatro Elementos. La cual tiene la particularidad de estar compuesta por historias distintas entre sí y auto-conclusivas, pero que se conectan al final, en los epílogos. Recién en el quinto libro, aún en proceso de escritura, van a encontrarse los cuatro protagonistas principales.


La idea para esta novela surgió en la autora a partir de leer a Zecharia Sitchin (autor de libros pseudocientíficos sobre teorías de los antiguos astronautas y el origen extraterrestre de la humanidad). Comenzó a escribir la historia que, originalmente, iba a ser la del “Libro del Agua” pero, a los pocos capítulos, se le empezó a trabar la escritura. Cada vez le costaba más continuarla, hasta que finalmente la dejó a un costado y la guardó. Por esa época, ya había escrito La Redención del Guerrero de Fuego y esta historia inconclusa iba a continuar la saga. A los pocos meses, se fue de viaje a Perú y allí se le ocurrió la idea para Los Espíritus del Aire. Después continuó con La Leyenda de las Selkies del Agua. Y su historia sobre la colonización de un planeta por seres espaciales continuó durmiendo en un cajón. Sus lectores comenzaron a reclamarle la publicación del “Libro de la Tierra” y, pese a sus intentos por esbozar distintos argumentos, no podía encontrar uno que la convenciera. Entonces, recordó esta historia que había quedado guardada inconclusa y la releyó. Ahí comprendió que antes no había podido escribirla porque esa no era la historia del Agua, sino la de la Tierra.

A Mariana Di Acqua siempre le gusto leer divulgación científica. Y cuando estaba investigando para escribir esta saga, le impactaron varios libros por las problemáticas ambientales que describían. Puntualmente Orcas, de Juan Carlos López; Entre Ballenas, de Roger Payne; Sobre la foca elefante y Diario del hombre que piensa el agua, de Claudio Campagna. Desde ese entonces, es marcado el tinte ecológico que se desprende de sus libros.

En cuanto a los personajes de Las raíces de la tierra hay que remarcar el trabajo con los nombres, que fueron todos inventados por la autora. Para la mayoría de ellos, no sabe en que se basó para crearlos, aunque otros son guiños a los lectores, como por ejemplo “Litho”, que significa piedra. Sobre las características de estos personajes, vemos que hay algunos que son arquetípicos y que representan aspectos de la sociedad con los que la autora no concuerda, como Filkenstein, el científico principal. Por otro lado, la tenacidad en los personajes femeninos para defender sus ideales es un rasgo de la personalidad de la autora que se transfiere a las mujeres ficticias que ella crea.

Con respecto a la estructura, originalmente esta novela fue pensada como una historia lineal, con personajes principales y secundarios bien delineados. Pero al retomarla, después de varios años de que se le hubiera ocurrido, Mariana Di Acqua tuvo la sensación de que se trataba de una historia-árbol. Que del tronco principal se desprendían ramificaciones que parecían secundarias, pero que hacían al conjunto. Hay una elección de narrar por fragmentos alterando el orden cronológico, que da una sensación de desorden inusual. Esto está relacionado con una observación que le hizo su padre hace bastante tiempo sobre el hecho de que pocos escritores lograban salir del esquema “introducción-nudo-desenlace” que se enseña en la educación primaria. Por tanto, esta forma de la novela corresponde a un desafío autoimpuesto por el recuerdo de aquella conversación. “No es un desorden azaroso, está pensado y fríamente calculado. Es una historia que va y viene, que adquiere su sentido en las ramificaciones, en las vueltas de la vida y en las complicaciones emocionales y sociales. Mirada en su conjunto, es una historia-árbol, como me gusta pensar”, dice.

Hay dos elementos temáticos que se destacan en este libro: Por un lado, el viaje en el tiempo, con una lógica propia inventada por la autora, quien leyó a S. Hawking y artículos científicos * donde los físicos explicaban las diferentes teorías sobre estos viajes, para tener varios puntos de referencia y evitar incongruencias. Y, por otro lado, la alusión a la colonización de América, ya que se sabe que algunos pueblos aborígenes consideraron Dioses a los invasores, y esto es algo que ocurre en la novela. Para la autora, después de haber conocido Perú, Bolivia y varias provincias de Argentina, en donde las desigualdades sociales son terribles, le es difícil pensar en la colonización de América como “el descubrimiento” pacífico y maravilloso como el que nos enseñaban en las escuelas.

Esta novela contiene, además, una crítica hacia la política en general y hacia el ansia de poder humano que surge del egocentrismo. La autora piensa que es hora de que el arte refleje un poco la realidad, la replantee, la increpe y se terminen las tonterías del “fue malvado durante toda la historia, pero al final recibió su justo castigo”. Está cansada de los libros y películas que “terminan bien” y con “un final feliz”. “En la vida real, no existe un ser sobrenatural que castigue a nadie. Las sociedades avanzan porque hay grupos, que comienzan siendo minorías, que replantean el status quo, exigiendo modificaciones más justas”, dice. La autora no es partidaria de las historias con moralejas, pero sí de proponer un punto de vista diferente al “común”. Le agrada pensar que su literatura invita a la reflexión.

Como ya he mencionado, Mariana Di Acqua empezó a escribir esta novela hace muchos años y después la guardó. La retomó en el 2017 y la terminó. Ella considera que no estaba lista para escribir esta historia cuando la comenzó. “Así como tuve que investigar muchísimo para poder escribirla, también tuve que atravesar muchas cosas para poder plasmarlas en el papel”, dice. Ella cree que Las raíces de la tierra es el mejor libro que escribió hasta ahora, que muestra su madurez como escritora. Un camino que continúa construyendo a diario.

Agradezco a Mariana Di Acqua por responder a mis preguntas, lo que hizo posible escribir este artículo.

Datos del libro: Las raíces de la tierra, de Mariana Di Acqua (2018, Tahiel Ediciones, Género: novela – fantasy/ciencia ficción, Págs.: 192), forma parte de la Saga de los Cuatro Elementos.

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