CLÁSICO Y… – “Dr. Mabuse” de Fritz Lang. Por HÉCTOR SANTIAGO

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Tal como plantea Gunning* ¿es Doctor Mabuse una película en la que de manera alegórica está presente la cuestión del sistema de la Máquina del Destino que, según el critico, es el núcleo temático de su producción y reconocido estilo cinematográfico? ¿Se puede acordar con la idea de que la película en cuestión también está atravesada por ” …el invariable fracaso por parte incluso del mayor genio demoníaco para controlar realmente alguna vez la Máquina del Destino. Ninguna persona puede controlar el sistema; todos son destruidos por él al final.”? ¿Es Doctor Mabuse otro valioso fresco de esa prisión que llamamos Sistema, que todo lo abarca y la que vigila cada detalle de la vida cotidiana?

Aceptemos a manera de hipótesis de trabajo la interpretación de Gunning. Si este fuera el caso, el propio Dr. Mabuse sería algo así como un agente o personificación de esa entidad denominada Máquina del destino. El confiesa que las motivaciones que lo llevan a realizar cada una de sus acciones son las del dominio de los hombres con los que se vincula y el manejo de sus destinos (…jugar con las personas y con sus destinos… le dice Mabuse a la Condesa) Es así que a sus ayudantes los somete a un control despiadado, ejerciendo sobre ellos un dominio tiránico. Su poder hipnótico (“prodigio de habilidad de manipulación audiovisual”, según Gunning), la habilidad para cambiar de personalidades y una formación psicoanalítica son las herramientas fundamentales que le permiten ejercer un poder total sobre colaboradores y víctimas ocasionales. “…la suerte no existe. Sólo existe la voluntad del poder” dirá más adelante el jugador. 

Desde otra vertiente, Mabuse podría representar el individuo que se atreve a desafiar al Sistema, el que altera mediante su intervención la supralógica que rige vida y destino de los hombres. Se constituiría en “el mayor genio demoníaco” capaz de alterar los procesos y leyes asumidas primariamente como ineluctables. Así, el jugador Mabuse se erige, con cada movimiento que hace de las piezas en el tablero de la vida, en un demiurgo maléfico que enfrenta lo preestablecido, en un contrapoder que enfrenta al sistema de la Máquina del Destino. Restaría conocer cuál es el destino final del Doctor Mabuse para saber si la hipótesis interpretativa de Gunning se sostiene.


Algunos elementos que aparecen a lo largo del film pueden cimentar una interpretación distinta que no ubica a Lang y tampoco a este film en cuestión en la órbita de un fatalismo sin salida, tal como hace el crítico. Si por un lado consideramos el subtítulo que aparece como caracterización del primer acto: Retrato de una época y las abundantes situaciones que a lo largo de la película exhiben el estado de crisis, desasosiego y escepticismo de la Alemania de la época, y por el otro, la aparición de un individuo inescrupuloso con una fuerte formación académica en psicoanálisis aunada a un conjunto de habilidades personales para la estafa, el engaño y la extorsión, quizás Doctor Mabuse pueda verse con algunos matices diferentes. ¿No estaremos ante una película que, impregnada de los elementos fundamentales que hacen al thriller, le permiten a Lang ofrecer una mirada crítica de la Alemania de los veinte y los peligros que asoman cuando la sociedad queda sumergida en el escepticismo y la desazón? Mabuse parece encarnar el Rasputín alemán, es decir, un ególatra que, apoyándose en importantes avances de la psicología y destrezas personales para el delito, se introduce en los salones de la burguesía, en la bolsa, casinos y reuniones esotéricas, para aprovechar en su beneficio la demanda de novedades y experiencias intensas que anhela esa clase social. Lang encarna entonces en el autoritario Mabuse al oportunista que puede incubarse en la incredulidad y desesperanza de esos tiempos sociales.

Fritz Lang fue un director de cine ubicado en el expresionismo (pese a calificarlo de “divertimento” en una escena de Doctor Mabuse) pero con una impronta estética personal que volcó en sus películas. El trabajo con las luces, tan característico de está corriente y del propio director está presente a lo largo de la película para ampliar o cerrar espacios, los constantes usos del claro-oscuro que acentúan atmósferas o estados de ánimo, recursos escenográficos que por momentos monumentalizan casas o lugares públicos minimizando a los hombres. El uso frecuente de planos que privilegian detalles: recados, imagen de los personajes que utiliza el Dr. Mabuse para la consecusión de su fines, abundancia de primeros planos de los rostros de los personajes, etc. El tema de un ególatra con sueños de dominio y control de los hombres, eje central del Doctor Mabuse, reaparece en otros films de Lang: el constructor de robots en Metropolis.   

  • Tom Gunning es autor del libro “The Films of Fritz LangAllegories of Vision and Modernity “

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