PERFILES: Yanina Rochi (Fotógrafa)

 

ACERCA DEL ARTE FOTOGRÁFICO

Uno de los conceptos más difundidos de la fotografía a lo largo del siglo XX es la del “instante decisivo”, instaurada por Henri Cartier-Bresson. Esta noción refiere al momento precisamente capturado, en donde la vida -según palabras del experto fotógrafo- puede ser sorprendida “en flagrante delito”.

El padre del foto-reportaje atestiguaba que este reconocimiento sobre la acción vital de un hecho y su significado debe coincidir con una organización rigurosa de las formas captadas por la lente. Ese instante fotografiado atrapará en el movimiento un grupo de variables que conforman el lenguaje de este arte y que está integrado por ritmo de superficies, líneas o valores.

Desde los inicios del siglo XX, la cámara —tanto de cine como de vistas fijas— fue un factor fundamental que permitió la masificación de la imagen fotográfica. Lo novedoso de este artilugio de la modernidad consistía en captar imágenes directamente de la vida moderna llevando a los ojos de miles de espectadores rostros, lugares y ángulos nunca antes compartidos. De esta forma, la modernidad visual -tanto en las imágenes móviles como las fijas- permitía testimoniar el paso del tiempo y convertirse en registro de la realidad.

Asimismo, el lenguaje fotográfico moderno -a lo largo de las últimas décadas- empleó encuadres atípicos, tales como descentrados o interferencia de otras formas sobre el objeto principal de atención, como también picados y contrapicados, incorporados por el arte cinematográfico. Asimismo, las cámaras rápidas y livianas permitieron congelar escenas del cotidiano urbano permitiendo la proliferación de nuevos puntos de vista.

Apreciar el arte fotográfico consiste, para todo aquel que domine su técnica, en aprovechar aquello que el mundo nos ofrece y prestar nuestra mirada a captar ese irrepetible instante de belleza.

YANINA ROCHI

EN PRIMERA PERSONA:

Soy Yanina Rochi, fotógrafa, oriunda de la ciudad de Morón. Comencé en esta carrera como un juego, con una cámara Fujifilm de mi madre y un rollo de 24 tomas. Lo recuerdo; la cara de espanto de ella al revelar ese rollo y ver que todos eran retratos de los gatos y perros de mi abuela, adornados con un collar de guirnaldas.

Alguna radio encendida en la casa de mis padres hablando de libros, música, fotografía o cine despertaron en mí la curiosidad y necesidad de expresarme artísticamente. Ahí empecé a entender que la fotografía era mi manera de registrar y contar situaciones cotidianas de mi vida familiar. De ahí surgieron las primeras fotos de mis padres en su cotidianeidad, a mi entorno, al piso, al techo, etc.

Alrededor de los 16 años con unos ahorros compré una cámara Sony Cybershot, todo un lujo. ¡Esto al menos causó el alivio de mis padres, ya que no tenían que bancarme más el gasto de los revelados!

Varias cámaras pequeñas pasaron por mis manos. Cuando comencé a trabajar pude elegir mi primera réflex. Compré una Nikon, que fue curiosamente la primera que probé. Realicé cursos en Motivarte, en Toma 8 y en varios talleres en el Nuevo Foto Club de la calle Talcahuano, en CABA. Como toda disciplina o actividad, la mejor manera de adquirir experiencia y pulir mis técnicas, es salir a observar cámara en mano.

Más allá del estudio o el conocimiento, es importante comenzar a buscar una mirada particular de las cosas. Otra de las situaciones importantes que tuve fue conocer a dos hombres que me brindaron sus miradas acerca de las artes plásticas. Uno es mi pareja, y el otro su padre, ambos en el camino del arte.

Continúo en mi búsqueda de mostrar lo cotidiano de las cosas, sin posturas y sin tanto Photoshop. Intento mostrar mis fotografías de distintas situaciones diarias, con su valor en la luz y sus ángulos. La idea es compartir y contarles con mi mirada lo que vemos y que algunos no observan.



OBRA ELEGIDA:

LA AUSENCIA


Esta foto la tomé en el barrio de Almagro, en la ciudad de Buenos Aires.
La silla tiene una historia simple. La tomé prestada de la casa de mi abuela en mi primera mudanza. Ahí ella se sentaba a coser por horas.


Al poco tiempo de comenzar a estudiar fotografía, mi abuela fallece. Noto entonces que nunca le había tomado una foto. Mágicamente este elemento simple y cotidiano toma para mí un valor muy fuerte.


Esta secuencia representa su ausencia. Fue tomada con una Nikon D.3100 y un lente fijo de 18mm. El mejor filtro: la ventana y el edificio de enfrente

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